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Triple crimen en la devesa

La Negra Dominga, acusado de la narcomasacre del Saler, ante el juez por voluntad propia

Álvaro Luis Ospino Illera, el escurridizo narco del norte de Colombia acusado de encargar y financiar el asesinato de Roberto Carlos Vega Daza, Beto, y de dos hombres más, declarará desde la cárcel por el riesgo de fuga

El magistrado también tomará declaración a uno de los sicarios y a la pareja de este y presunta colaboradora en la triple ejecución a tiros

Agentes de Criminalística y el forense proceden al levantamiento de uno de los cadáveres del triple crimen del Saler

Fernando Bustamante

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

El 13 de mayo pasado, agentes del grupo de Homicidios de la Guardia Civil de València capturaban, tras meses de paciente espera hasta que cayera en su red, a Álvaro Luis Ospino Illera, la Negra Dominga, jefe de la banda de Los Piloneros y asociado con el temible clan de Los Costeños, uno de los narcos más importantes del norte de Colombia y sospechoso, desde el inicio, de haber encargado y financiado el triple crimen del Saler, adelantado en exclusiva por Levante-EMV. La narcomasacre, cometida el 27 de febrero de 2024, junto a los Bloques de Aparejadores, tenía su origen en una cruenta guerra entre clanes del narco y una venganza jurada cuyas raíces se hunden en una sangrienta fiesta de cumpleaños que acabó a tiros allá, cerca de Barranquilla (Colombia), hace ya más de tres años, el 24 de octubre de 2022.

La Negra Dominga, cuya detención también adelantó en exclusiva este diario, fue capturado nada más poner sus pies en España, en Madrid, y fue acusado formalmente de los asesinatos de su archienemigo, Roberto Carlos Vega Daza, alias Beto -el último superviviente del clan costeño de los Vega Daza, pacientemente exterminado por Ospino en venganza por la muerte de su sobrino preferido en aquella fiesta de cumpleaños-, de su fiel guardaespaldas, Tarit José Salazar López, y de un amigo de este, Harold Hugo Jaramillo Rodríguez, barranquillero como los otros dos, y cuyo único delito había sido acompañar ese día a Beto y a Tarit y haberlos acogido en su casa, en Picanya, porque su mujer conocía al primero de cuando vivía allá.

Ospino Illera no fue el único detenido. Los agentes de la Guardia Civil habían identificado a la perfección a los cinco presuntos implicados en esa narcomasacre, pero solo lograron apresar a tres. Además de La Negra Dominga, fue capturado en Barcelona uno de los sicarios que ejecutaron el triple crimen, Víctor Hugo H. M., y a su novia, Luz Marina M. A., acusada de haber colaborado en la planificación y ejecución de la encerrona. Los otros dos sospechosos, el segundo sicario, Juan Diego M. H., y su pareja, María Alejandra P. R., huyeron al día siguiente de los crímenes y todavía no han podido ser localizados, aunque se les presume ocultos en algún lugar de Colombia o de Venezuela.

Ficha policial antigua de Álvaro Luis Ospina Illera, alias La Negra Dominga.

Ficha policial antigua de Álvaro Luis Ospina Illera, alias La Negra Dominga. / L-EMV

Elevado riesgo de fuga

Tras esas detenciones llevadas a cabo los días 12 y 13 de mayo en Madrid (Ospino), Pamplona (el sicario) y València (la novia del ejecutor), los tres fueron enviados a prisión, donde permanecen. En silencio. Hasta ahora, que han pedido declarar voluntariamente ante el juez de Instrucción 14 de València, encargado de instruir la causa. Lo harán, La Negra Dominga y Luz Marina, este viernes, y Víctor Hugo, el próximo martes, junto con un testigo, también propuesto por la defensa de los tres inculpados.

Aunque inicialmente Ospino Illera y los otros dos acusados debían declarar en persona ante el juez, el fiscal especial de jurado y sus abogados -no hay acusación particular, por extraño que parezca-, finalmente se ha decidido que todos ellos comparezcan por videoconferencia desde las cárceles donde están internados, ya que se ha desaconsejado por razones de seguridad el traslado físico de Ospino Illera desde la cárcel de Villena, donde se encuentra internado en el módulo reservado a los presos del Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), hasta la Ciudad de la Justicia de València, por el elevado riesgo de fuga y las características del recluso.

En todo caso, es poco probable que asuman los hechos tal como los ha expuesto la Fiscalía en su escrito de imputación de delitos, donde especifica el papel que jugó cada uno de los acusados hasta llegar a la ejecución del Saler, y lo más probable es que respondan únicamente a las preguntas de sus letrados.

14 tiros en mitad del Saler

Roberto Carlos Vega Daza, Tarit José Salazar López y Harold Hugo Jaramillo Rodríguez fueron acribillados de 14 tiros pasadas las nueve de la noche del 27 de febrero de 2024, cuando iban a entrar en su coche, un Volkswagen Passat, tras una reunión mantenida con la ex cuñada de Beto, María Alejandra, y su entonces novio, Juan Diego, en un apartamento de la torre 7 del complejo de Aparejadores, en el parque natural de la Devesa del Saler.

Fue una vecina de esa torre del Saler quien dio el aviso a Emergencias 112 cuando se topó con el cadáver ensangrentado de un hombre, tendido en el suelo, a lo largo de la parte trasera del Passat negro con las puertas delanteras abiertas, aparcado ante el edificio. Al fijarse, vio otro cuerpo caído sobre su propia sangre, junto a la portezuela del conductor y un tercero, cosido a tiros como los otros dos, semitumbado en el asiento trasero. Los forenses contabilizaron 14 disparos, todos, con balas del calibre 9 mm. El que peor parado salió, Tarit Salazar, el guardaespaldas que acompañó a Beto desde el instante en que escapó de Colombia porque se sabía diana de la La Negra: se llevó siete tiros. A Ospino, le descerrajaron cinco y a Harold Hugo, ajeno a la trama, dos, lo justo para asegurarse de su muerte por estar en el peor momento y en el sitio equivocado.

Esta es la primera vez que València se convierte en un escenario criminal de esas características, así que Homicidios tuvo claro desde el primer momento que lo que tenían ante sí era la exportación de una ejecución por encargo, una 'balacera' habitual en el ecosistema del narco en Colombia, Ecuador o Venezuela, pero absolutamente extraño en nuestro país. La Negra se erigió en principal sospechoso desde el principio, pero había que reunir las pruebas y hacerlo sin ruido, sobre todo, sin que ese ruido llegase a las autoridades de Barranquilla, el feudo de Ospino y de Los Costeños.

Por ello, el grupo de Homicidios de la Guardia Civil de València tuvo fácil descubrir al sospechoso: los medios colombianos llevan años, desde aquella fiesta de cumpleaños, publicando la guerra para acabar con el monopolio del narco que ejercía el clan de los Vega Daza en el Norte, en el área de Barranquilla, capital del departamento del Atlántico. Lo difícil era reunir las pruebas en una investigación compleja y arriesgada, y después, conseguir atrapar a Ospino en cuanto pusiera un pie en España.

En esa investigación reconstruyeron cómo Beto cometió los primeros errores que dejaron su escondrijo en València al descubierto, sobre todo después de entrar en contacto con María Alejandra, de la que, recuerda el fiscal, se fiaba porque había sido novia de su hermano, asesinado en junio de 2023, cuando los hombres de La Negra Dominga vengaron a su sobrino acribillando a todos los Vega Daza menos a Roberto Carlos. A partir de ahí, iniciaron el plan, en el Ospino habría puesto el dinero y los medios para que los dos ejecutores lo asesinaran. La encerrona consistió en citarlo a esa reunión a casa de Alejandra, en el Saler, de donde ya sí que no salió vivo.

La fiesta teñida de sangre

El origen de todo se sitúa en los sucesos del 24 de octubre de 2022, cuando Jonathan José Ospino Illera, sobrino e hijo adoptivo de La Negra Dominga y su ojito derecho, celebraba su 23 cumpleaños con amigos, familiares y dos orquestas en un lujoso rancho de Salgar, una pedanía de Puerto Colombia.

Avanzada la fiesta, en la que Jonathan recibió como regalo dos camionetas Toyota Hilux adornadas con globos dorados, y sin que nunca se haya aclarado cómo empezó, se inició un cruce de disparos en el que los guardaespaldas de Roberto Carlos Vega Daza acribillaron al cumpleañero: seis disparos llevaba en el cuerpo, uno más que los que mataron a Beto en el Saler. Y ocho el otro invitado que murió cuando lo llevaban a toda prisa a un hospital al que nunca llegó, también uno menos que el guardaespaldas de Roberto Carlos.

Tras un entierro cargado de tensión, la venganza, jurada en público y en privado, era solo cuestión de tiempo. Distintos medios colombianos aseguran que Ospino se alió en ese momento con el líder de Los Costeños para acabar con Beto. Y, de paso, exterminar al clan entero de los Vega Daza, líder indiscutible del narcotráfico en el departamento del Atlántico desde que el fundador del cártel del Norte, Wildron Gabriel Daza Mejía, alias el Gabi Daza, el abuelo de Beto, se puso al servicio de los carteles de Medellín, con Pablo Escobar al frente, y Cali, con los hermanos Rodríguez Orejuela al mando, para controlar las rutas de salida de la cocaína a través del Caribe. De hecho, las malas lenguas dicen que, por encima de la venganza personal, estaba el deseo de quitarle el mercado a los Vega.

La familia Vega Daza, acribillada en su mansión

Roberto se había librado dos veces de la muerte: la primera, tras ser tiroteado en un centro comercial, y la segunda, el 29 de junio de 2023, ocho meses después del asesinato de Jonatan, cuando su familia fue acribillada en su mansión por hombres de Los Costeños que los ejecutaron mientras tomaban algo en el porche de la vivienda, y él se salvó porque justo había entrado a la cocina a por un vaso de agua. Después de eso, Roberto tuvo claro que su vida pendía de un hilo, así que huyó de Colombia a Venezuela y de allí, con pasaporte falso, se trasladó a España y, finalmente a Valencia.

Sobrevivió apenas ocho meses, otra vez el mismo lapso de tiempo. El 27 de febrero de 2024, sicarios enviados por Álvaro Ospino Illera, alias la Negra Dominga, según la acusación que ejerce la Fiscalía sobre este, lo mataron en la narcomasacre del Saler de cinco tiros en el asiento trasero del Volkswagen Passat en el que sus guardaespaldas lo llevaba al apartamento del Saler, justo a los pies del Mediterráneo, paradojas del crimen, el mismo nombre, Mediterrané, que tenía la lujosa cabaña alquilada por Ospino para cumplimentar a su hijo-sobrino en el día de su 23 cumpleaños, que acabó siendo también el de su muerte.

Los medios colombianos identifican al narco Roberto Vega Daza como uno de los asesinados en el Saler

Los medios colombianos identifican al narco Roberto Vega Daza como uno de los asesinados en el Saler / Levante-EMV

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