Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

"¿Y ahora qué vamos a hacer con el desguace quemado?"

El taller siniestrado en Alboraia era "muy familiar" y acumulaba numerosas opiniones positivas de los clientes

Los empleados contemplan la nave incendiada

Los empleados contemplan la nave incendiada / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

"¿Y ahora qué vamos a hacer? ¿Qué va a ser de los chicos? ¿Se van a tener que ir todos al paro?". Detrás de un siniestro hay un rastro que se pierde a las pocas horas de haberse apagado los rescoldos. Es lo que sucede con el popular desguace Motorecicle, convertido en una mezcla de chatarra y ceniza desde primera hora de la mañana de este sábado. Mientras el agua salía a borbotones del taller, un grupo de media docenas de personas contemplaban desoladan, entre lágrimas y abrazos, lo que se veía con la puerta abierta: las enormes estanterías de piezas clasificadas, y una buena cantidad de motocicletas, todo calcinado. Lo mismo que el gran almacén colindante, donde hasta muy avanzada la mañana seguía saliendo humo.

Un incendio que se pudo ver en todo el área metropolitana por la altura de la nube de humo negro, procedente de la quema de plástico, hidrocarburos y todo tipo de productos almacenados en lo que era el orgullo de la familia. El Centro Autorizado de Tratamiento de Vehículos homologado al que acudía todo aquel que buscara una pieza de sustitución con la confianza de que, más pronto que tarde, la tendría, dedicada en exclusiva a las dos ruedas. Tanto, como que la hija de unos dueños llegó al lugar con un peto del Mundial de Moto GP. Los comentarios elogiosos en las webs especializadas, con gran cantidad de opiniones "cinco estrellas" eran reflejo de que el desguace cumplía con su cometido profesional.

Si en los meses anteriores se hicieron cargo de víctimas de la dana, en este caso numerosos vehículos echados a perder, ahora son ellos los severamente damnificados. No por el agua, sino por el fuego. Llegaron camiones de bomberos de poblaciones del sur, del norte y del Cap i Casal, pero en vano: lo único que pudo hacerse fue evitar la propagación a otras naves cercanas.

Ni siquiera la rápida intervención policial pudo evitar el desastre. Rápida porque no estaba previsto abrir en sábado, pero un empleado se acercó a atender a un cliente que es policía local poco después de las nueve de la mañana. Y éste, al ver lo que estaba pasando, tardó segundos en dar el aviso a Emergencias. Pero todo se convirtió en una bola de fuego que acabó con un negocio, como decía Ramón, "familiar. Porque lo somos tanto los propietarios como los trabajadores. Siete personas y además con mucho compañerismo".

Aspecto de la nave, con todo el interior calcinado

Aspecto de la nave, con todo el interior calcinado / Moisés Domínguez

Desolación y lágrimas inconsolables. Llevaban diez años en el polígono, después de una trayectoria previa en el pueblo. Profesionales hasta abrir la persiana cuando no tocaba. "El empleado ha venido porque había quedado con el amigo policía para cambiarle una pantalla de la moto. Ha abierto la puerta pequeña, ha encendido la luz y mientras estaba buscando la pieza ha oido un ruido" -llegó a temer que hubiera un ladrón en el interior- "y ha visto que de un cable de la luz estaban goteando llamas, que han caido sobre unas estanterías con plástico, ha prendido y ahí ha empezado todo". Parece un cortocircuito de manual. "Ha entrado en la oficina a por un extintor, pero no había ya forma. El policía le ha dicho que saliera de una vez". Dio tiempo a retirarse del aparcamiento la furgoneta, que ya empezaba a sufrir los estragos del calor en su carrocería.

"Todo asegurado, pero..."

"Si: estaba todo asegurado. La nave y el contenido, porque la nave es de alquiler". Ramón se hunde en lágrimas. "Habrá que ver qué dice el consorcio. Pero lo que me preocupaba era la estructura de la nave. Si solo fuera el contenido, cogía la carterpillar mañana mismo..." y se rompe nuevamente en llanto. De momento habrá que sacar el amasijo de hierros antes de saber si Motorecicle, con sus chillonas letras de colores, vuelve a tener a disposición de cualquiera esa pieza que falta y que seguro que tienen.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents