"Me tropecé con la bici, le pedí disculpas y me rompió un vaso de cristal en el cuello"
El hombre que atacó con una copa a un peatón en una taberna irlandesa de València alega que actuó en legítima defensa porque la víctima "me quería robar el móvil"
El Ministerio Fiscal le imputa un delito de homicidio en grado de tentativa por el que pide seis años de cárcel mientras que la acusación particular eleva a nueve años la petición de cárcel

El acusado de intentar matar a un joven en una taberna irlandesa de València durante el juicio. A la izquierda, su intérprete. / A. Pérez

Un simple tropiezo entre un peatón que paseaba por la acera con su bici y un cliente de un pub irlandés, que estaba en la terraza tomando cervezas con unos amigos fue el motivo que originó en un enfrentamiento entre dos hombres. La discusión fue elevando la tensión hasta llegar a las manos. El conflicto se saldó con uno de los implicados detenido -y posteriormente llevado a prisión- por agredir al otro y herirlo de gravedad, al que atacó con un vaso de cristal con tanta fuerza que se lo rompió en el cuello y en la cara, causándole cortes de diversa consideración.
Los hechos sucedieron la noche del 25 de diciembre de 2022, mientras muchas familias se reunían en la mesa para celebrar el día de Navidad y otras tantas festejaban esta fecha tan especial con amigos y allegados en locales de ocio de la ciudad. Esa noche el afectado, que acababa de salir de trabajar, acudía a casa de unos familiares para cenar. Mientras caminaba por la acera hablando con un compañero golpeó de manera involuntaria con la bici, que llevaba con las manos, a un hombre que estaba en la terraza del pub. "Me tropecé con él y le pedí disculpas, pero empezó a insultarme en inglés y a decirme que me iba a matar", ha declarado la víctima durante el juicio celebrado este miércoles en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia.
"Me dijo que me iba a matar"
El joven, de 26 años en el momento de los hechos, sospecha que su agresor "no entendía que le estaba pidiendo disculpas" y comenzó a increparle hasta que en un momento de la discusión "me dijo que me iba a matar". En ese momento ambos mantuvieron un enfrentamiento llegando a chocar sus frentes hasta que la víctima le dio un cabezazo. "Lo siguiente que recuerdo es que me dio con el vaso y luego un puñetazo". Al caer al suelo se percató de que estaba sangrando abundantemente.
Como consecuencia de la agresión, el afectado sufrió diversas heridas faciales "complejas" que "hubieran puesto en grave peligro la vida del paciente" de no haber recibido cirugía urgente, según el informe médico forense aportado a la causa, que determina que las lesiones no afectaron a estructuras vasculares vitales. Así con todo, además de varios cortes en la cara y el cuello, sufrió un hematoma palpebral y la rotura de un implante incisivo, lesiones que tardaron 102 días en curar en los cuales estuvo impedido para llevar a cabo su vida con normalidad, y que le han causado secuelas. "Ahora estoy más a la defensiva y tengo que evitar las aglomeraciones porque si salgo por sitios donde hay mucha gente me dan ataques de ansiedad", ha asegurado.
La agresión quedó registrada por las cámaras de seguridad del local, cuyas imágenes fueron reproducidas durante la vista. Tras revisar la grabación, la Policía Local detuvo al acusado, que ingresó en prisión provisional al día siguiente. El 11 de julio de 2023 quedó en libertad con medidas cautelares, aunque meses después volvió a ser encarcelado tras intentar huir a Irlanda e incumplir el apud acta. Ahora, se enfrenta a seis años de cárcel por el delito de homicidio en grado de tentativa que le imputa la acusación pública.
El acusado alega que le quería robar
El acusado, de nacionalidad irlandesa, admitió haber atacado a la víctima, aunque alega que actuó en defensa propia porque previamente había recibido un cabezazo. Sostiene además que el joven quería robarle el móvil. "Me dijo que si no le daba el teléfono me mataba", esgrimió. Así con todo, insiste en que nunca tuvo intención de matar a nadie y atribuyó su reacción al TDAH que padece desde pequeño, lo que, según dijo, le impide controlar sus emociones. También se escuda en el consumo de alcohol y asegura que ese día llevaba más de ocho horas bebiendo: "No me podía tener en pie. Estaba ido".
Sin embargo, el agente de la Policía Local de València que intervino aquella noche declaró que no observó síntomas evidentes de embriaguez. "De haber sido así, lo habría hecho constar en el informe", respondió. Según su testimonio, el acusado manifestó en un primer momento que había reaccionado porque la víctima se había dirigido a él de forma amenazante.
El acusado remarcó su arrepentimiento, algo que piensas "todos los días, después de haber estado 700 días en prisión". Así, subrayó que ahora "lo único que quiero es saldar mi deuda y trabajar". En este sentido, recordó su intención de reparar el daño de su víctima, a la que ya ha abonado 5.000 euros antes del juicio en concepto de indemnización. E insiste: "Nunca quise causarle la muerte. Ni siquiera fui consciente del daño que le había causado".
La acusación particular pide nueve años
Los hechos que han sido enjuiciados este miércoles se produjeron alrededor de las 22.00 horas del día de Navidad de 2022. Según la Fiscalía, el acusado increpó a la víctima por haberle rozado "levemente" con la bicicleta, provocando un enfrentamiento entre ambos en el que tras colocarse frente a frente, el agresor le amenazó de muerte. Seguidamente, "con ánimo de acabar con su vida", según sostiene el Ministerio Público, le golpeó en el cuello con el vaso con tanta fuerza que lo rompió, haciéndole sangrar de forma profusa y provocando que perdiera el equilibrio. Después le asestó un puñetazo antes de refugiarse en el interior del local, donde fue detenido posteriormente por la Policía Local.
La Fiscalía considera los hechos constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa y solicita para el acusado seis años de prisión, además de una indemnización de 18.442 euros por las lesiones y secuelas causadas a su víctima. La acusación particular eleva la petición de cárcel a nueve años al no ver acreditada la alteración psíquica que alega la defensa. Aprecia, eso sí, la reparación parcial del daño del encausado por los 10.000 euros que ha consignado antes del juicio.
Por su parte, la defensa sostiene que su cliente actuó en legítima defensa tras ser acometido y niega que tuviera intención de causar un daño tan grave. Así, solicita que se le juzgue por un delito de lesiones y que se le apliquen las atenuantes de alteración psíquica, embriaguez y reparación parcial del daño, al haber consignado antes del juicio 10.000 euros para indemnizar a su víctima. A este respecto, pide que se rebaje la responsabilidad civil a 15.000 euros. El caso ha quedado visto para sentencia.
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