Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Homicidios toma declaración en su casa de Alzira a los padres de la niña fallecida para no revictimizarlos

Agentes de la Policía Nacional e inspectoras de Sanidad revisan las instalaciones de la clínica dental y se llevan documentación, medicamentos e instrumental odontológico tras siete horas de registro

Inspección de la clínica dental de Alzira en la que fue atendida la niña fallecida

Agustí Perales Iborra / Miguel Angel Montesinos

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

Agentes del grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que se habían desplazado a Alzira para practicar un registro en la Clínica dental Mireia bajo investigación por la muerte de una niña de 6 años y la intoxicación grave de otra de 4, han tomado declaración este jueves a los padres de la menor fallecida. Lo han hecho en la capital de la Ribera, donde reside el matrimonio, para facilitarles el mal trago y evitar que tuviesen que desplazarse a la sede donde se encuentran sus dependencias, en la Jefatura Superior de Policía, en València.

De hecho, los investigadores ni siquiera citaron a los progenitores en la comisaría de Alzira, sino que acudieron al domicilio de los padres de la niña precisamente para no revictimizarlos y que la entrevista discurriese en el ambiente más confortable para ellos, dado que iban a tener que rememorar los sucesos que derivaron en el fallecimiento de su única hija.

Antes de esa visita, los agentes de Homicidios, junto con los de la Policía Científica y cuatro inspectores de la Conselleria de Sanidad, habían registrado desde las once de la mañana de este miércoles la Clínica dental Mireia de Alzira donde fueron tratadas la niña de 6 años fallecida y la de 4 que estuvo cuatro días en la UCI del Hospital Clínico de València tras las intervenciones odontológicas en este centro. El registro policial concluyó pasadas las tres de la tarde, pero la inspección de Sanidad se prolongó hasta casi las seis de la tarde, por lo que, en total, la diligencia de investigación judicial y administrativa ha durado casi siete horas.

Seis días después de los sucesos

El registro, que se produce casi una semana después del grave incidente, buscaba requisar la documentación del centro, para saber si contaba o no con autorización de Sanidad para realizar prácticas de sedación consciente, así como levantar acta de las instalaciones y recursos del centro, comprobar las medicaciones almacenadas y decomisar para su análisis el material que se empleó aquella mañana para intervenir a ambas menores.

Una vez concluida la inspección, tras la cual los agentes de Homicidios y de Científica se fueron con varias cajas de cartón cargadas con documentación, medicamentos e instrumental odontológico, la clínica volvió a ser cerrada por sus propietarios y no será reabierta, en principio, hasta que concluyan las investigaciones o estas certifiquen que el problema no estuvo ahí y que, por tanto, es un espacio seguro para continuar con su actividad habitual.

Los investigadores han llegado pertrechados con cajas de cartón y maletines pasados unos minutos de las 11.00 horas, mientras que la dueña de la clínica ha llegado una hora antes, sobre las 10.10 horas y ha esperado a los agentes en el interior, con las luces apagadas y sin realizar declaraciones a los numerosos medios de comunicación que aguardaban en el exterior. Los últimos en llegar han sido los cuatro inspectores de Sanidad.

Los padres, bajo tratamiento psicológico

La decisión de registrar el centro sanitario se produce después de que Homicidios y Sanidad, que llevan investigaciones paralelas, le hayan tomado declaración a todos los que intervinieron de algún modo en los tratamientos de las menores, el jueves, 20 de noviembre, desde la dueña a la higienista, pasando por el anestesista y la odontopediatra, y tras conocer el informe preliminar de la autopsia practicada al cadáver de la pequeña de 6 años, en el que los forenses han reflejado que no han hallado una causa directa de muerte en el estudio macroscópico de los órganos, tal como ha adelantado este miércoles en exclusiva Levante-EMV.

Los únicos a quienes no se había tomado declaración era a los padres de la niña fallecida, diligencia que se había pospuesto para darles tiempo a despedirse de la pequeña y, de paso, escuchar la versión del resto de implicados, todos los cuales han declarado como testigos -no hay nadie investigado aún en esta causa-.

Tal como ha informado este diario, ambos progenitores se encuentran bajo tratamiento psicológico a raíz de los hechos investigados, algo que también se ha tenido en cuenta para fijar el cómo y el cuándo los agentes de Homicidios iban a entrevistarse con ellos.

La autopsia no detecta causas visibles

Así, la autopsia inicial practicada al cuerpo de la niña de 6 años fallecida tras un amplio tratamiento odontológico en la Clínica dental Mireia de Alzira no ha detectado ninguna anomalía ni previa ni posterior a esas intervenciones bucodentales que justifiquen el fallecimiento, por lo que se hace necesario esperar a los resultados de los análisis que se están llevando a cabo en el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Barcelona para conocer qué motivó la explosiva reacción tanto en el caso de esa menor, que falleció, como en la de 4 años, que estuvo a punto de morir, tal como viene informando Levante-EMV.

El estudio forense realizado en el Instituto de Medicina Legal de València y del que ya ha sido informado el Juzgado de Instrucción 5 de Alzira, que investiga el suceso, ha servido para descartar que la niña padeciese alguna enfermedad congénita que hubiese provocado una reacción letal a los sedantes y/o anestésicos locales que le fueron administrados en la mañana del jueves, 20 de noviembre, para practicarle siete empastes y tres extracciones, una de ellas de un resto de una raíz.

En este sentido, no se han apreciado malformaciones cardiacas, por ejemplo, pero tampoco presencia en las vías aéreas de elementos que le hubiesen impedido respirar, desde sangre a vómitos -los padres relataron que la niña había vomitado en la clínica, durante el tiempo que permaneció adormilada tras el tratamiento, y más tarde, en su domicilio, tras haber recibido el alta- o posibles restos de las intervenciones que hubiesen podido entrar accidentalmente en las vías aéreas.

Aunque la autopsia no aclara, por tanto, cuál ha sido la causa de la muerte, sí sirve para dirigir todas las miradas hacia esos análisis de tejidos y fluidos obtenidos durante el estudio forense. Los peritos de Toxicología realizarán un estudio en busca de los fármacos empleados tanto en el proceso de sedación consciente, aplicado por el anestesista, como en el de la anestesia local, realizado por la odontopediatra.

En ambos casos, han declarado, tanto ante el grupo de Homicidioscomo en la Inspección de Servicios Sanitarios de la Conselleria de Sanidad, los dos organismos que han abierto sendas investigaciones para esclarecer los hechos, que emplearon los fármacos estándar para ambas praxis y en las dosis aconsejadas por sendos laboratorios en función del peso y el tiempo de relajación buscado.

Asimismo, el juzgado está pendiente de los resultados del análisis del contenido de los viales empleados en sendas atenciones, y que fueron requisados en las horas siguientes.

90 minutos intentando resucitarla

Tal como ha venido publicando este diario, la niña de 6 años falleció a las 16.40 horas del jueves, siete horas después de haber entrado en la clínica de Alzira para llevar a cabo los tratamientos acordados con los padres y que iban a corregir la salud bucodental de la menor, muy deteriorada, con piezas afectadas en los todos los sectores de la dentadura, esto es, en piezas tanto superiores como inferiores. Esa niña colapsó definitivamente cuando ya llevaba varias horas en su domicilio. Sus padres la llevaron de urgencia al Hospital de la Ribera, donde ya ingresó en parada cardiorrespiratoria que los médicos no pudieron remontar a pesar de someterla durante 90 minutos a maniobras de resucitación, incluida la administración de adrenalina cada 4 minutos.

La segunda menor también tuvo que ser llevada por sus padres al mismo centro hospitalario, desde donde, dada la gravedad de su estado, fue trasladada directamente a la UCI pediátrica del Hospital Clínico de València, unidad en la que permaneció cuatro días hasta que este lunes, gracias a su buena evolución, ha podido ser llevada a la planta de Pediatría, donde continúa recuperándose.

Además de la causa de la muerte, tanto Homicidios como Sanidad están centrándose en averiguar si la clínica disponía de los permisos necesarios para aplicar sedaciones y si reunía las condiciones para este tipo de intervenciones. De hecho, tal como adelantó ayer este diario, no disponía de sala de recuperación post sedación, por citar solo un ejemplo.

La Policía Nacional accede a la clínica dental de Alzira donde anestesiaron a la menor que falleció

Pascual Fandos/Agustín Perales Iborra

Las intervenciones

Las dos familias fueron citadas para este jueves 20 de noviembre tras consensuarlo con la odontopediatra, trabajadora habitual de la clínica en régimen de autónoma -la fórmula laboral más habitual en este sector- y el anestesista, que es contratado en distintas clínicas cuando se requieren sus servicios, con la misma fórmula laboral que la dentista especializada en niños.

La primera en ser intervenida fue la niña de seis años que, según han coincidido la odontopediatra y el anestesista, que ya declaró la semana pasada ante Homicidios y Sanidad, la sedación fue realizada con dos fármacos diferentes, siguiendo el protocolo más común, y duró una hora y cuarenta minutos. En ese tiempo, la dentista le extrajo dos piezas dentales y la raíz de una tercera, además de siete empastes, tres de los cuales requirieron intervención parcial sobre el nervio. Una vez concluido el tratamiento fijado, la pequeña fue llevada a uno de los gabinetes de la clínica, en compañía de los padres hasta que se recuperase.

Mientras tanto, la odontopediatra, auxiliada por la higienista -que también ayudó con la primera-, inició la intervención con la segunda niña, de cuatro años, para la que se emplearon los mismos fármacos relajantes. En este caso, la intervención fue inferior a una hora, dado que requería de menos tratamientos que la anterior. En su caso, según ha declarado la profesional, se le practicaron cinco empastes, en uno de los cuales también fue necesaria la retirada parcial del nervio.

En el caso de la niña fallecida, que llegó a permanecer varias horas en la clínica, según declararon los padres a su llegada al hospital, tras concluir los tratamientos, fue llevada a un gabinete dental contiguo a la sala en la que había sido intervenida, donde estuvo acompañada por los familiares mientras despertaba, dada esa falta de una estancia específica para completar la recuperación post sedación. La dentista también ha confirmado que a las niñas no se les practicó anestesia general, sino sedación consciente tras descartar intervenir sin ningún tipo de relajación por la dificultad en el manejo de su conducta.

Durante las consultas previas, se les expuso el tratamiento que precisaba cada una de ellas y una vez alcanzado el acuerdo, dada esa dificultad para practicar las extracciones y los empastes sin sedación, la dentista ha señalado, tanto ante la conselleria como a la policía, que explicó a los padres el procedimiento y que estos estuvieron de acuerdo. De hecho, la clínica habría aportado ya a los investigadores el consentimiento informado firmado por los progenitores.

Comunicado del Colegio de Odontólogos

El Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia (ICOEV) ha emitido un comunicado en el que ha trasladado "nuestras más sinceras condolencias" a la familia de la niña fallecida y ha deseado una "evolución favorable" para la otra menor ingresada, que este lunes ha sido trasladada a planta del Hospital Clínico Universitario de València, donde permanece ingresada. Asimismo, ha remarcado que los tratamientos odontológicos practicados en ambos casos "fueron realizados por una profesional colegiada y con formación en odontopediatría y, por otro lado, la administración de anestesia intravenosa fue realizada por un médico colegiado especialista en anestesia".

Ante la apertura y desarrollo de una investigación oficial, y considerando la posible judicialización del caso, el ICOEV ha informado que no va a realizar más valoraciones que estas "por prudencia institucional", y para guardar el "respeto debido a la investigación en curso", para dirimir la responsabilidad de los profesionales implicados en este suceso, "dado que por el momento se desconocen las circunstancias concretas".

Tracking Pixel Contents