Crimen resuelto
El juez envía a prisión al amigo del Merengue que lo estranguló para robarle la tarjeta y el móvil en Sueca
El magistrado deja en libertad con cargos al segundo detenido, porque solo le considera encubridor y porque colaboró con la Guardia Civil para localizar el cadáver
Los investigadores de Homicidios han hallado los restos calcinados de José María Guarinós, de 72 años, dentro de un quemador agrícola, cerca de la caseta de campo donde lo estrangularon

Guardia Civil

Juan Francisco C. C., el vecino de Polinyà de Xúquer detenido este lunes por el asesinato de José María Guarinós, de 72 años y alias El Merengue, en la caseta de campo donde este vivía, en Sueca, tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV este miércoles, ya está en prisión. El presunto asesino ingresó este jueves en el Centro Penitenciario de València- Antonio Asunción, ubicado en Picassent, por orden del juez de Instrucción 4 de Sueca, que lleva el caso, acusado de los delitos de homicidio, estafa y robo con violencia.
El magistrado ha dictado para él prisión provisional, comunicada y sin fianza, a instancias de la Fiscalía de Alzira y tras examinar el atestado policial, pero ha decidido dejar en libertad con cargos al otro detenido, Emilio Blas N. H., arrestado en su casa de les Palmeres (Sueca), ya que considera al primero como autor material del crimen en solitario y al segundo, mero encubridor, por haberle ayudado a deshacerse del cadáver, que calcinaron en un quemador agrícola próximo a su domicilio.
Además, el juez ha tenido en cuenta en su decisión final la colaboración de Emilio Blas con los investigadores del grupo de Homicidios de la Guardia Civil de València, a quienes reveló cómo sucedieron los hechos y el lugar donde podían encontrar los restos de la víctima, ocho meses después de su desaparición. También les confirmó lo que ya sabían los investigadores, que el móvil del crimen fue económico: Guarinós llevaba tiempo exigiéndole a Juan Francisco la devolución de una deuda. Además, el ahora encarcelado se llevó la tarjeta bancaria y el móvil de su víctima. y realizó pagos y extracciones, con la primera, tras obtener los datos bancarios con el segundo y aprovechar para borrar conversaciones.
Lo mató estrangulándolo
Tal como informó este diario el miércoles, el 20 de febrero de 2025, José María Guarinós, de 72 años y alias El Merengue, desapareció de la caseta de campo donde vivía, en las afueras de Sueca, sin dejar rastro. Como si se lo hubiera tragado la tierra. Este lunes, 1 de diciembre, ocho meses y una semana más tarde, los especialistas del grupo de Homicidios de la Guardia Civil han resuelto lo que se suponía desde un principio como un crimen, con la detención de los presuntos asesinos del Merengue, dos amigos suyos.
La detención de los presuntos homicidas, Juan Francisco C. C. y Emilio Blas N. H., ambos vecinos de la pedanía sueca de Les Palmeres, se materializó el lunes, después de que el segundo, asistido por su abogado, confesara los hechos ante los agentes que le habían tomado declaración como testigo, uno una, sino varias veces, a lo largo de estos ocho meses. Según Emilio Blas, ha decidido contar lo que sucedió y explicar lo que hicieron con el cadáver "por arrepentimiento" y porque ya no podía seguir viviendo con ese secreto.
Según las investigaciones policiales, que han estado dirigidas desde el principio por el Juzgado de Instrucción 4 de Sueca, de guardia el día que se produjeron los hechos, José María habría sido estrangulado por Juan Francisco en la caseta de campo donde residía la víctima, al norte del casco urbano, después de que el ahora detenido se presentara en su casa para, supuestamente, reclamarle una deuda. Al ver que lo había matado, habría pedido ayuda al segundo presunto implicado, Emilio Blas, para trasladar el cuerpo y deshacerse de él sin que nadie los viera.

Imagen de archivo de un quemador agrícola en llamas durante una quema de poda. / Unió de Llauradors
Denunció la expareja de la víctima
Gracias a la colaboración de Emilio Blas N. H. con los investigadores, se sabe que ambos acudieron a casa del Merengue y cargaron el cadáver, ya de noche, en el maletero de su coche. Después, se fueron hasta un campo de cultivo no muy lejano, donde sabían que había un quemador agrícola de bloques de hormigón, en cuyo interior arrojaron el cuerpo sin vida de José María, tras lo cual le habrían prendido fuego para acelerar su destrucción.
Después se fueron y guardaron silencio. La desaparición del Merengue, que llevaba una vida solitaria salvo por las quedadas con sus amigos, tardó varios días en ser descubierta, y lo fue gracias a la denuncia interpuesta por la expareja de la víctima, alertada porque no respondía a las llamadas a su teléfono móvil. La mujer incluso se desplazó a la casa donde vivía el hombre y, al no obtener respuesta tampoco, pensó que algo le había sucedido, así que acudió al cuartel de la Guardia Civil de Sueca, donde dio cuenta de la desaparición. Ya era 14 de marzo: llevaba 22 días desaparecido.
Ese mismo día, como es habitual cuando se denuncia una desaparición, se generó el cartel de búsqueda que publicaron el Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES) y la plataforma Sos Desaparecidos. Apenas aportaban datos, más allá del nombre de pila y la descripción física, dado que ya había sospechas de que se trataba de un crimen.
Búsquedas infructuosas
Desde ese primer momento, agentes de la Guardia Civil abrieron una investigación que enseguida detectó señales inequívocas de que se trataba de una desaparición forzosa y, casi con toda seguridad, de un asesinato, así que el caso fue atribuido al grupo de Homicidios de la Comandancia de València. Aún así, se organizaron varias búsquedas a lo largo de los siguientes meses, con la participación de perros adiestrados en rastreo de cadáveres, drones, el helicóptero del Instituto Armado y decenas de agentes de la Unidad de Seguridad de la Comandancia (Usecic), del Seprona y de la compañía de Sueca. Peinaron toda el área agrícola más próxima al domicilio de José María, pero no hubo suerte. Hasta que, este lunes, en la enésima ocasión en que fue citado a declarar, uno de los presuntos responsables de su muerte decidió contar lo que había ocurrido.
Gracias a esa confesión, los especialistas de Homicidios y del laboratorio de Criminalística encontraron, dentro del quemador agrícola señalado por Emilio Blas, los restos calcinados del Merengue. El juez de Instrucción 4 de Sueca ordenó el traslado de los mismos al Instituto de Medicina Legal (IML) de València, donde este miércoles se le practicará la autopsia. Mientras, los dos detenidos, serán entregados este jueves al juez, que casi con toda seguridad dictará prisión provisional comunicada y sin fianza por un delito de homicidio y otro de estafa (por el uso fraudulento de la tarjeta de la víctima).
Este martes, tras la confirmación del hallazgo del cuerpo, el juez autorizó sendos registros, en casa del Merengue y en la de los dos detenidos, en presencia de estos y de sus abogados, ambos de oficio, sin que haya trascendido si los agentes han encontrado objetos que los vinculen directamente con la víctima, como su teléfono móvil y la tarjeta con la que realizaron, al parecer, pagos y extracciones de diversas cantidades.
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