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Investigación policial

"Fue una situación de alto riesgo. Disparamos porque venía hacia nosotros agachado y con un cuchillo"

Los policías que abatieron a tiros a un ciudadano chino declaran que dispararon cuando la víctima estaba "muy cerca"

Uno de los agentes atribuye los disparos en el corazón al retroceso de las pistolas

Abatido a tiros un hombre tras intentar agredir con un cuchillo a dos policías

Abatido a tiros un hombre tras intentar agredir con un cuchillo a dos policías

Abraham Pérez

Abraham Pérez

València

Una situación de "alto riesgo", con escaso margen de maniobra y con la amenaza de que el hombre que había amenazado con un cuchillo a uno de sus vecinos iba directo a atacarles de manera súbita. Así fue, según han relatado los agentes de la Policía Nacional que intervinieron la tarde del 18 de agosto en los altercados que se estaban produciendo el número 13 de la calle Godofredo Ros de València, la tensa actuación policial en la que un ciudadano de origen chino murió a tiros en el rellano del edificio en el que residía, en el barrio valenciano de Monteolivete.

La Policía Judicial investiga ahora si la muerte de Ji Lin, de 46 años, era evitable, o si, como sostienen los policías, se trataba de una situación de vida o muerte. En el marco de estas investigaciones, los tres agentes del distrito de Russafa que acudieron al aviso -hay un cuarto policía que intervino, pero no llegó a enfrentarse al agresor- han sido citados para declarar ante el magistrado del Juzgado de Instrucción número 11 de València.

Todo pasó en segundos

Durante algo más de una hora, los agentes respondieron a todas las preguntas planteadas por la Fiscalía y el abogado contratado por la familia del fallecido que buscan contextualizar cómo se desarrollaron los hechos y esclarecer por qué dispararon tres veces contra la víctima, y por qué una de esas balas impactó en su corazón.

Esa tarde, según relataron, acudieron a la vivienda tras ser comisionados por la Sala del 091. A su llegada, un vecino, que se identificó como Policía Local de Quart de Poblet, les indicó la puerta en la que vivía el hombre que minutos antes le había estado amenazando con un cuchillo de 20 centímetros mientras aporreaba la puerta y tratando de acceder a su vivienda.

Después de llamar a la casa del presunto agresor e identificarse como policías, los agentes se retiraron "unos tres o cuatro metros" como medida preventiva ante la sospecha de que pudieran estar ante una amenaza real. Y así fue, tal y como sostienen los implicados, que remarcan que todo ocurrió en apenas unos segundos.

Una reacción instintiva

Según su reconstrucción de los hechos, al abrir la puerta el agresor salió corriendo, dio varias zancadas hacia los policías, agachado y con un cuchillo de cocina en la mano mientras daba pinchazos al aire. Sin apenas espacio para protegerse ni tiempo para darle el alto o pedirle que soltara el arma, uno de ellos gritó la palabra "cuchillo" hasta en tres ocasiones y seguidamente, cuando el atacante estaba a solo dos metros de ellos, abrieron fuego contra él, hasta que cayó al suelo. La intención no era matarlo, sino reducirlo, según remarcaron los dos policías que dispararon, quienes llevan siete y cinco años en el cuerpo respectivamente.

Así lo subraya también el tercer efectivo, quien no llegó a disparar, pero fue testigo de los hechos. Este remarca que el agresor iba hacia ellos "y no iba a parar", y defiende que sus compañeros dispararon porque no tenían escapatoria y no tenían otra opción. Asimismo, asegura que lo hicieron apuntando a la zona baja del cuerpo, de cadera hacia abajo, para que no fuera letal. Aunque admite que la reacción fue instintiva, insiste en que era una situación de alto riesgo al tratarse de un ataque sobrevenido en el que llegaron a temer por su vida.

Tres disparos mortales

Sin embargo, de las tres lesiones producidas por arma de fuego que los médicos forenses hallaron en el cuerpo de Ji Lin, durante la autopsia que le fue practicada en el Instituto de Medicina Legal de Valencia, una de ellas se encuentra en el abdomen, otra en la pelvis y una tercera en el corazón. Los agentes lo atribuyen al retroceso de las pistolas y al movimiento del arma cuando disparas. Asimismo, alegan que dada la gravedad de la situación, no tuvieron tiempo de apuntar. Descartan, además, que el uso de pistolas Taser hubiera sido útil en esta situación, aunque en el caso que nos ocupa, los agentes no contaban con este tipo de arma.

Los agentes investigados remarcan que el uso del arma reglamentaria fue la única alternativa para interceptar al agresor porque el rellano era muy angosto, lo que impedía que pudieron hacer ningún tipo de placaje o cualquier otra operación. Cabe destacar que el protocolo policial establece que a partir de cierta distancia hay que neutralizar al agresor, ya que por debajo de esa distancia la ventaja del sujeto armado con el cuchillo prevalece sobre el que hace uso de la pistola.

Temieron que hubiera más heridos

Cuando el agresor estaba en el suelo, todavía con vida, le quitaron el cuchillo, le pusieron los grilletes y lo atendieron hasta la llegada de una ambulancia del SAMU, cuyo equipo médico continuó con las maniobras de RCP avanzadas y otras técnicas de estabilización que habían comenzado a practicar los policías. Sin embargo, Ji Lin no respondió a estas maniobras y los médicos finalmente confirmaron su fallecimiento.

Al ver las marcas de los disparos en la pared y, después de que una vecina se asomara al rellano alertada por las detonaciones que había escuchado, los agentes llegaron a temer que algún vecino hubiera resultado herido, por lo que fueron a entrevistarse con ellos para asegurarse de que todos estaban bien. Tras prestar declaración, la investigación busca ahora escalerecer si, tal y como remarcan los agentes, la actuación y el uso de las armas fue proporcional al nivel de amenaza que representaba el fallecido.

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