Quince años de cárcel por matar a su madre tras golpearla con el palo de una fregona y asfixiarla con un cojín
La sentencia, alcanzada por conformidad, contempla la agravante de parentesco y la eximente incompleta de alteración psíquica

Agencia EFE

El tribunal de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a una pena de prisión de 15 años a Javier F. S. por un delito de asesinato perpetrado sobre persona especialmente vulnerable por razón de su edad y su enfermedad, por matar a su madre, una mujer de 68 años de edad en tratamiento crónico por la esquizofrenia crónica que padecía, en la vivienda en la que ambos convivían, en el número 14 de la calle San Marcelino de València
La sentencia, ya en firme tras el acuerdo de conformidad alcanzado entre las partes, contempla la agravante de parentesco y la eximente incompleta de alteración psíquica. Además, el ahora condenado deberá de indemnizar con 45.000 euros a su hermano, el otro hijo de la víctima, con el que también convivía en el piso.
Los hechos, adelantados en exclusiva en la edición digital de Levante-EMV, ocurrieron entre las tres de la tarde y la una de la madrugada del 23 de marzo de 2023 cuando, según el relato de los hechos declarados probados, Javier golpeó en la cabeza a su progenitora, que medía 1,60 metros y pesaba 48 kilos, con el mango hueco de una fregona. A continuación, la derribó y, cuando la víctima se encontraba en el suelo del salón de la vivienda, sin que pudiera oponerse ante la evidente desproporción de fuerzas entre uno y la otra, le tapó la boca y la nariz con un cojín hasta acabar con su vida por asfixia.
"He estrangulado a mi madre"
Tras perpetrar el crimen, el parricida de San Marcelino se acostó hasta que fue detenido tiempo después, cuando su hermano descubrió el cuerpo sin vida de la madre. En un primer momento, después de ser detenido por el crimen, mientras estaba siendo trasladado en el vehículo policial camino a la Inspección Central de Guardia (ICG), el homicida reconoció los hechos. "He estrangulado a mi madre", pronunció. Ahora, lo ha vuelto a hacer ante el tribunal. La sentencia considera probado que en el momento de asesinar a su madre, Javier padecía un trastorno de la afectividad con síntomas ansiosos y depresivos y un desbordamiento emocional generado en la figura de la madre y los cuidados requeridos por ella.
Elena De Solís, una mujer de 68 años con problemas de esquizofrenia y que apenas salía de casa desde que se decretó el confinamiento por la pandemia, fue encontrada muerta en la madrugada en su domicilio del valenciano barrio de San Marcelino tras ser estrangulada por su hijo menor, de 37 años. Fue su otro hijo el que se encontró con la horrenda escena al regresar de trabajar y alertó a los servicios de emergencia, aunque ya nada se podía hacer por salvar a la sexagenaria que, al parecer, llevaba ya horas muerta.
Estaba bajo medicación
Javier F. S., que se encontraba bajo medicación por una supuesta depresión, había golpeado a su madre con un palo de una fregona y después la estranguló. En la vivienda los agentes localizaron el palo de una fregona roto, lo que hizo sospechar que las lesiones que presentaba la mujer en la cabeza estaban provocadas por dicho palo. El parricidio fue descubierto en torno a la 1.30 horas de la madrugada en el número 14 de la calle San Marcelino de València cuando el hijo mayor de la víctima, que también reside en la vivienda, regresó de su puesto de trabajo como vigilante y se encontró a su madre tendida en el suelo de la salita ya sin vida y con golpes en la cabeza.
Este familiar, que también residía en inmueble ya que su madre requería de cuidados, fue quien alertó al teléfono 112 informando del asesinato. Hasta el lugar acudieron agentes de la Policía Nacional y Policía Local de València, quienes se personaron en domicilio. El parricida, que inicialmente reconoció a los agentes que lo trasladaban a dependencias policiales haber estrangulado a su progenitora y posteriormente lo negó, confesó durante el juicio los hechos que se le imputaban.
Tras su detención, el arrestado tuvo que ser trasladado a la unidad de Psiquiatría del Hospital La Fe horas después de su detención tras protagonizar un incidente violento en los calabozos de la Inspección Central de Guardia (ICG) de Zapadores. No obstante, tras ser evaluado por los médicos del centro se determinó que estaba en condiciones de prestar declaración y finalmente fue puesto a disposición del Juzgado de Instrucción número 15 de València que, en funciones de guardia, acordaba su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin posibilidad de fianza. Ahora, el tribunal lo condena a quince años de cárcel por un delito de asesinato perpetrado sobre persona especialmente vulnerable
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