JUICIO
El hombre que incendió la finca de su ex alega que actuó bajo los efectos de un "cóctel explosivo" de drogas y alcohol
Borja M. M. afirma que quemó el coche del actual marido de su exmujer porque ella no le dejaba ver a los niños y para vengarse: "Me pusieron dos kilos de coca y un revolver en el maletero para que me metieran en la cárcel"
Faustino O. P., acusado como cómplice necesario en el incendio, alega que no conocía las verdaderas intenciones de su amigo: "Me dijo que iba a pincharle las ruedas"

Daniel Tortajada

Borja M. M., el hombre que provocó un pavoroso incendio en un garaje de un residencial de la avenida Corts Valencianes, donde entró para quemar el coche del actual marido de su expareja a modo de venganza, actuó bajo los efectos de un "cóctel explosivo" de drogas, alcohol y ansiolíticos. Así lo ha manifestado durante la última sesión de la vista oral celebrada este lunes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de València. El acusado, que se enfrenta a 19 años de cárcel por un delito de incendio con peligro para la vida e integridad física de las personas, en concurso ideal con dos delitos menos graves de lesiones y otros cuatro delitos leves, ha confesado que la madrugada del 23 de junio de 2022 accedió al edificio en el que residía la pareja de su ex acompañado de Faustino O. P., entró en el garaje, roció el coche con un líquido inflamable y lo prendió fuego.
Como consecuencia de las llamas, que se propagaron rápidamente por el garaje y varias zonas comunes del residencial, 18 viviendas resultaron afectadas y doce vehículos quedaron calcinados. Además, el edificio sufrió graves desperfectos que afectaron a suministros eléctricos y elementos estructurales -los daños materiales ascienden a 465.000 euros-, mientras que once personas resultaron intoxicadas por inhalación de humo -entre ellas dos menores y una mujer que tuvo que ser ingresada en la UCI- y 80 vecinos tuvieron que ser evacuados. "Lo único que pretendía era quemar su coche. No tenía intención de hacer daño a nadie más", ha alegado el autor material de los hechos. Lo hizo para vengarse de "la trampa" que su expareja y su actual marido le tendieron en 2021 cuando, asegura, "me metieron dos kilos de cocaína y un revolver en el maletero de mi coche para que me metieran en la cárcel".
Drogas, alcohol y ansiolíticos
Durante su turno, Borja M., un hombre extremadamente violento con 21 detenciones a sus espaldas y antecedentes por delitos violentos y causas pendientes por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas, y en prisión provisional por intentar matar de una paliza a su nueva novia, ha omitido su pasado y ha intentado convencer al tribunal de que él solo es un padre "muy deprimido" que actuó porque "estaba enfurecido" por todo el tiempo que llevaba sin ver a sus tres hijos. En concreto, diecisiete meses, después de que su ex le denunciara hasta en diez ocasiones por malos tratos y quebrantamiento de orden de alejamiento, y pidiera que le retiraran la custodia por su adicción a las drogas y a los anabolizantes. Denuncias de las que quedó absuelto o fueron sobreseídas y que ahora quiere hacer creer que se presentaron para perjudicarle, por la intención del marido de su ex de "usurpar mi lugar como padre". Así, lo acusa de influenciarla a ella para que ella no le deje ver a los niños, aunque, según recordó la madre durante la primera sesión del juicio, son sus propios hijos los que no quieren ver a su padre.

Estado en el que quedaron los vehículos del garaje calcinado por Borja M. / Levante-EMV
Según ha reconocido ante el tribunal, la noche de los hechos, sobre las 4.48 horas, acudió al edificio y accedió con una llave que guardaba de cuando vivía ahí años antes. Fue acompañado de Faustino, quien se enfrenta a otros 19 años de cárcel como colaborador, aunque, según ha remarcado, él solo le acompañó al edificio, pero jamás llegó a acceder al garaje. "Vino porque le obligué, pero se quedó en las escaleras consumiendo cocaína". Esa noche los dos habían salido a celebrar el cumpleaños de Borja, una fiesta que le habían organizado sus amigos y que él intentó suspender "porque no estaba bien" después de que su ex no le dejara ver a sus hijos, según habían pactado. A pesar de ello, salieron a cenar y después a una discoteca, donde estuvieron bebiendo y tomando cocaína. Así, escuda su reacción en este consumo, sumado a los cinco diazepanes de 10 mg que había tomado esta tarde "para bajar la ansiedad".
"Me dijo que iba a pincharle las ruedas"
"Todo eso sumado al enfado y la rabia por no ver a mis hijos", ha esgrimido el acusado, quien ha definido su reacción como "un cóctel molotov que explotó en el garaje" del marido de su ex. Al terminar la fiesta, Borja y Faustino fueron a casa del primero, donde siguieron consumiendo cocaína hasta que en un momento de la noche "se me cruzaron el rojo con el negro". Así, cogió unos guantes, una gorra, una mascarilla y un líquido inflamable para rellenar mecheros y los metió en una mochila. Acto seguido le dijo a su amigo de ir al edificio. "Me dijo que iba a ir para pincharle las ruedas. Yo intenté quitarle la idea de la cabeza, pero íbamos ciegos y al final lo acompañé para no dejarle solo", ha esgrimido Faustino al tiempo que ha remarcado su inocencia. Según ha afirmado, no fue hasta "dos o tres días después" cuando se enteró de lo que había pasado "porque me lo dijeron unos amigos del gimnasio".
Borja lo encubre y corrobora esta versión. Así, sostiene que su amigo fue con él "porque le obligué porque no quería estar solo porque estaba bajo los efectos de las drogas". De hecho, asegura que le hizo la "trisquiñuela" (sic) para hacerle creer que iban a pincharle las ruedas y cogió un cuchillo de grandes dimensiones que metió en la mochila a pesar de que su objetivo siempre fue el de quemarle el coche. "Bajé yo solo, rocié el líquido en el parabrisas, cogí una pelota de papel, la prendí fuego y la tiré sobre el coche. Me quedé mirando unos segundos y nos fuimos", ha confesado. Según recogieron las cámaras de seguridad, ambos abandonaron el edificio a las 5.10 horas de la madrugada. Borja acusa al portero del edificio de no haber evitado el desenlace porque, a su juicio, al tratarse de un edificio vigilado las 24 horas "tendría que haber bajado y haber llamado a los bomberos después de ver a una persona sospechosa con una gorra que estaba quemando un coche".

Borja M. y Faustino O. durante la primera sesión del juicio celebrado en noviembre en València. / Daniel Tortajada
Al enseñarles las grabaciones de seguridad, la expareja de Borja y su actual marido le reconocieron inmediatamente y "sin ningún género de dudas". Ambos sostenían que detrás de su actuación es escondía un móvil machista y que su verdadera intención era atacarla a ella porque "no soportaba" la relación que había iniciado con el que era su amigo. Lo acusaban, además, de haberlo hecho a sabiendas de que ella estaba en la casa, y de que esas llamas ponían en riesgo su vida y la del resto de vecinos. Tras ser identificados y detenidos por la Policía Nacional, y reconocer los hechos, de los que alardeaba en varios grupos de WhatsApp en los que enviaba mensajes diciendo que lo ha hecho "porque no le llevaste a los nenes", algo que ha negado durante el juicio.
Más de 465.000 euros en daños
Tras pasar a disposición judicial, el juez acordó el ingreso en prisión provisional de Borja, quien quedó en libertad apenas seis meses después tras pagar una fianza de 10.000 euros y consignar otros 25.000 para hacer frente a la responsabilidad civil, tratando de acreditar su voluntad de reparar el daño ocasionado, cuyo importe global supera los 465.000 euros, incluyendo los desperfectos a viviendas, trasteros, vehículos y zonas comunes del complejo. Así con todo, el magistrado adoptó la medida cautelar de prohibición de comunicarse ni aproximarse a menos de 200 metros de su expareja y al novio de esta, así como al domicilio en el que residen, ante los indicios de que el acusado actuó como "represalia" contra el que en ese momento era la pareja de su exmujer, de quien se separó dos años antes.
Mientras las acusaciones sostienen que el incendio fue una represalia consciente, con pleno conocimiento del riesgo para los vecinos, la defensa de Borja, ejercida por el letrado Andrés Zapata, solicita que se le apliquen las atenuantes muy cualificada de alteración psíquica y la de reparación parcial del daño al mantener que su cliente actuó con sus capacidades de autocontrol mermadas por "la continua frustración" de no poder ver a sus hijos, sumado a su adicción a las drogas. Asímismo, ha destacado el "esfuerzo económico" que ha realizado para indemnizar a sus víctimas, consignando antes del juicio 25.000 euros.
Por su parte, la defensa de Faustino pide su absolución o, subsidiariamente, la pena mínima por un delito de daños con la atenuante muy cualificada de haber actuado bajo los efectos de las drogas y el alcohol. Las acusaciones mantienen íntegra la petición de 19 años de prisión para ambos procesados, uno como autor material y el otro como cómplice necesario de un delito de incendio con peligro para la vida e integridad física de las personas, en concurso ideal con dos delitos menos graves de lesiones y otros cuatro delitos leves. El caso ha quedado visto para sentencia.
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