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Oleada de incendios en Patraix

"Se escuchaban coches y motos explotando. Parecía la guerra"

Vecinos de la calle Jerónima Galés relatan la noche de pánico que han vivido después de que un incendiario quemara 18 contenedores de esa calle, causando daños en 32 vehículos y varias viviendas de tres edificios

Una testigo de los incendios registrados esta madrugada en la calle Jerónima Galés: "Había humo por toda la casa"

Abraham Pérez

Abraham Pérez

Abraham Pérez

València

Los vecinos del barrio valenciano de la Cruz Cubierta han pasado la noche en vela. Un hombre de 45 años y nacionalidad española ha sembrado el caos esta madrugada en este vecindario del distrito de Patraix provocando una oleada de incendios que se ha saldado con 18 contenedores urbanos quemados, 32 vehículos afectados -once de ellos totalmente calcinados- y diversas viviendas dañadas de tres edificios ubicados en las calles Jerónima Galés y Almàssera por el alcance descontrolado de las llamas. Aunque todavía es pronto para cuantificar los daños, se calcula que estos ascienden a muchos miles de euros.

A primera hora de la mañana de este martes decenas de vecinos y curiosos se congregaban en la zona para conocer lo sucedido. Entre ellos, Nuria Campos, una vecina de la calle Almàssera que cuenta con impotencia los daños que las llamas han ocasionado en su vivienda, principalmente en ventanas y persianas. En declaraciones a este diario, la afectada cuenta que se percató de lo que estaba pasando sobre las 03.00 de la madrugada, cuando su padre irrumpió en su habitación para avisarle de que se había declarado un incendio. "Me levanté y me acerqué a la ventana para ver qué estaba pasando, pero no pude asomarme porque el fuego ya estaba a la altura de mi ventana". La mujer relata que no pudo asomarse por el miedo a que los cristales explotaran. "Al bajar a la calle vi que había varios puntos de fuego y que se estaban quemando muchos coches y motos".

Ella y sus padres tuvieron que abandonar la vivienda al percatarse de que una gran columna de humo negro se estaba colando en el interior de su casa. "No podíamos respirar. Cogimos a los perros y nos bajamos con lo puesto". No fue hasta tres horas y media después, sobre las 06.30 de la mañana, cuando los bomberos le dijeron que podían volver a su casa. Durante todo ese tiempo permanecieron en la calle, viendo como las llamas quemaban las persianas y agrietaban las ventanas. A la espera de contactar con su seguro para acordar las reparaciones de los daños, la mujer se alivia al pensar que todo quedó en un susto, aunque admite que le tuvo que preparar "un par de tilas" a sus padres porque estaban muy asustados: "Se escuchaban coches y motos explotando. Parecía la guerra".

Refugiados en la terraza

Fuentes policiales consultadas por este diario descartan que se trate de un pirómano e informan de que el detenido, un hombre de 45 años y nacionalidad española, tenía antecedentes policiales, pero por otras causas no relacionadas con incendios intencionados. El autor de esta oleada de incendios fue detenido gracias a la descripción facilitada por un vecino que llamó al 091 para alertar de que un hombre estaba incendiando contenedores. Varias patrullas se desplazaron rápidamente hasta el lugar. A su llegada, agentes de la Policía Nacional observaron a un hombre que coincidía con las características físicas aportadas por el testigo, que se encontraba junto a los contenedores. Durante el cacheo, le encontraron un mechero y detectaron que presentaba síntomas de embriaguez. Por todo ello procedieron a su detención y lo trasladaron al complejo de Zapadores como presunto autor de un delito de daños, a la espera de ponerlo a disposición de la autoridad judicial.

Vehículos calcinados por un pirómano en la calle Jerónima Galés de València.

Vehículos calcinados por un pirómano en la calle Jerónima Galés de València. / J.M. López

En total, el incendiario provocó hasta cuatro focos de fuego simultáneos, uno a la altura del número 9 de la calle Almàssera y tres en adyacente Jerónima Galés, a la altura de los números 33, 40 y 50. Jesús Carbonell es vecino de este último edificio. El hombre cuenta que se enteró porque vecinos de la escalera empezaron a gritar 'fuego'. "Nos subimos todos a la terraza porque no sabíamos si el fuego iba a entrar en las casas. Las llamas llegaban hasta el séptimo piso", cuenta. Varios residentes reconocen que al escuchar el ruido pensaron que se trataba de un camión de la basura. Otro testigo relata que se decantó por llamar al servicio de Emergencias 112 al escuchar varias explosiones. "Me asomé a la ventana y vi que estaba toda la calle encendida. Había muchos focos y se oían explosiones de las ruedas, los cristales y los motores. Daba pánico".

32 vehículos afectados

Además de las viviendas de tres edificios, el fuego afectó a 18 contenedores urbanos y a 32 vehículos. Once de ellos quedaron totalmente calcinados -ocho coches y tres motocicletas-, mientras que los otros 21 resultaron calcinados parcialmente. Varias brigadas de Bomberos de València acudieron de inmediato hasta el lugar para sofocar las llamas. Por su parte, la Policía Nacional movilizó a agentes de la Policía Científica para llevar a cabo una inspección ocular de la zona. Este miércoles, agentes de la comisaría de Patraix, que han asumido las investigaciones, continuaban inspeccionando los vehículos afectados y entrevistándose con los afectados para elaborar un registro de damnificados.

Entre ellos se encuentra Raúl Lancho, propietario de un vehículo que dejó estacionado frente al número 33 de Jerónima Galés dos días antes. El afectado se enteró del incendio porque estaba entrando humo en su casa. "Bajamos corriendo mi hermano y yo, y le dijimos a mis padres que se vistieran por si teníamos que salir". Su coche es uno de los que ha quedado totalmente calcinados. Se lo compró hace doce años, pero, cuenta, "lo tenía muy bien cuidado". Ahora, teme que el seguro no le cubra el importe completo de los daños "porque siempre tiran a la baja". Aunque lo cubra, lamenta, "es difícil encontrar un coche en estas condiciones, porque tenía doce años, pero estaba como el primer día". Una grúa cargaban con los restos del vehículo pasadas las 12.00 del mediodía rumbo a un desguace en Benaguasil. "Me han jodido vivo. No hay nada que hacer con él", se apena.

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