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La magistrada que encarceló a la cúpula del Procés revisará la prisión permanente de El Tuvi por el asesinato de Wafaa

El Tribunal Supremo revisará en febrero la máxima condena posible en España impuesta a David Soler Oltra por el asesinato machista de la joven de 19 años en noviembre de 2019

El Tuvi aún está pendiente de ser juzgado por otro doble crimen machista: el de Isabell Raducanu y su hija nonata de seis meses de gestación

Tuvi, culpable por unanimidad del asesinato machista de Wafaa para ocultar que la violó

José Manuel López

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

Finales de febrero y, de nuevo, una ponente femenina. Son la fecha y la magistrada en la que el Tribunal Supremo que escribirá la sentencia por el recurso planteado por David soler Oltra, alias El Tuvi, contra la condena a prisión permanente revisable que le fue impuesta en València por la violación y asesinato de la joven Wafaa Sebbah, que tenía 19 años cuando le segó la vida el 17 de noviembre de 2019, en Carcaixent, en un crimen machista cuyo móvil fue la negativa de la chica a tener una relación sexual con su verdugo.

Tal como adelantó Levante-EMV, la defensa del criminal, pendiente además de otro juicio por asesinato, el de Elena Isabell Raducanu, la mujer embarazada de seis meses a la que presuntamente mató estrangulándola primero hasta hacerle perder el conocimiento y cercenándole después su vida y la de su hija nonata de 36 cuchilladas en junio de 2019, cinco meses antes que a Wafaa, presentó ese recurso tras anunciarlo el último día posible, el de gracia, que tenía para ello.

Eso sucedía el 30 de julio de este 2025. Pero era solo el anunció. La defensa presentó el recurso real en septiembre -agosto no es hábil para ese trámite judicial- y en él volvía a esgrimir los mismos argumentos carentes de sentido y cuajados de comentarios despectivos y machistas que ya adujo ante el TSJCV. La Fiscalía, representada por Carmen Nicasio Aliaga, rechazó de plano sus tesis y lo mismo hicieron las acusaciones particulares, esto es, los tres abogados que defienden altruistamente desde casi el principio los intereses de los padres y hermanos de Wafaa, los penalistas Isabel Carricondo, Jesús Ruiz de Valbuena y Juan Carlos Navarro.

El Tuvi, trasladado al TSJ para la vista contra su condena a prisión permanente revisable

Teresa Domínguez

La vista en el TS, el 25 de febrero

Todos ellos se opusieron, como es lógico. Analizada la corrección formal del escrito de apelación, el alto tribunal español, la última instancia penal a cuya puerta puede llamar David Soler para intentar esquivar la máxima condena que permite la legislación en este país por un delito, admitió a trámite el recurso. Lo que ha hecho ahora es fijar la fecha y la composición del tribunal para la vista y decisión de ese recurso.

Será el próximo 25 de febrero, en la sede del Tribunal Supremo, en Madrid y la ponente será Carmen Lamela, una magistrada con más de tres décadas de ejercicio profesional, independiente y alejada del foco mediático, a pesar de lo cual ha protagonizado buena parte de los titulares de los últimos años por los casos en los que ha actuado como instructora durante el tiempo que fue jueza en la Audiencia Nacional.

Además de ella, formarán el tribunal Juan Ramón Berdugo, que lo presidirá, Antonio del Moral, Pablo Llarena, y Ángel Luis Hurtado. En total, cinco magistrados, el máximo que contempla la ley, por el tipo de condena impuesta no una, sino dos veces -primero lo condenó a prisión permanente revisable la Audiencia de València y luego el TSJ-, al asesino machista de Carcaixent-.

Tres magistradas y una misma condena

Carmen Lamela se convierte en la tercera mujer que enjuicia al asesino machista, ya que fue una mujer quien presidió el tribunal de jurado y quien lo condenó en primera instancia y también fue una mujer la ponente de fallo del TSJ que mantuvo y reafirmó esa pena.

Como ha venido publicando este diario, David Soler Oltra fue condenado hace un año, el 16 de diciembre de 2024, a una pena de prisión permanente revisable y otra de ocho años más por la agresión sexual de Wafaa. Tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV, la primera en condenar a David Soler Oltra fue la magistrada de la Audiencia de Valéncia que presidió el juicio con jurado que lo consideró culpable por unanimidad, después de dos semanas de vista oral, de haber vejado y torturado a la joven tras haberla agredido sexualmente y de haberla asesinado en un ritual sádico sexual para ocultar el primero de los delitos, la violación impregnada de sadismo y sometimiento machista, cuya motivación fue esa negativa a tener sexo con él.

Así, por el asesinato "con alevosía y ensañamiento" de Wafaa Sebbah, de solo 19 años en el momento del crimen, cometido de manera subsiguiente a ese ataque sexual, la magistrada le impone la prisión permanente revisable, tal como venían solicitando la fiscal y las acusaciones particulares. Además, le impuso otros ocho años más de cárcel por ese delito sexual.

Esa primera condena llegó solo 13 días después de la conclusión del juicio y de la emisión del veredicto, que fue rápido y contundente. A partir de ahí, la defensa de Soler Oltra recurrió y fue nuevamente una mujer la magistrada responsable de dictar esa segunda sentencia, la del TSJCV, que confirmó en todos sus términos la primera.

Wafaa tenía 19 años cuando fue torturada y asesinada. "Era una niña alegre y feliz con casi nada", dice su madre. WAFAA LA JOVEN DE LA POBLA LLARGA VIOALADA Y ASESINADA POR DAVID S.O " ALIAS " EN 2019

Wafaa tenía 19 años cuando fue torturada y asesinada. "Era una niña alegre y feliz con casi nada", dice su madre. / TERESA DOMÍNGUEZ

La primera jueza del Procés

La tercera magistrada, Lamela, saltó a la palestra como la jueza que ordenó prisión sin fianza para los ocho consellers del Govern por rebelión tras la furtiva declaración de independencia catalana que dio pie al llamado caso del Procés. También fue ella, como primera instructora del procedimiento judicial, quien firmó la orden europea de detención contra Carles Puigdemont y otros cuatro fugitivos en aquel momento, y la que investigó al exjefe de los Mossos d'Esquada, Josep Lluis Trapero.

Además, Carmen Lamela fue la instructora del llamado Caso Alsasua, por el que le llovieron las críticas, ya que inicialmente fue investigado como un caso de terrorismo, aunque finalmente los ocho acusados de agredir a dos guardias civiles fuera de servicio y a sus parejas cuando estaban en un bar de ese municipio navarro fueron condenados por agresión y no por atentado.

En 2018, fue ascendida a magistrada de la sala segunda del Tribunal Supremo, donde continúa en la actualidad. Curiosamente, otro de los cinco integrantes del tribunal que verá la apelación del asesino de Wafaa fue el segundo instructor de la causa del Procés, Pablo Llarena, quien sustituó a Lamela en esa labor.

Esta magistrada también tiene en su haber como jueza de instrucción de la Audiencia Nacional haber sido quien investigó y sentó en el banquillo al único ex president de la Generalitat condenado y encarcelado -aunque por otra causa-, José Luis Olivas, y al resto de la cúpula de la antigua Bancaja por el desfalco de 750 millones en el proyecto hotelero en México Grand Coral, un plan de inversiones inmobiliarias en Baja California y Rivera Maya que esa entidad y Banco de Valencia financiaron entre 2005 y 2009, y que aún no ha sido juzgado. De hecho, la fecha de juicio del bautizado como Caso Grand Coral fue dada a conocer este noviembre, ocho días antes de la muerte de Olivas.

Un crimen cruel y salvaje

Los hechos que ahora verá el Supremo, tal como ha venido adelantando Levante-EMV a lo largo de estos cinco años, fueron cometidos en la tarde del 17 de noviembre de 2019, cuando David Soler Oltra, entonces de 29 años de edad, se llevó a Wafaa, diez años más joven que él, la joven guapa, carismática, generosa, risueña y vital que una y otra vez se negaba a sus pretensiones sexuales porque solo veía en él un amigo más, a casa de su abuelo, un chalé de Carcaixent en una zona alejada y sin vecinos en esa época del año. 

Y allí la sometió a todo tipo de torturas y vejaciones tras dejarla inconsciente con un ‘mataleón’, la especialidad de la que hace gala hasta en la cárcel y que también se aprecia en el crimen de Isabell Raducany y en el de una exnovia a la que estuvo a punto de matar un año después, en 2020, e inmovilizarla para dar rienda a sus perversiones sexuales. Le arrancó el pantalón, que fue encontrado separado del cuerpo totalmente dado la vuelta, la braga y le rompió el sujetador, la aterrorizó disparándole una y otra vez con una carabina de perdigones –llevaba siete solo en los huesos, disparados de frente y por la espalda–, posiblemente mientras la tenía "con los genitales expuestos (desnuda), maniatada y con los ojos vendados para infundirle más terror con cada disparo".

Crimen sádico-sexual con 'bondage'

Siguiendo con esa "parafernalia sádico-sexual con bondage" le clavó un cuchillo, pero sin ánimo de matar, solo para "aumentar deliberadamente su dolor infligiéndole un sufrimiento lento que le hizo disfrutar", asegurándose, además, de que no podía defenderse, tan solo protegerse en un momento determinado de los disparos en la cara; de ahí los balines clavados en sus antebrazos.

Cuando se cansó, ya derrotada, acometió el asesinato para ocultar la agresión sexual. Para ello, vistió a Wafaa solo con su cazadora (la camiseta nunca ha aparecido: los psicópatas suelen atesorar prendas con el olor de sus víctimas a modo de trofeo), inerte, la metió en el maletero de su coche y condujo hasta la finca agrícola que en ese momento era de su familia. Allí, completó el encintado de la cabeza, tapándole por completo la nariz y la boca, asegurándose de que no podía respirar, y de los antebrazos y la tiró al pozo de riego, de unos 16 metros de profundidad. Antes, le ató una azada con una cuerda al tobillo derecho para evitar cualquier posibilidad de supervivencia. En la caída, se le quebraron la pierna y varias costillas de ese lado. En todas las fracturas había sangre: la joven seguía viva cuando la tiró.

En resumen, "una salvajada", como resumió, horrorizado, el fiscal Luis Sanz que logró la confirmación de la permanente revisable en el TSJCV.

La eficaz ocultación del cuerpo

Durante 19 largos meses consiguió ocultar con eficacia el crimen, hasta que el equipo conjunto de Homicidios de la Guardia Civil de València y de la UCO recuperó el cuerpo, completamente deteriorado por el tiempo transcurrido y la sumersión en agua y lodos, en la tarde del 17 de junio de 2021. Sin embargo, el inmenso trabajo de la Guardia Civil y de los médicos forenses logro llevar hasta los nueve jurados suficientes pruebas como para que alcanzaran el veredicto de culpabilidad por unanimidad en menos de 24 horas.

Y así los nueve miembros del jurado, cinco hombres y cuatro mujeres, dictaminaron que los hechos ocurrieron como se ha descrito, apoyándose en declaraciones de testigos, de guardias civiles, de forenses, de psiquiatras y en la cascada de pruebas presentadas una tras otra a lo largo del juicio, de las que, este martes lo demostraron, fueron tomando nota de manera exhaustiva. Y así lo recogió la primera magistrada en la sentencia hecha pública el 16 de diciembre de 2024, a partir de los elementos que el jurado dio por probados.

Un año y un mes después, será el Tribunal Supremo, por boca de la magistrada Carmen Lamela, quien, casi con toda seguridad confirme de nuevo, y esta vez para siempre, esa condena de prisión permanente revisable para el que se perfila ya como asesino en serie.

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