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El fiscal pide 28 años de cárcel para los acusados de matar de 22 cuchilladas a la maestra de Rafelcofer

Un tribunal de jurado juzgará la próxima semana a dos delincuentes politoxicómanos de la Safor, Antonio 'Toni' S. E., de 46 años, y Rubén Ú. P., de 44, por asesinar a Rosa Carmen Pous en su casa para robarle la cartera para comprar droga

Los detenidos por el asesinato de la maestra de Rafelcofer llegan a los juzgados de Gandia / Foto: Perales Iborra / Vídeo: Sergi Sapena / Miguel Pérez

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

Entre 28 y 30 años de cárcel. Esa es la pena a la que se enfrentan a partir del próximo martes, 13 de enero, Antonio 'Toni' S. E., de 46 años, y Rubén Ú. P., de 44, los dos delincuentes politoxicómanos de la Font d'En Carròs por el asesinato de la maestra jubilada de Rafelcofer Rosa Carmen Pous Escrivà, de 65 años, cometido en la noche del sábado, 27 de abril de 2024, en la vivienda de la mujer, en el número 10 de la calle Xiquet de Rafelcofer. Únicamente, sostienen la Fiscalía y la acusación particular ejercida por las hijas de la víctima, para robarle la cartera con algo de dinero, que se quedaron para luego tirar el monedero en la huida. El trabajo del jurado se verá facilitado por el rosario de evidencias que dejaron ambos toxicómanos tras de sí.

Será el martes cuando se selecciona a los nueve miembros titulares y dos suplentes que formarán el jurado que juzgará a los dos procesados, en prisión desde que así lo decidió la jueza de Instrucción número 3 de Gandia, a instancias del fiscal y de la acusación particular, tras tomarles declaración a ambos, detenidos por el grupo de Homicidios de la Guardia Civil apenas tres días después del brutal crimen.

Se valió de que lo conocía: era su vecino

Ambos están acusados de un delito de asesinato y otro de robo con violencia e intimidación en casa habitada, por los que el fiscal les pide 28 años de cárcel -23 por matarla y 5 por el asalto- y la acusación, dos más, 30, ya que exige que por darle muerte paguen con 25 años de cárcel, la máxima pena por ese delito, a los que se suman los cinco del robo con violencia. Ambas acusaciones consideran que existe una agravante: abuso de superioridad, porque eran dos contra una, porque ella pesaba 54 kilos y ellos bastantes más y porque la mujer tenía 20 años más que sus presuntos asesinos, así que su capacidad de defensa era nula.

Aunque ambos están acusados en concepto de autores, es Antonio S. E. a quien se considera presunto autor material del acuchillamiento mortal de la mujer, del que informó en exclusiva Levante-EMV. El segundo detenido, Rubén Ú. P. tratará de convencer al jurado de que todo el asesinato fue obra de su compinche, y que él se vio sorprendido por la acción sin poder hacer nada por detenerle.

Sin embargo, las acusaciones consideran no solo que estaba al tanto, sino que fue un cómplice necesario porque gracias a que Rosa lo conocía de vista, porque era vecino de la misma calle -vivía justo enfrente, en el número 5-, les abrió la puerta cuando llamaron a su timbre a las nueve de la noche de aquel sábado, justo cuando la mujer se disponía a empezar a cenar.

Por todo ello, además de las penas de cárcel, la Fiscalía y la acusación particular piden que sean indemnizadas las hijas, aunque la cuantía difiere de manera significativa: la primera solicita 30.000 euros por cada heredera, y la segunda eleva la petición a 130.000 por hija.

Rubén el otro detenido de Rafelcofer

Rubén el otro detenido de Rafelcofer / Agustí Perales Iborra

Extremadamente violento

Antonio S. E., de 46 años, tal como avanzó en su día este diario, tiene un largo historial de delitos extremadamente violentos, entre ellos robos con violencia a personas en los que empleó armas blancas para intimidarlas. Exactamente igual que hizo presuntamente con Rosa Carmen. Con un amplio historial delictivo, que incluye tráfico de drogas y atentado a agente de la autoridad, está considerado por los agentes del cuartel de Oliva, que lo conocen a la perfección, como un delincuente extremadamente agresivo y violento.

Antonio S. E., a su llegada este jueves a los juzgados de Gandia.

Antonio S. E., a su llegada este jueves a los juzgados de Gandia. / Agustín Perales Iborra

De hecho, en una de las últimas detenciones antes del arresto por el asesinato de la maestra, se arrancó los grilletes tras haber sido esposado y la emprendió a golpes con los guardias, lo que obligó a estos a emplearse a fondo para poder reducirlo y meterlo en uno de los calabozos.

El análisis de los cuchillos y de ADN

Entre las pruebas clave que los jurados podrán ver y escuchar en la sala de vistas, están los resultados de los análisis de ADN de las muestras recogidas en casa de la víctima, en el número 10 de la calle Xiquet de Rafelcofer, que tendrán que ser cotejados con los perfiles de ambos acusados, y en otros escenarios, como las viviendas de los dos implicados, por ejemplo.

Así mismo, está pendiente el análisis de varios cuchillos intervenidos por los agentes del laboratorio de Criminalística en los registros de las viviendas de ambos presuntos asesinos, tanto en la de Rubén Ú. P., que vive prácticamente enfrente de Rosa, en el número 5 de la calle Xiquet, como en la de Antonio 'Toni' S. E., en el número 1 de la calle Miguel Hernández de la Font d'En Carròs, municipio del que son oriundos ambos y donde se conocieron hace más de dos décadas, aunque el primero lleva años residiendo en Rafelcofer.

Rosa del Carmen Pous Escrivà, de 66 años.

Rosa del Carmen Pous Escrivà, de 66 años. / Levante-EMV

Uno señaló a la víctima; el otro la acuchilló

En principio, de la investigación llevada a cabo en un tiempo récord por el grupo de Homicidios y la posterior instrucción judicial, se desprende que Antonio fue el ejecutor del crimen, pero Rubén habría sido quien le señaló a la víctima diciéndole que guardaba dinero en casa. Tal como han podido ser reconstruidos los hechos, los dos presuntos asesinos, ambos politoxicómanos y con antecedentes policiales importantes, estaban en casa de Rubén Ú. P. desde la media tarde del sábado, consumiendo alcohol y cocaína.

Avanzada la noche, cuando se quedaron sin droga, empezó la espiral de violencia y ansiedad, porque tampoco tenían dinero. Es en ese momento cuando se sospecha que decidieron robarlo para seguir con su fiesta y uno le dijo al otro que Rosa tenía dinero.

No tuvo tiempo para reaccionar

Ambos habrían cruzado la calle y llamado al timbre de Rosa Carmen, que estaba sentada en la mesa del comedor, empezando a cenar, tal como adelantó Levante-EMV. Dejó el plato a medias y abrió. La puerta estaba muy cerca de la mesa. Sin tiempo para reaccionar, el asaltante se le echó encima, describen las acusaciones en sus escritos provisionales. Ahí empezaron los gritos, el acoso y las amenazas. El presunto autor material del crimen la arrinconó contra la mesa, cogió el cuchillo que llevaba con él y se lo clavó una y otra vez: 22 veces totalmente profundas y otras cuantas, más superficiales. Le causó lesiones mortales en el corazón y en el pulmón. Él también se cortó. Y dejó su sangre en el suelo del comedor: el ADN lo confirma. Le quitó quitaron el batín, que quedó tirado junto al cuerpo sin vida de Rosa, al pie de la mesa del comedor. Luego, buscaron y encontraron la cartera y se fueron. Ese fue todo el botín del salvaje homicidio: el escaso dinero en metálico que la mujer tenía en el monedero.

Mentira, sangre y más evidencias

Luego, regresaron a la casa de Rubén. Por el camino dejaron gotas de sangre que llevaron a Homicidios a relacionar de inmediato ambos escenarios y los especialistas de Criminalística, a inspeccionarlos. En esa vivienda, encontraron el pantalón de chándal de Rubén con manchas de sangre. A la Guardia Civil, primero, y a la jueza, después, les dijo que su amigo de juventud, Toni, se había autolesionado en un ataque de ira porque se le había acabado la cocaína y que se había limpiado en su pantalón. Mentía.

Testimonio de un interrogado por el asesinato de la maestra jubilada de Rafelcofer

Finalmente, a media mañana del martes, 40 horas después de que la hija de Rosa encontrase su cuerpo cosido a cuchilladas en el suelo del comedor de su casa y tras varios interrogatorios a ambos sospechosos, llegaron los primeros resultados obtenidos por Criminalística en al menos dos de los escenarios: una huella en una puerta y una pisada en el comedor. Homicidios, que había mantenido bajo control a los dos presuntos asesinos desde el domingo por la tarde, decidió que era el momento y los detuvo. Ahora un jurado decidirá si, efectivamente, los hechos sucedieron así y si los considera o no culpables de asesinato y robo con violencia.

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