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El asesinato de la maestra de Rafelcofer "no pudo llevarse a cabo sin la participación de su vecino"

El jefe de Homicidios de la Guardia Civil afirma que al finalizar la primera jornada de la investigación "nos fuimos con el convencimiento de que Rubén y Antonio eran partícipes en el crimen"

El coacusado de coser a cuchilladas a su vecina ofreció a la Guardia Civil tres versiones distintas, llenas de contradicciones e incongruencias, mientras "le daban ataques de ansiedad y se ponía a llorar sin motivo"

Un jurado popular juzga a los acusados de matar a una profesora para robarle la cartera en su casa de Rafelcofer

J.M. López

València

La Audiencia Provincial de Valencia ha retomado este miércoles el juicio contra Antonio 'Toni' S. E., de 46 años, y Rubén Ú. P., de 44, los dos delincuentes politoxicómanos encarcelados por su presunta participación en el asesinato a cuchilladas de Rosa Carmen Pous Escrivà, la maestra jubilada cosida a cuchilladas la noche del 27 de abril de 2024 en su casa de Rafelcofer. En esta segunda sesión de la vista oral en la que un jurado popular formado por seis hombres y tres mujeres deberá decidir si los dos acusados son culpables o inocentes, nueve agentes de distintos grupos de la Guardia Civil han relatado cómo fueron las primeras 48 horas de la intervención que se saldó con la detención de los dos sospechosos ante el rosario de evidencias que dejaron tras de sí.

Uno de los testimonios que ha resultado más esclarecedor ha sido el del jefe del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia, quien, basándose en las pruebas recabadas durante la investigación, ha ratificado las dos principales hipótesis en las que se basan las acusaciones: Que el móvil del crimen fue el robo; y que este no pudo llevarse a cabo sin la participación de Rubén, vecino de la víctima y antiguo conocido de la familia porque su mujer fue la encargada de cuidar a la madre de la víctima hasta su fallecimiento en 2016. Unas conclusiones a las que llegó después de intercambiar con sus compañeros toda la información que recopilaron en la primera jornada, cuando les comunicaron que había una mujer fallecida en su vivienda con etiología homicida. "Ese día nos fuimos con el convencimiento de que Rubén y Antonio eran partícipes en el crimen", ha subrayado.

Tres relatos para construir una coartada

Uno de los elementos que más alimentó esta teoría, ha expuesto, fue la actitud que mostró el vecino ante los guardias civiles que custodiaban la calle de la víctima después de que su hija se la encontrara muerta en casa. Según han relatado los propios guardias civiles, "Rubén comenzó a gritar que nos calláramos. Al salir a la calle y vernos cambió su actitud, y de estar muy agresivo se mostró calmado y empezó a preguntar qué había pasado". Al preguntarles si él sabía algo, comenzó a ofrecer hasta tres versiones distintas sobre lo que hizo la tarde del crimen. Lo hizo mientras "le daban ataques de ansiedad y se ponía a llorar sin motivos". Tres relatos, han destacado, "llenos de contradicciones e incongruencias" donde primero aseguraba que estuvo solo y luego afirmaba que estuvo con su hija jugando a la consola. "Nos dio a entender que estaba buscando una coartada".

Los dos acusados de matar a la maestra de Rafelcofer, en el banquillo al inicio del juicio.

Los dos acusados de matar a la maestra de Rafelcofer, en el banquillo al inicio del juicio. / José Manuel López

La última versión, donde reconocía que estuvo con Antonio en su casa consumiendo cocaína, no la relató hasta que se procedió al levantamiento del cadáver. "Al ver que sacaban el cuerpo de su vecina dijo que estuvieron juntos, que discutieron porque le dijo maricón". También alegó que las marcas de sangre que los investigadores encontraron en la puerta de su casa eran de su amigo, porque se autolesionó, y porque, después de discutir, comenzó a golpear las puertas de sus vecinos, primero, y la suya, luego. Unas explicaciones que ofrecía sin que nadie se las pidiera mientras estaba pendiente de todo lo que hablaban los guardias civiles. "Se notaba que tenía la necesidad de hablar".

Fueron dos agentes de la Policía Judicial de Gandia los que encontraron las marcas de sangre que levantaron pusieron el foco sobre Rubén. Según han explicado, al llegar a la zona del crimen vieron unas gotas de sangre en el pavimento que llevaban hasta su casa, a 6,4 metros de la de Rosa Carmen. También hallaron restos en la puerta de su vivienda y en una repisa de mármol de la entrada. Aunque les notificaron que la investigación la iban a asumir sus compañeros de Valencia, ambos tomaron muestras de los restos ante el riesgo de que la lluvia que comenzó a caer pudiera borrarlos. Dichas muestras fueron entregadas a sus compañeros del laboratorio de Criminalística, quienes las analizaron junto a otras muestras que se tomaron en la escena del crimen. Los resultados revelaron que en algunas muestras se trataba de sangre de la víctima, mientras que en otras había sangre de Antonio.

"Si yo caigo, tú caerás conmigo"

Fue ese martes, 48 horas después del crimen, cuando se procedió a la detención y posterior encarcelamiento de los dos sospechosos. Según ha detallado el jefe de Homicidios de la Guardia Civil, los investigadores encontraron restos de sangre del presunto autor material del asesinato en el suelo de casa de la víctima, en el bolso y en una revista que Antonio utilizó para limpiarse tras cometer el crimen. También en la cartera que le robaron, y que lanzaron al barranco después de quedarse con el dinero. "Entre 20 y 50 euros", indicaron las hijas. También hallaron restos orgánicos en el batín de rosa. Una imprenta genética que dejó tras mantener un forcejeo con la víctima, según apuntan las conclusiones de las investigaciones.

Asimismo, durante los registros que se practicaron en los domicilios de los sospechosos se hallaron nuevos restos de sangre que resultan determinantes. Además, en casa de Antonio se intervinieron un cuchillo, una chaqueta y unas deportivas con restos de sangre que arrojaron un resultado positivo con el ADN de la víctima. También se practicó el volcado del móvil de Rubén, donde se encontró una grabación de audio de dos horas que incluye algunas declaraciones comprometidas donde Antonio le comenta "lo que no me creo que lo que ha sucedido. Es que no lo comprendo". Durante la conversación, grabada entre las 21.59 y las 23.57, Rubén le hace referencia a que se ha cortado y le recrimina que le está manchando la casa de sangre. Aunque en ningún momento hablan explícitamente de lo sucedido, en un momento de la charla se escucha "si yo caigo, tú caerás conmigo".

Cronología del crimen

Estas conclusiones son las que apuntan a que el asesinato se produjo entre las 20.43, cuando Rosa se fue de casa de su vecina y los dos sospechosos aparcaron el coche en una calle perpendicular, y las 21.31 horas, cuando vuelven a subir al coche para ir a un solar del municipio, donde se habían citado con su camello para comprar cocaína. Antonio se cambia los pantalones para ir a la cita y se cambia los pantalones oscuros que llevaba en el momento del crimen por otros claros. A las 21.38 regresan a casa de Rubén. Es en ese momento cuando se observa a su amigo limpiar el salpicadero del coche con una revista porque lo ha manchado de sangre. No vuelven a salir hasta las 23.40, esta vez para llevar a Antonio a su casa, en la Font d'En Carròs, quien se ha vuelto a poner los pantalones oscuros con los que salió de casa.

La defensa de Rubén, ejercida por el letrado penalista Juan Carlos Navarro, ha solicitado la reproducción de 27 minutos de la conversación obtenida tras el volcado del móvil de su cliente y que, según expuso durante la primera sesión del juicio, demostrarían que su representado no tuvo que ver nada con el asesinato, que todo fue obra de su compinche y que él se vio sorprendido por la acción sin poder hacer nada por detenerle. De ahí que solicite su absolución. Lo mismo pide la defensa de Antonio, ejercida por Diego Verdú, quien solicita al jurado que se le aplique la eximente completa de alteración psíquica porque, defiende, su cliente no era consciente de lo que estaba haciendo y que actuó con sus capacidades volitivas alteradas por un brote psicótico y por el consumo de drogas y alcohol.

Testimonio de un interrogado por el asesinato de la maestra jubilada de Rafelcofer

Ambos están acusados de un delito de asesinato y otro de robo con violencia e intimidación en casa habitada, por los que el fiscal les pide 28 años de cárcel -23 por matarla y 5 por el asalto-. La acusación particular, ejercida por la letrada María José López Martínez, eleva la pena dos años más, a 30, al considerar que existen tres circunstancias agravantes: el abuso de superioridad, porque eran dos contra una, el ensañamiento y la alevosía: "No hacía falta darle 20 puñaladas para robarle". El juicio se retomará este jueves con la reproducción de las pruebas periciales. Será el viernes cuando declaren los acusados, según está previsto guion del juicio.

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