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La Fiscalía rebaja la petición de pena para el vecino de la maestra de Rafelcofer al considerarlo cómplice

La defensa del presunto autor del crimen cambia de versión y asegura ahora que Antonio solo entró a robarle la cartera, y que cuando llegó la mujer ya estaba muerta

El Ministerio Fiscal reduce a 23 años de prisión la pena para el presunto asesino y 11 años y medio para el vecino, de los 28 años que solicitaba incialmente

Un jurado popular juzga a los acusados de matar a una profesora para robarle la cartera en su casa de Rafelcofer

J.M. López

Abraham Pérez

Abraham Pérez

València

La defensa de Antonio S. E., el politoxicómano detenido y encarcelado como presunto autor del asesinato a cuchilladas de una maestra en Rafelcofer, ha alegado que su cliente solo entró a casa de Rosa Carmen Pous Escrivà a robarle la cartera, y que cuando lo hizo la mujer ya estaba muerta. Así lo ha asegurado durante la exposición de sus conclusiones, ante el rosario de evidencias que lo sitúan en la escena del crimen en el juicio que se ha celebrado durante toda la semana en la Audiencia Provincial de Valencia.

La cuarta y última sesión de la vista oral en la que un jurado popular tendrá que deliberar si tanto Antonio como Rubén Ú. P. -vecino de la víctima y coacusado de participar en el crimen- son culpables o inocentes, ha estado protagonizada por las declaraciones de los acusados, quienes, a pesar del rosario de evidencias que les incriminan, han negado haber tenido nada que ver con el asesinato.

La versión de los acusados

Según la versión esgrimida por Rubén, esa tarde recogió a su amigo, que estaba "muy extraño y muy sudoroso", y se fueron a su casa para consumir droga. Al llegar se cruzaron con la víctima y la saludaron. Luego entraron a su casa. Sin llegar a incriminar a su amigo, ha reconocido que antes de empezar a consumir este salió de la casa, coincidiendo con los minutos en los que se cometió el crimen, según la reconstrucción de los hechos realizada por el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil. "Me dijo que iba al pueblo a pillar porros. Yo me quedé en casa cocinando la cocaína".

Los dos acusados de matar a la maestra de Rafelcofer, en el banquillo al inicio del juicio.

Los dos acusados de matar a la maestra de Rafelcofer, en el banquillo al inicio del juicio. / José Manuel López

El vecino de la fallecida también ha admitido que al volver, Antonio tenía un corte en la mano que sangraba y "estaba muy raro, tenía la cara desencajada". A pesar de ello, siguieron consumiendo y poco después se montaron en su coche para comprar más droga. Antes de salir, su amigo le pidió unos pantalones. "Estaba manchado de pelos y de meado de los perros. Yo no puedo ir a pillar así", ha esgrimido Antonio, quien también ha asegurado que durante el tiempo que estuvo fuera "fui a comprar marihuana y me tomé dos cervezas en el bar".

Preguntado por el motivo que le llevó a grabar con su teléfono la conversación que estaba teniendo con su amigo, Rubén ha alegado que lo hizo "no vaya a ser que le dé sus locuras". En este sentido, ha asegurado que le tenía miedo y que le grabó a escondidas "por mi propia seguridad" porque, ha afirmado, días antes le confesó que la pareja de Antonio le propuso hacerle una felación, aunque su compinche lo ha desmentido.

En la grabación, aunque no se habla explícitamente del crimen, se escucharon varias frases comprometedoras, entre ellas decirle a Antonio "eso que has hecho no tendrías que haberlo hecho". "Estábamos hablando de tirarle cosas a Elena", ha alegado. También se escucha a Rubén advertirle "si yo caigo, tú caerás conmigo". "No lo recuerdo", ha respondido al fiscal.

La Fiscalía rebaja las penas

Durante la exposición de las conclusiones, tras escuchar los testimonios de agentes, investigadores y forenses que han desfilado durante estos cuatro días por la Sala, el Ministerio Fiscal ha planteado algunas modificaciones. La más destacada es el cambio en la acusación contra Rubén, al que ahora considera como colaborador de un delito de asesinato y otro de robo con violencia e intimidación en casa habitada. De ahí que rebaje la petición de cárcel a 11 años y medio, de los 28 que solicitaba inicialmente. Aunque el fiscal ve probado que Rubén "es el único elemento de conexión entre Antonio y Rosa", que su participación "fue clave para llevar a cabo el crimen" y que ambos "actuaron de común acuerdo", considera que no hay pruebas suficientes para situarlo dentro de la casa.

Sí que las hay contra Antonio, para el que mantiene los cargos que le imputaba, aunque también rebaja las penas de 28 años a 23 años y dos meses al considerar que en el momento del crimen tenía sus capacidades volitivas alteradas levemente por el consumo de cocaína, según han expuesto los médicos forenses que lo examinaron meses después de su detención. Retira además la agravante de abuso de superioridad al no poder demostrar que Rosa fue atacada por los dos acusados.

La acusación particular, ejercida por la letrada María José López Martínez, ha mantenido la petición de 30 años de cárcel para cada uno de los acusados al considerarlos autores de sendos delitos y, además, apreciar tres circunstancias agravantes: el abuso de superioridad, porque eran dos contra una; la alevosía, porque la atacaron sorpresivamente sin darle oportunidad a defenderse; y el ensañamiento, porque no hacía falta darle 38 puñaladas para robarle.

Las defensas, por su parte, piden la libre absolución de sus representados. La de Antonio, ejercida por el letrado Diego Verdú, pide que se le aplique la eximente completa de alteración psíquica apoyándose en la adicción a las drogas de su representado y en un informe psiquiátrico que le hicieron en 2022, y que le sirvió para librarse de una condena por robo.

Sin embargo, los médicos forenses han remarcado que recurrir al informe médico de 2022 no es válido para esta causa y que admitirlo como prueba es "hacer un uso no adecuado de una pericial". Han matizado, además, que Antonio tiene una adicción controlada a los opiáceos, una moderada a las benzodiazepinas y una leve a la cocaína, pero "esto en no influyó para nada en los hechos y no le condicionó su capacidad de comprender".

Tres versiones distintas

Por su parte, la defensa de Rubén, ejercida por el letrado penalista Juan Carlos Navarro, ha recordado que de todas las pruebas expuestas durante el juicio, la mayoría apuntan contra Antonio, mientras que contra su representado solo existen dos: existen dos: una grabación y una mancha de sangre en la puerta de su casa, que no se puede demostrar si es reciente o antigua.

Asimismo, ha recordado las tres versiones distintas que ha ofrecido hasta el momento el amigo de su cliente, la última este mismo viernes, cuando su letrado ha reconocido que Antonio estuvo dentro de la casa, y que cometió el robo de la cartera. Así, ha pedido que se respete la presunción de inocencia y ha solicitado la absolución de su representado.

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