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Accidente ferroviario

Dos valencianas, entre los desaparecidos del Alvia descarrilado en Adamuz (Córdoba)

Se trata de dos mujeres, una de Valencia, de 85 años, y otra de Villena, de 31, y ambas viajaban en el coche 2 del Alvia descarrilado tras ser golpeado por furgones del Iryo con el que se cruzó a más de 200 Km/h

El balance provisional es de 41 víctimas mortales y 152 heridos, 39 de ellos aún hospitalizados, de los que 13 están la UCI aunque fuera de peligro

Una grúa de grandes dimensiones empieza hoy el izado del vagón del Alvia volcado en el talud, dentro del cual hay tres cuerpos; han encontrado un cuarto bajo restos del Iryo

València

Dos mujeres valencianas se encuentran desaparecidas tras el grave accidente ferroviario que tuvo lugar este domingo por la tarde en Adamuz (Córdoba), en el que ha habido, de momento, 41 víctimas mortales y 152 heridos, 39 de los cuales continúan hospitalizados este martes; 13 de ellos siguen en la UCI aunque, por fortuna, no corre peligro la vida de ninguno de ellos. En el caso de las valencianas, cuyas familias esperan confirmación por lo que sus identidades aún no deben hacerse públicas, se trata de dos mujeres, una de Valencia, de 85 años, y otra de Villena, de 31 años.

Familiares de la mujer de 85 años de edad buscaban, de momento sin éxito, a esta mujer que sería una de las pasajeras del tren Alvia implicado en el siniestro con un Iryo en la localidad cordobesa de Adamuz, muy cerca de la estación de ese municipio, y en el que, hasta ahora, se contabilizan 41 víctimas mortales, muchas de ellas ya oficialmente identificadas.

Además, hay constancia de una segunda mujer desaparecida, natural y vecina de Villena, que viajaba también en el tren Alvia que cubría el trayecto entre Madrid y Huelva, al que golpeó el Iryo procedente de Málaga tras descarrilar. Se trata de una mujer de 31 años que se dirigía a Huelva por motivos laborales, aunque tiene fijada su residencia en Villena.

Investigaciones paralelas

El accidente, cuyas causas investigan, por un lado, un equipo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y por otro la Guardia Civil junto con un juzgado de Montoro (Córdoba), se produjo a las 19.39 horas del domingo, a un kilómetro de la estación de Adamuz (Córdoba), cuando un tren de la compañía privada Italiana Iryo que cubría el trayecto Málaga-Puerta de Atocha (Madrid) colisionó frontolateralmente contra un convoy de la española Alvia de la línea Madrid-Sevilla-Huelva.

Según las primeras investigaciones, un vagón del Iryo, que circulaba a 205 Km/h, perdió por causas que se desconocen el bogie (tren de ruedas de cada furgón), lo que hizo que sus últimos dos vagones se salieran de los raíles de la vía 1 hacia su izquierda, lo que provocó que invadieran la vía 2, impactando 20 segundos después con la cabeza del Alvia, que venía en sentido contrario a 210 km/h. Como consecuencia del brutal impacto -los trenes quedaron a 800 metros uno del otro-, los dos primeros vagones de este último convoy, el Alvia, azotados por la cola del Iryo, descarrilaron también y acabaron, partidos en varios trozos, en un terraplén de cuatro metros al pie de los raíles.

En esos coches 1 y 2 del Alvia Madrid-Sevilla-Huelva se produjeron la mayor parte de las víctimas mortales. De hecho, este martes comenzaban los trabajos de izado del coche 2, gracias a una grúa de grandes dimensiones traída desde otra provincia, para extraer los tres últimos cuerpos que permanecían atrapados en el amasijo de hierros, del que los bomberos no habían logrado recuperarlos.

A esos tres cadáveres se les une otro más hallado a primera hora del martes al remover uno de los furgones del Iryo. Este último cuerpo es el que ha hecho subir a 41 el número de fallecidos en el accidente.

El segundo peor accidente de la alta velocidad

Mientras se reúnen datos para investigar las causas de este siniestro ferroviario, el segundo peor de la alta velocidad en España tras el de Santiago de Compostela que dejó 79 muertos en la curva de Angrois en 2013, la Guardia Civil está centrando todos sus esfuerzos en agilizar al máximo la identificación temprana de las víctimas mortales, para lo cual se está siguiendo el Protocolo de Sucesos con Víctimas Múltiple y que ya se utilizó en València para identificar a los fallecidos en la dana del 29-O, en el accidente de metro de València en 2006 o en el incendio de Campanar de 2024, y que se creó en 2009, a partir de la experiencia adquirida en los atentados del 11-M (2004) y el siniestro del Yak-42 (2003).

Para ello, el Instituto Armado ha creado oficinas antemortem en las comandancias de Córdoba, donde se centraliza la investigación, pero también de Huelva, Sevilla y Madrid, destino, parada y origen, respectivamente del Alvia, y de Málaga, origen del Iryo, para recibir denuncia de las familias, tomar muestras de ADN y requerir todos los elementos implicados en una identificación, principalmente información odontológica, pero también de objetos personales, marcas o tatuajes, por ejemplo.

Identificación por huellas: así se hace

La toma del ADN es obligatoria en estos casos, aunque se intenta identificar con huellas, el método más rápido, y que en siniestros como este, donde las improntas digitales permanecen inalteradas por lo general, es el método de elección por la celeridad unida a la fiabilidad.

Para ello, dado que se cuenta con la identidad previa de los desaparecidos gracias al cruce de datos de las denuncias interpuestas por las familias y la información personal que consta en los billetes (en alta velocidad son nominales, esto es, van a nombre del pasajero, como en los vuelos), por lo que es suficiente con buscar las huellas en la base de datos del DNI y cotejarlas con las que se les toman en el Instituto de Medicina Legal de Córdoba durante las autopsias.

De momento, ya hay unas 30 personas identificadas oficialmente y está previsto que la mayor parte de las familias sean oficialmente informadas a lo largo de este martes por agentes de la Guardia Civil.

Una iba a Sevilla y la otra, a Huelva

En cuanto a las dos mujeres valencianas, de momento, se sabe que ambas habían tomado el tren en Madrid, pero una de ellas, la de 85 años, iba a bajarse en Sevilla, al parecer para visitar a una familiar directa, mientras que la de 31 se dirigía al destino final del convoy, esto es, a Huelva, por motivos laborales. Nada más tenerse conocimiento del siniestro, los familiares de ambas empezaron a llamarlas y, al ver que les era imposible establecer comunicación, empezaron a temer lo peor.

Lo siguiente que hicieron fue llamar a Emergencias y, después, a los teléfonos habilitados para los familiares de posibles afectados del siniestro ferroviario. Otro dato que ha trascendido es que las dos tenían billete con plaza en el coche 2, es decir, en uno de los dos del Alvia que salieron proyectados tras la colisión con el Iryo y acabaron, destrozados, en el talud de cuatro metros al pie de la vía.

Ese es precisamente el vagón que aún no había podido ser elevado a la espera de que llegase la maquinaria pesada, que ha iniciado los trabajos este martes.

Caos con los listados: hospitalizados inconscientes

Como sucede en este tipo de catástrofes con víctimas múltiples, los agentes de Criminalística y de Policía Judicial implicados en la identificación de los fallecidos y heridos se encontraron durante las primeras 24 horas con el escollo de la disparidad de información entre los listados de las dos compañías ferroviarias, la española Alvia y la italiana Iryo, no coinciden con los de los servicios sanitarios, según las fuentes a las que ha tenido acceso Levante-EMV.

Eso sucede, entre otras razones, por la premura en los traslados y, sobre todo, porquen en las primeras horas del lunes había un número importante de heridos en estado inconsciente y sin pertenencias (se habían quedado desperdigadas, tanto los objetos personales como la ropa, en algunos casos, en el lugar del siniestro), lo que complicaba su identificación y, por tanto, su eliminación de la lista de posibles fallecidos.

De ahí la importancia, en estos casos, de que los familiares faciliten el mayor número de datos físicos de los viajeros cuyo paradero se desconoce durante esas entrevistas antemortem con los agentes, porque cualquier detalle puede ser clave para poder poner nombre y apellidos a las víctimas mortales, pero también a aquellos heridos que no han podido o sabido dar su identidad porque no están en condiciones de hacerlo.

Avisaron los pasajeros

De momento, las cifras provisionales establecen que 40 personas han fallecido, entre ellos el maquinista del Alvia, y 152 han resultado heridas tras descarrilar ambos trenes en el término municipal de Adamuz, en la provincia de Córdoba. Tras el accidente, varias personas quedaron atrapadas en los vagones, y los equipos de emergencia tuvieron que trabajar intensamente durante las primeras horas para extraer, atender y trasladar a los heridos.

El Iryo 6189, que había salido de la estación María Zambrano de Málaga a las 18.40 horas con destino a la de Puerta de Atocha, en Madrid, con 317 personas a bordo, descarriló sus dos últimos vagones a las 19.45 horas e invadió la vía contigua por la que en ese mismo momento llegaba el convoy de Renfe Alvia 2384 Madrid - Huelva, que también acabó descarrilando.

Fueron los propios pasajeros quienes dieron la voz de alarma, alertando de la posible existencia de personas heridas e incluso atrapadas, lo que motivó el despliegue inmediato de un amplio dispositivo de emergencia. Hasta el lugar del siniestro se han desplazado bomberos, Guardia Civil, Policía Local y servicios sanitarios, que continúan trabajando sobre el terreno.

Los vagones del Iryo impactaron contra los dos primeros vagones del Alvia de Renfe, que salieron despedidos. Como consecuencia del impacto de los vagones, que el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de "terrible", han fallecido al menos 41 personas, y 39 permanecen hospitalizadas este martes 20 de enero.

El lugar del descarrilamiento

Un accidente "muy extraño" y "terrible"

El ministro de Transportes, Óscar Puente, quien calificó el accidente de "terrible", explicó desde el principio que "el tren Iryo es un tren nuevo y la vía es una vía renovada. El accidente es tremendamente extraño. Es en una recta. Los expertos que hemos consultado están muy extrañados y esperamos que la investigación nos ayude a aclarar lo ocurrido", añadió en su primera intervención tras el doble descarrilamiento.

Puente, que se desplazó a primera hora del lunes al lugar del siniestro, no quiso apuntar a una causa concreta para evitar una especulación, pero ha remarcado que la vía fue actualizada en el pasado mes de mayo. "No se puede especular si es por el material rodante o por las vías".

Como mínimo, hasta dentro de un mes, no tendremos la resolución de la investigación. Se trata de una comisión por ley [la CIAF], independiente, que arrojará luz y esclarecerá las causas de lo ocurrido”, ha añadido. El ministro, que ha estado en contacto con el presidente Pedro Sánchez “desde el primer momento”, ha trasladado sus condolencias a las familias de las víctimas, además de desear la pronta recuperación a los heridos.

El ministro también ha confirmado que, como consecuencia del siniestro, la circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía permanece suspendida, posiblemente hasta "el 2 o el 3 de febrero".

Imágenes aéreas de la zona del accidente en Adamuz (Córdoba)

Guardia Civil

Puente considera "raro y difícil de explicar" el accidente de ferrocarril de Córdoba

EFE

Pasadas las 1.30 horas de la madrugada ya del lunes, seis horas después del siniestro, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, llegó al lugar del trágico accidente ferroviario, acompañado del consejero de Justicia, José Antonio Nieto, y el de Sanidad, Antonio Sanz.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por su parte, ha decretado tres días de luto nacional y transmitió desde el principio sus más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de las víctimas del descarrilamiento de trenes en Adamuz (Córdoba), en "una noche de profundo dolor" para España, dijo en su perfil de X.

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