Detenidos los dos asesinos que mataron a un hombre en Benifaió y simularon una explosión con incendio
Los arrestados, uno de los cuales ha confesado, rociaron a su víctima con gasolina y le prendieron fuego para borrar huellas y aparentar un accidente
El móvil del crimen era robar a la víctima, con el trasfondo del consumo abusivo de cocaína
El hijo resultó herido grave por quemaduras en el suceso: está investigado por provocar el fuego, pero no por el homicidio

Agustí Perales Iborra

No fue un incendio fortuito y menos aún una muerte accidental. Juan Miguel Beraza Ochoa, de 53 años, fue asesinado en su casa de Benifaió en agosto pasado y quien participó en ese homicidio prendió fuego a la casa para aparentar que todo había sido fruto de un accidente. Ahora, cinco meses después, el grupo de Homicidios de la Guardia Civil de València, gracias a su trabajo, al de los forenses y al del laboratorio de Criminalística de la Comandancia de València, ha detenido a los dos presuntos responsables de este crimen. Y ha imputado al hijo de la víctima, acusado de haber quemado el piso con el cuerpo de su padre dentro para borrar huellas. Nuevo homicidio resuelto.
Los hechos sucedieron a última hora del lunes, 18 de agosto, en un piso de la última planta de un edificio de tres alturas de la calle Arquitecte Artal, justo en su confluencia con Mestra Pepita Olivé Martín. En un primer momento, el incendio fue atribuido a una supuesta explosión de gas que habría prendido fuego a una de las estancias, desde donde se habría propagado al resto del piso. Sin embargo, en la finca no había gas natural y no había estallado ninguna bombona.
Delatado por las quemaduras
El hijo de la víctima, de 23 años y que vivía con su padre, y una vecina tuvieron que ser hospitalizados. La segunda, por inhalación de humo, pero el primero, por quemaduras. En las manos y en otras partes del cuerpo especialmente comprometedoras.
Esas quemaduras son propias de quien inicia un fuego y resulta salpicado por el acelerante, que arde tanto sobre la ropa del autor como sobre aquello que pretende quemar. Una primera señal de alerta muy clara para la Guardia Civil. La segunda fue escuchar a varios vecinos diciendo que, justo antes de esa explosión, "había un fuerte olor a gasolina" en la escalera y en el rellano de la vivienda.

Levante-EMV
Vio salir corriendo "a unos encapuchados"
El hijo, además, salió gritando en busca de ayuda, diciendo a voces "mi padre está muerto, mi padre está muerto". Era demasiado pronto para saber que había fallecido, si la muerte realmente hubiese sido consecuencia del incendio. De ahí, el joven fue evacuado a la Unidad de Quemados de La Fe. Tanto él como la vecina se encontraban en estado grave, tanto que al menos el ahora imputado continúa ingresado debido a las graves secuelas por la profundidad y extensión de las quemaduras sufridas.
Aunque es cierto que había una sospecha clara de que no estaban ante una muerte accidental, la certeza definitiva vino del Instituto de Medicina Legal (IML) de València. Nada más finalizar la autopsia, los forenses advirtieron a los agentes de Homicidios de que la víctima, Juan Miguel Beraza, llevaba horas muerto -al menos 24 horas, concretamente- cuando se produjo el incendio y las llamas prendieron en su cuerpo. Obviamente, el hijo fue el primero al que se le tomó declaración. Y negó la mayor.
Según su versión, el crimen habría sido autoría de "unos encapuchados" a quienes dijo no conocer y haber visto salir corriendo del piso, justo después de desatarse el fuego, en torno a las 22.15 horas de ese 18 de agosto. A preguntas de los investigadores, ha negado siempre su relación no solo con la muerte de su padre, sino también con el incendio posterior. Incluso uno de los vecinos había visto salir corriendo a quienes creyó unos amigos del hijo. "A uno les salía fuego de una pierna", relató en aquel momento a este diario. En realidad, se refería al hijo.

La Guardia Civil precinta el edificio en el que tuvo lugar la explosión que dejó un fallecido en Benifaió. / Perales Iborra
Trazas de gasolina en el comedor
Mientras, especialistas en investigación de incendios de Criminalística de la Zona de Valencia, con sede en el cuartel de Benimaclet, informaban de que, una vez analizada la escena, había indicios claros de que el fuego había sido intencionado y provocado con el uso de gasolina, combustible del que encontraron las trazas evidentes que quedan tras un siniestro en el que se ha usado ese líquido como acelerante de la combustión. En el comedor, donde se había iniciado todo y donde estaba el cuerpo sin vida de la víctima.
A partir de ahí, Homicidios empezó a reconstruir lo ocurrido y, a lo largo de cinco meses, han recopilado imágenes de cámaras de seguridad e información de geolocalizaciones y contenidos telefónicos que les han llevado a identificar a los dos presuntos implicados en el asesinato de Juan Miguel Beraza, que trabajaba en una industria de la Ribera, y a reunir las pruebas de que el hijo participó en la quema de su propia casa, con el cuerpo de su padre dentro, para borrar las huellas de la acción criminal. Y a concluir que el móvil del crimen había sido económico, para robar a la víctima, con el trasfondo del consumo abusivo de cocaína.
Acusados de tres delitos graves
Una vez recopilada toda la información y reunidas las evidencias, ya solo faltaba diseñar el momento de las detenciones que, como es habitual cuando hay más de un implicado, se han realizado de manera simultánea para evitar chivatazos de unos a otros.
Así, los dos presuntos autores materiales del crimen fueron arrestados a primera hora del martes en sus domicilios, en un municipio de la Ribera, y, según la información obtenida por Levante-EMV de fuentes de toda solvencia, al menos uno de los acusados habría confesado ya, con pelos y señales, qué ocurrió en el piso de Juan Miguel entre el domingo, 17 de agosto por la noche, cuando se cometió el asesinato, y ese lunes, 18, cuando prendieron fuego al piso tras rociar con gasolina el cadáver y el resto del comedor.
De momento, los dos prestunso autores del asesinato están acusados de tres delitos: un homicidio consumado, otro intentado (el del hijo) y un delito de incendio en casa habitada con grave riesgo para las personas. El hijo, únicamente de haber participado en la quema de la vivienda que a punto estuvo de costarle su vida y la de la vecina. De hecho, su deteriorado estado de salud como consecuencia de las secuelas de las quemaduras es lo que ha hecho que, en su caso, no haya sido detenido y figure únicamente como investigado en la causa abierta en el la Plaza 2 de la Sección de Civil e Instrucción del Tribunal de Instancia de Carlet.
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