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El niño de 13 años de Sueca fue asesinado en el cuarto de baño de la casa

La víctima tiene al menos media docena de cuchilladas en el pecho, a la altura del corazón

La Guardia Civil investiga si el móvil del crimen es que el autor confeso acusaba a Álex de contarle a su madre, amiga de su ex, que gritaba o castigaba a su hijo

Crimen en Sueca: Agentes de Criminalística de la Guardia Civil durante la inspección ocular en la casa del presunto asesino

Eduardo Ripoll

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

El presunto asesino confeso de Álex, el niño de 13 años muerto a cuchilladas y golpes en Sueca este sábado, continúa aferrado a la misma versión que viene dando desde que se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de la capital de la Ribera Baixa, que él y solo él mató al amigo de su hijo, de 13 años, y que lo hizo en un ataque de locura. Dado que no ha cambiado ni un ápice su versión a lo largo de los dos días y medio largos que ha estado detenido, es más que previsible que vuelva a repetir el mismo relato este martes, cuando lo reciba el juez titular de la plaza 4 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Sueca.

Los agentes del grupo de Homicidios y del Equipo de Policía Judicial de Almussafes -la integración de los antiguos equipos de Sueca, Carlet y Cullera-, que están investigando conjuntamente el caso, trabajan a contrarreloj para tratar de llevarle al magistrado el trabajo lo más adelantado posible, pero aún así, es necesario esperar a los resultados de las huellas y de las muestras biológicas tomadas en el punto de la casa donde se produjo la agresión mortal y en las consideradas armas homicidas: un cuchillo de cocina de grandes dimensiones y un bate de béisbol.

Emotivo homenaje en Sueca a Álex, el menor asesinado el sábado

Emotivo homenaje en Sueca a Álex, el menor asesinado el sábado / Agustí Perales Iborra

La hipótesis de la venganza

En todo caso, cobra cada vez más fuerza que el crimen haya sido autoría del padre, pero sigue sin estar clara la motivación, ya que el arrestado no lo ha querido contar. Una de las tesis que trata de probar o descartar la Guardia Civil es que atacara al chico por atribuirle, según él, haberle contado en más de una ocasión a su madre que Juan Francisco reñía, gritaba o castigaba a su hijo, algo que, entendía el detenido, pretendía emplear su exmujer para revisar la custodia de los dos hijos que tienen en común, el mayor, de 13, y una niña más pequeña, de 7.

La madre de Álex y la del hijo del detenido son muy amigas, lo que propiciaba que la información recibida por la primera le llegase a la segunda, algo que los investigadores están intentando confirmar tomándole declaración a todas las personas relacionadas con el detenido y con su exmujer.

Esa supuesta inquina hacia el crío explicaría la saña con la que se cometió el asesinato, pero es necesario esperar a disponer de los resultados de todas las pruebas pendientes.

Atrapado en el baño

Tanto el cuchillo, ensangrentado, como el bate, partido al medio, aparecieron muy cerca de donde yacía el cuerpo sin vida de Álex, en el cuarto de baño de la planta baja de la vivienda. A juzgar por las proyecciones y depósitos de sangre en ese punto de la casa, el crimen se habría producido en el baño, ya que no hay señales de una huida desde otro punto de la vivienda, en la que habían quedado Álex y el hijo del detenido para instalar un programa informático y jugar a la Play.

En cualquier caso, ese es el punto donde se produjo la agresión mortal y donde encontró la Guardia Civil el cuerpo de la víctima. El niño estaba totalmente vestido, por lo que la tesis principal es que intentó esconderse del asesino y que este le dio alcance en el baño, o bien que lo sorprendió cuando el menor fue a hacer uso del aseo.

Ánimo claro de matar

El cuerpo del menor fue trasladado a última hora del sábado al Instituto de Medicina Legal (IML) de València, donde este lunes le han practicado la autopsia dos forenses. Aunque no ha trascendido el informe preliminar del estudio forense, fuentes de toda solvencia han explicado que el menor presenta golpes, presuntamente infligidos con el bate, y varias cuchilladas -en torno a media docena- agrupadas en la parte superior izquierda del pecho, es decir, a la altura del corazón, lo que denota un claro ánimo de matar por parte de quien le atacó. Al parecer, todas las cuchilladas y golpes son frontales.

En todo caso, Juan Francisco M. F. comparecerá a media mañana de este martes ante el juez que instruye la causa, quien, casi con toda seguridad y salvo sorpresa de última hora, decretará su ingreso en prisión, lo que no significa que la investigación se dé por cerrada.

De momento, según fuentes conocedoras de los hechos consultadas por este diario, no hay evidencias físicas en la escena del crimen que apunten a que el autor haya sido el hijo de 13 años del detenido, mientras que sí se cuenta con la autoinculpación de este, así que, mientras no lleguen los resultados de ADN del laboratorio central de la Guardia Civil y los de huellas realizados en el de València, la tesis principal que se presentará ante el juzgado es que quien mató al chico es el padre.

Llevó a su hijo con los abuelos

Tal como ha venido informando Levante-EMV, Juan Francisco M. F., a quien todos sus convecinos describen como "un hombre pacífico y nada violento", se presentó alrededor de las 18.30 horas del sábado en el cuartel de Sueca y le dijo al guardia de la puerta que acababa de matar a un crío de 13 años, amigo de su hijo, y que deseaba entregarse. Antes de eso, había llevado a su hijo, de la misma edad que la víctima, a casa de sus abuelos paternos, también en Sueca, para dejarlo a buen recaudo antes de su detención.

Cuando los agentes acudieron al domicilio del autor confeso, en la calle Trinquet Vell de Sueca, corroboraron que el pequeño estaba muerto y detuvieron a Juan Francisco.

Dos asesinatos de niños en 4 años

El crimen ha sumido en el dolor y la consternación al municipio, que ya pasó por algo similar hace casi cuatro años, el 3 de abril de 2022, cuando José Antonio Alapont Cotaina mató a su hijo, Jordi, de 11 años en ese mismo municipio para causarle "el mayor dolor posible", como recogió la Fiscalía a su exmujer y madre del menor.

Como en este caso, Alapont utilizó un cuchillo de cocina que clavó hasta 37 veces en el cuerpo de su hijo, mientras la madre escuchaba el grito desgarrador al otro lado del teléfono: el asesino permitió que el niño descolgara la llamada de su madre precisamente para eso, para que ella oyese cómo acababa la vida de Jordi, su único hijo.

El parricida, que ni siquiera durante el juicio mostró el más mínimo arrepentimiento -incluso trató de culpar a su exmujer y al propio niño- dijo que "estaba endemoniado"; Juan Francisco M. F., el asesino confeso de Álex, ue sufrió "un ataque de locura".

Alapont cumple la condena a prisión permanente revisable que el impuso la Audiencia de Valencia en 2024 y que ratificaron más tarde el TSJCV y el Tribunal Supremo. Y una coincidencia más entre ambas acciones: los dos casos han recalado en el mismo juzgado, el 4 de Instrucción de Sueca.

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