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Directo: Hoy declara el único acusado del crimen del Canónigo

Después del interrogatorio del acusado Miguel Tomás V. N., realizarán sus informes finales tanto el fisacal Antonio Gastaldi, tanto la denfensa, Jorge Carbó

Comienza el juicio por el crimen del canónigo de la Catedral de València

Germán Caballero

València

El juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, ha llegado este miércoles a su ecuador. La tercera sesión del juicio que se está celebrando en la Ciudad de la Justicia de València ha estado protagonizada por las comparecencias de los agentes de la Policía Científica que realizaron tanto la inspección ocular del cuerpo durante el levantamiento del cadáver, en la mañana del 23 de enero de 2024, como esa misma tarde, cuando ya fueron en busca de posibles evidencias dejadas por el autor. Durante sus respectivas comparecencias, los investigadores han explicado al jurado que durante los registros encontraron tanto ADN como huellas en distintos muebles y estancias del domicilio, en la funda de la almohada, la sábana de la cama en la que yacía el cuerpo desnudo del cura y en un cepillo de dientes.

Una vez analizadas las 31 muestras que se recogieron, nunguna resultó ser de Miguel Tomás V. N., el único detenido por el asesinato del cura, un sintecho de esos a los que la víctima solía llevar a su casa para mantener relaciones sexuales a cambio de a cambio de dinero, comida o cobijo por unas horas, que se enfrenta a 28 años de cárcel por los delitos de asesinatorobo con violencia y estafa. La defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, pide un año de prisión por el único delito que reconoce su representado, el de estafa.

La jefa del Equipo de Inspecciones Técnico-Policiales de la Policía Nacional que dirigió las inspecciones que se practicaron en las dos viviendas del cura, la de la calle Avellanas y el apartamento que había comprado en el Perelló, donde se llevaba a los hombres que captaba en la calle, ha desmontado la tesis expuesta por el jefe del Grupo de Homicidios al asegurar que el piso en el que se produjo el crimen "no estaba revuelto, tenía un orden adecuado, pero no como si hubieran limpiado, sino que no había cajones abiertos ni puertas forzadas".

Explica qué puntos eligen para tomar tanto huellas como ADN, y repite, como su anterior compañero, que en los textiles "es casi imposible encontrar huellas" y que por esa razón los elementos textiles como un trapo, la funda de la almohada y la sábana "solo se enviaron para estudio biológico", esto es, para buscar perfiles genéticos.

A preguntas de la defensa, la testigo dice que no sabría decir cómo es el escenario si se realiza, en palabras de la defensa, Jorge Carbó, "una limpieza en profundidad para borrar huellas".

En cuanto a los dispositivos electrónicos -el teléfono que estaba dentro de la especie de capilla que López Benito tenía en un cuarto cerrado con llave en el que la policía tuvo que emplear un ariete para entrar y los siete pendrives que nunca se analizaron porque el juez de Instrucción se negó a ello-, la testigo explica que "fueron los compañeros de Homicidios quienes los cogieron"

La tercera agente de la brigada de Policía Científica explica, a preguntas de la defensa, que hicieron una tercera inspección ocular en un despacho descartado en la inspección anterior porque "Homicidios lo requirió". Es el despacho en donde los agentes habían requisado las siete memorias no analizadas en la anterior revisión del domicilio. Allí encontraron 21 vestigios, todos ellos huellas, sobre el escritorio que guardaba los pendrives y, al parecer, las tarjetas desaparecidas. "Era el cristal de encima de la mesa. Una superficie muy buena para obtener huellas", matiza la testigo.

El jurado le formula una pregunta: ¿Cuánto dura una huella sobre un pomo o un cristal? "Depende de si está al aire libre, si le da el sol, si hay polvo, si se ha limpiado, unos tres meses... Pero depende de los factores. En cuanto a este piso en concreto, si no se limpia duran bastante en superficies limpias y pulimentadas. Depende de la manipuación, si lo toca mucha gente, se superponen", responde la policía. Ninguna de las 21 huellas pertenece al único acusado.

La Científica de la Policía Nacional han explicado al jurado los resultados obtenidos durante las tres inspecciones oculares que se llevaron a cabo en la vivienda del cura, en el número 22 de la calle Avellanas, en su despacho, y en el apartamento que tenía en el Perelló.

Miguel Tomás V. N., el único detenido, acusado y procesado en relación con el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, encontrado asesinado la mañana del 21 de enero de 2024 en la cama del piso que le había cedido el Arzobispado de València, en el número 22 de la calle Avellanas, en el corazón mismo de la València más histórica, ha arrancado este lunes en la sala de jurado de la Ciudad de la Justicia de València. Un jurado popular formado por nueve titulares -cinco hombres y cuatro mujeres- y dos suplentes -un hombre y una mujer-, tendrá que decidir si el único acusado por estos hechos, un sintecho de esos a los que la víctima solía llevar a su casa para mantener relaciones sexuales a cambio de algún dinero o de un plato de comida y un lugar para dormir una o dos noches como mucho, es culpable de los delitos que se le imputan.

Durante la primera sesión de la vista oral, que se prolongará hasta el próximo 3 de febrero, solo ha declarado un testigo: el portero de la finca del 22 de la calle Avellanas donde vivía el canónigo y el hombre que se lo encontró muerto, tirado en la cama "como una especie de momia, con la boca abierta", ha recordado. El conserje, que ha relatado al milímetro esas prácticas sexuales a las que hacía referencia la defensa, ha señalado que Alfonso López Benito se instaló en el edificio de la calle Avellanas en el año 2017 y que vivía solo, aunque "esporádicamente había con él un señor rumano". Era quien le ayudaba "con las tareas de llevar el coche" y la persona que le protegía cuando tenía algún problema con los chicos que venían por el piso: "Hacía labores de amedrentarlos. Decía: 'Mientras esté este aquí, se lo pensaran hacer algo", ha asegurado.

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