Crimen en l'Horta Sud
La Guardia Civil requisa dos escopetas y dos rifles en casa del detenido por matar de un tiro a su vecino en Catarroja
La mujer del arrestado y dueña legal de las armas asegura que el Winchester del calibre 22 se disparó accidentalmente cuando forcejeaba con su marido para quitárselo
La esposa afirma que las tenía montadas y cargadas porque tenía miedo de varios vecinos de la finca, entre ellos, del fallecido

Francisco Calabuig
Dos rifles y dos escopetas. Son las armas de fuego intervenidas por la Guardia Civil en casa de Alberto R. B., el hombre que este domingo se entregó tres horas después de matar de un tiro en el pecho en Catarroja a un vecino de su finca con el que tenía enfrentamientos por mala convivencia desde hacía tiempo. Al parecer, las cuatro armas largas -una de coleccionista, dos en uso y una cuarta, de paintball- están a nombre de la mujer del arrestado, quien ha asegurado a los investigadores del grupo de Homicidios que disponía de todas esas escopetas y rifles por dos razones: porque le gustan las armas y por miedo, ya que pasaba muchas horas sola en casa con sus dos hijas de 6 y 9 años y temía por su vida, según declaró, por la actitud amenazante de varios de los moradores del edificio, ubicado en el 17 de la calle Charco, entre ellos, la víctima, Pedro C. G.
Las armas, recuperadas durante el registro practicado el domingo por la noche en el piso en presencia del detenido, estaban dentro del piso del detenido, pero no en las condiciones que debían estar, según marca la ley, esto es, descargadas, desmontadas y dentro de un armero cerrado con llave, máxime cuando en la casa vivían dos niñas pequeñas. Así, el rifle con el que fue tiroteado Pedro C. G., un Winchester del calibre 22, estaba, cargado y montado dentro del vestidor de la habitación de matrimonio. En el mismo lugar fue intervenida la escopeta de paintball, mientras que las otras dos, una escopeta de caza antigua y un segundo rifle, se encontraban, la primera, colgada sobre el cabezal de la cama principal, y el segundo, en una pared del salón-comedor.

Manchas de sangre en el rellano de la finca de Catarroja donde fue asesinado de un tiro Pedro C. G. / Abraham Pérez
Se trata de cuatro armas totalmente legales, todas ellas a nombre de la mujer del detenido, quien ha declarado ante los agentes de Homicidios, en calidad de testigo, que es una amante de las armas y que, además, siempre tenía alguna cargada por ese temor a los vecinos más conflictivos. De hecho, fueron los agentes de la Guardia Civil quienes quitaron los cartuchos a las que estaban municionadas durante el registro practicado en la vivienda.
Además, la mujer explicó que el Winchester se había disparado accidentalmente, cuando el cañón apuntaba al pecho de Pedro C. G., mientras ella forcejeaba con su marido para quitárselo. En ese momento, estaba también presente la compañera sentimental de la víctima, a quien también han interrogado los investigadores para conocer qué sucedió antes de tomarle declaración al detenido, que continúa en los calabozos del Puesto Principal de Alfafar-Catarroja.
La mujer del detenido limpió la sangre
Según las investigaciones llevadas a cabo por los agentes, a partir de los testimonios de vecinos y de las dos mujeres, así como de la manifestación espontánea del detenido y de la inspección ocular llevada a cabo en la escena del crimen, todo comenzó, como tantas otras veces, con una recriminación hacia Pedro, por tener la música muy alta. La bronca había empezado bastante antes. De hecho, el ahora detenido llegó a enviarle al menos un mensaje a través de WhatsApp instándole a que bajara la música porque su hija -la niña de 6 años; la mayor, de 9, no estaba en ese momento en el domicilio- estaba enferma y con fiebre, y no podía dormir ni descansar por el volumen. "Solía poner flamenco todo el día y a un volumen insoportable", explica un vecino ajeno a los hechos del domingo, "y daba igual que le dijeras que la bajara: se ponía chulo y no hacía caso a nadie ni a nada".

Francisco Calabuig
La discusión subió de tono hasta que, según la mujer del detenido, fue Pedro quien bajó desde su vivienda, la de la puerta 17, en el cuarto piso, a la ubicada en la puerta 13, en el tercero, donde estaba Alberto, su mujer y su hija pequeña. Junto con Pedro bajó su pareja "que intentaba sujetarlo todo el rato" para evitar el conflicto. En esa trifulca, Alberto habría salido con el rifle sin saber que estaba cargado y es cuando su mujer trató de quitárselo y el hombre acabó accionando el gatillo. Al menos, así lo han contado ellos.
Sin embargo, una vecina que escuchó el escándalo de gritos afirma que fue Alberto quien subió primero al cuarto piso, y que después bajaron Pedro y su novia. Sea como fuere, el crimen ocurrió en ese rellano del tercero. La víctima recibió un único disparo que le alcanzó la parte derecha del pecho, causándole la muerte de manera casi instantánea. Luego, según ha declarado la pareja de Pedro, y reconoce la mujer de Alberto, esta última se puso a limpiar la sangre del suelo y de las paredes del descansillo, mientras su pareja dejaba el Winchester dentro, en el vestidor, justo antes de que se fueran ambos con la niña.

Fotogalería: La Guardia CIvil registra la casa del hombre que ha matado de un tiro en la cabeza a su vecino en Catarroja / F. Calabuig
A disposición judicial el miércoles
El homicidio, adelantado por Levante-EMV en su edición digital, se descubrió a media mañana del domingo. Fue a las 11.20 horas cuando los vecinos de la finca de cinco alturas situada en el 17 de la calle Charco de Catarroja dieron la voz de alarma tras ver a Pedro caído entre el rellano y la escalera, con el pecho atravesado por un disparo. Tras recibir la llamada en el 112, enviaron al lugar una patrulla de la Guardia Civil de Alfafar-Catarroja y una ambulancia con equipo médico del SAMU. Fueron estos quienes certificaron que la víctima ya había fallecido por la gravedad de las heridas -la bala le destruyó órganos vitales y provocó una brutal hemorragia que lo mató en minutos- a la llegada de los efectivos sanitarios. La jueza de la plaza 4 de la Sección Civil y de Instrucción del El Tribunal de Instancia de Catarroja, en funciones de guardia, ordenó, poco antes de las 14.35 horas, el levantamiento del cadáver de Pedro C. G., que tenía antecedentes por violencia machista, y su traslado al Instituto de Medicina Legal de València, donde este lunes se le ha practicado la autopsia.
Tres horas después, mientras los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local de Catarroja rodeaban el edificio y los especialistas de Homicidios y del laboratorio de Criminalística hacían su trabajo dentro de la finca, el presunto asesino se presentó en la calle Charco, acompañado de dos familiares, su pareja y el padre de esta, para entregarse y confesar que él había sido el autor del disparo. En principio está previsto que pase a disposición judicial el miércoles.
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