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El hombre que mató de un tiro a su vecino en Catarroja ya declara ante la jueza

La magistrada de Catarroja que instruye la causa toma declaración al asesino confeso, Alberto R. B., a quien se le imputan cuatro delitos: asesinato, tenencia ilícita de armas, amenazas y lesiones

El detenido por matar a su vecino de un tiro en Catarroja pasa a disposición judicial

J.M. López

Catarroja/València

El hombre que este domingo se entregó a la Guardia Civil tres horas despues de matar de un tiro en el pecho a su vecino, en el número 17 de la calle Charco de Catarroja, ya está ante la jueza. Alberto R. B., de 33 años de edad, ha pasado a disposición judicial este miércoles tras pasar tres días en los calabozos del Puesto Principal de Alfafar-Catarroja. Ahora, la jueza de la plaza 4 de la Sección Civil y de Instancia del Tribunal de Instancia de Catarroja tratará de tomar declaración al asesino confeso, al que se le imputan cuatro delitos: asesinato, tenencia ilícita de armas, amenazas y lesiones.

El vehículo de la Guardia Civil en el que ha sido trasladado el detenido por el asesinato de Pedro C. G., de 46 años, llegaba a los juzgados de Catarroja minutos antes de las 10.00 horas de la mañana. En el exterior le esperaba su mujer y madre de sus dos hijas, de 6 y 9 años, quien ha querido tranquilizarle: "Las niñas están bien, gordo. Te amo", ha gritado al vehículo, que ha accedido a la sede judicial por el garaje.

Alberto tendrá ahora la oportunidad de aclarar a la magistrada las lagunas que presenta la versión que tanto él, en la entrevista con los investigadores, como su mujer, en declaración formal, esgrimieron ante el grupo de Homicidios de la Comandancia de Valencia la misma tarde de los hechos, horas después de entregarse.

Los testigos ya han declarado

Antes de abandonar los calabozos del Puesto Principal de Alfafar-Catarroja, donde ha permanecido desde su detención el pasado domingo, los agentes tomaron a su vez declaración formal a Alberto a primera hora de la tarde de ayer, en presencia de su abogado, Miguel Ferrer. El acusado, a quien los agentes consideran autor de cuatro delitos -asesinato (homicidio agravado por alevosía, ya que la víctima no tuvo defensa frente al rifle), lesiones, tenencia ilícita de armas y amenazas graves-, se acogió a su derecho a no declarar, algo que, probablemente, se repetirá esta mañana ante la jueza de Catarroja.

Paralelamente, la magistrada comenzó ayer a tomar declaraciones a los vecinos del número 17 de la calle Charcos de Catarroja, quienes declararon que la víctima era una persona violenta y conflictiba que mantenía conflictos habitualmente con el vecindario por el volumen de la música. La jueza también citó a la mujer del detenido, que acudió a la sede judicial acompañada de la abogada penalista Patricia Cogollos.

Durante los sesenta minutos que permaneció en los juzgados, se acogió a la dispensa de declarar contra su marido, recogida en el artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim).

La mujer del detenido por matar de un tiro a su vecino en Catarroja durante su llegada a los juzgados de Catarroja, este martes.

La mujer del detenido por matar de un tiro a su vecino en Catarroja durante su llegada a los juzgados de Catarroja, este martes. / Abraham Pérez

Cuatro armas intervenidas

Durante el registro practicado en la vivienda del detenido el domingo por la noche, horas después de entregarse y ser detenido, los investigadores requisaron cuatro armas de fuego de su domicilio: dos rifles y dos escopetas. Todas ellas - una de coleccionista, dos en uso, y una cuarta, de paintball- están a nombre de su mujer. Las tenía, según justificó la propietaria a los agentes, por dos motivos: porque le gustan las armas; y por miedo a que algunos de sus vecinos, entre ellos el fallecido, pudieran hacerle algo a ella o sus hijas, de seis y nueve años, con las que pasaba muchas horas sola en casa.

Es por este último motivo, según justificó, por el que el Winchester de calibre 22, con el que se produjo el ataque mortal, por lo que el arma estaba cargada. De hecho, fueron los agentes de la Guardia Civil los que quitaron los cartuchos a las escopetas y rifles que estaban municionadas durante el registro practicado en la vivienda. Si bien todas las armas que tenían eran totalmente legales, estas no estaban en las condiciones que debían estar, según marca la ley. Es decir, descargadas, desmontadas y dentro de un armero cerrado con llave, máxime cuando en la casa viven dos niñas pequeñas.

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