Vecinos del hombre asesinado en Catarroja declaran a la jueza que era conflictivo y agresivo
La magistrada de Catarroja que instruye la causa cita a declarar a la mujer de Alberto R. B. y Homicidios interroga al asesino confeso, a quien imputa cuatro delitos: asesinato, tenencia ilícita de armas, amenazas y lesiones

Momento de la entrega del presunto asesino, Alberto R. B., a las puertas de la finca donde mató de un tiro a su vecino. / Francisco Calabuig
La jueza de la plaza 4 de la Sección Civil y de Instancia del Tribunal de Instancia de Catarroja ha comenzado a citar este martes a los residentes del número 17 de la calle Charco de Catarroja, donde este domingo Alberto R. B. mató de un tiro en el pecho a su vecino, con el que había iniciado una discusión por el volumen de la música. Durante sus respectivas declaraciones, los testigos han ratificado ante la magistrada lo que ya declaró el detenido ante la Guardia Civil: que Pedro C. G., de 46 años de edad, era una persona violenta y conflictiva; y que habitualmente se enfrentaba a los vecinos cuando le pedían que bajara la música, que ponía "a un volumen insoportable".
La magistrada de Catarroja también ha llamado a declarar, en calidad de testigo, a la mujer del detenido, para tratar de esclarecer qué ocurrió esa mañana en el edificio y determinar si tuvo algún tipo de implicación en el crimen. La testigo llegó a los juzgados de Catarroja a las 9.50 horas de la mañana de este martes. Lo hacía junto a la abogada penalista Patricia Cogollos. Durante los sesenta minutos que ha permanecido en la sede judicial, se acogió a la dispensa de declarar contra su marido, recogida en el artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim). Así, evitó aclarar las lagunas que presenta la versión que tanto ella, en declaración formal, como su marido, Alberto R. B., de 33 años, en la entrevista inicial con los investigadores, esgrimieron ante el grupo de Homicidios de la Comandancia de Valencia la misma tarde de los hechos.
Acusado de cuatro delitos
Los agentes tomaron a su vez declaración formal a Alberto a primera hora de la tarde de ayer, en presencia de su abogado, Miguel Ferrer. El acusado, a quien los agentes consideran autor de cuatro delitos -asesinato (homicidio agravado por alevosía, ya que la víctima no tuvo defensa frente al rifle), lesiones, tenencia ilícita de armas y amenazas graves-, se acogió a su derecho a no declarar, algo que, probablemente, se repetirá esta mañana, cuando lo lleven ante la jueza de Catarroja.
Tanto Alberto como su mujer coincidieron en su relato de los hechos. Tal y como adelantó Levante-EMV, ambos aseguraron ante la Guardia Civil que sobre las 11.20 horas de la mañana estaban en el domicilio junto a una de sus hijas, de 6 años, cuando Pedro C. G. llamó a su puerta en tono muy agresivo, molesto porque Alberto le había enviado un mensaje a través de WhatsApp instándole a que bajara la música porque su hija estaba enferma y con fiebre, y no podía dormir ni descansar por el volumen.

La mujer del detenido por matar de un tiro a su vecino en Catarroja durante su llegada a los juzgados de Catarroja, este martes. / Abraham Pérez
Un disparo a dos metros de distancia
Ante la insistencia de Pedro, que no paraba de llamar al timbre entre gritos y amenazas, el detenido finalmente abrió la puerta y ambos se enzarzaron en una discusión que subió rápidamente de tono. Junto con Pedro bajó su pareja "que intentaba sujetarlo todo el rato" para evitar el conflicto. En esa trifulca, Alberto habría salido con el rifle, un Winchester de calibre 22, sin saber que estaba cargado. Su mujer trató de quitárselo y empezó a forcejear con él, momento en el que disparó el arma cuando el cañón apuntaba al pecho de Pedro. El tiro, efectuado a unos dos metros de distancia, le destrozó la parte derecha del pecho y le causó la muerte por la brutal hemorragia causada al afectarle una arteria principal.
Sin embargo, una vecina que escuchó el escándalo de gritos afirma que fue Alberto quien subió primero al cuarto piso, y que después bajaron Pedro y su novia. Sea como fuere, el crimen ocurrió en ese rellano del tercero. La víctima recibió un único disparo que le alcanzó la parte derecha del pecho, causándole la muerte de manera casi instantánea. Luego, según ha declarado la pareja de Pedro, y reconoce la mujer de Alberto, esta última se puso a limpiar la sangre del suelo y de las paredes del descansillo, mientras su pareja dejaba el rifle dentro, en el vestidor, justo antes de que se fueran ambos con la niña a casa del padre de ella mientras su vecino yacía en el suelo del rellano.
Tenían cuatro armas en casa
El presunto autor del homicidio regresaba al edificio alrededor de las 14.10 horas, acompañado de su mujer y de su padre, para entregarse, tras una breve conversación con los responsables de Homicidios de la Guardia Civil. En el momento del crimen también estaba presente la compañera sentimental de la víctima, a quien también interrogaron los investigadores para conocer qué sucedió, antes de tomarle declaración al detenido, que continúa en los calabozos del Puesto Principal de Alfafar-Catarroja a la espera de pasar a disposición judicial en las próximas horas. Antes de ello, los agentes de Homicidios trataron de interrogar este martes nuevamente al detenido, que se acogió a su derecho a no declarar.
Durante el registro practicado en la vivienda del detenido el domingo por la noche, horas después de entregarse y ser detenido, los investigadores requisaron cuatro armas de fuego de su domicilio: dos rifles y dos escopetas. Todas ellas - una de coleccionista, dos en uso, y una cuarta, de paintball- están a nombre de su mujer. Las tenía, según justificó la propietaria a los agentes, por dos motivos: porque le gustan las armas; y por miedo a que algunos de sus vecinos, entre ellos el fallecido, pudieran hacerle algo a ella o sus hijas, de seis y nueve años, con las que pasaba muchas horas sola en casa.
Es por este último motivo, según justificó, por el que el Winchester de calibre 22, con el que se produjo el ataque mortal, por lo que el arma estaba cargada. De hecho, fueron los agentes de la Guardia Civil los que quitaron los cartuchos a las escopetas y rifles que estaban municionadas durante el registro practicado en la vivienda. Si bien todas las armas que tenían eran totalmente legales, estas no estaban en las condiciones que debían estar, según marca la ley. Es decir, descargadas, desmontadas y dentro de un armero cerrado con llave, máxime cuando en la casa viven dos niñas pequeñas.

Fotogalería: La Guardia CIvil registra la casa del hombre que ha matado de un tiro en la cabeza a su vecino en Catarroja / F. Calabuig
- La guerra de Irán también afecta a las Fallas: cancelaciones de turistas chinos, japoneses y australianos
- La tienda 9: el nuevo modelo de Mercadona
- La mascletà en València, en la encrucijada: ¿es hora de cambiar su ubicación para evitar una tragedia?
- Aterriza en Sagunt una constructora en la que se confía para 'dar un empujón' a la oferta de viviendas
- Paiporta advierte de que el traslado de viajeros de Albal a su estación durante las Fallas agravaría el problema de movilidad
- El asesino de Sueca, a su hijo: 'Tranquilo, que no me suicido. Voy al cuartel para pagar en años de cárcel lo que he hecho
- La conversación entre Carlos Corberán y Pepelu antes del penalti ante el Alavés en Mestalla: '¿Quién lo tira?
- SFI Consulting promueve 500 viviendas asequibles en València y su área metropolitana