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Una vecina del barrio de Orriols, en València: "Le recriminé que estuviera meando en mi portal y amenazó con apuñalarme"

La mujer denuncia al hombre por amenazarla de muerte y agredir a su marido después de afearle su comportamiento incívico

Imagen de archivo de una calle de Orriols, barrio en el que se produjo la agresión con amenazas.

Imagen de archivo de una calle de Orriols, barrio en el que se produjo la agresión con amenazas. / L-EMV

València

Gritos, insultos y amenazas de muerte. Es la violenta reacción que tuvo un vecino de Orriols después de que una mujer le reprochara su incivismo al ver que estaba orinando en su portal. La afectada, una mujer de 34 años que prefiere omitir su nombre por temor a represalias, ha denunciado el ataque en el que también fue víctima su marido, que resultó lesionado después de que el agresor se abalanzara sobre él y le mordiera en el hombro. Ahora, está a la espera de que la citen para ratificar la denuncia y llevar el caso a los tribunales.

Los hechos ocurrieron hace unas semanas, sobre las 13.30 horas del sábado 17 de enero, cuando la mujer salió de su casa para ir al supermercado y, al salir a la calle se percató de que había un hombre "de unos cincuenta años" en evidente estado de embriaguez que estaba orinando en el patio "Le recriminé lo que estaba haciendo, le dije que era un guarro y empezó a gritarme barbaridades", denuncia la afectada. Al afearle su actitud incívica, el hombre reaccionó de forma extremadamente violenta y comenzó a increparla mientras le insultaba entre gritos.

"Me llamó hija de puta, perra judía, me dijo que se cagaba en mis muertos y en la puta madre roja que me parió", relata. Ahí no se quedó la cosa. "Me dijo que ojalá me pudiese mear él encima, que todas las mañanas al levantarse estaría acordándose de mí y cuando se cagase sería en mis muertos. Llegó a decirme que ojalá me violasen", agrega la mujer, que inicialmente no quiso darle más importancia, consciente del estado en el que estaba su agresor.

"Estáis los dos muertos"

Sin embargo, la situación se complicó cuando el hombre pasó de los insultos a las amenazas. "No paraba de decirme que me iba a apuñalar, que estaba muerta, mientras metía la mano en el bolsillo y hacía gestos como que iba a sacar algo. Ahí ya me asusté mucho", confiesa. Fue entonces cuando, ante el temor a que pudiera hacerle algo, decidió llamar a su marido para que bajara y le acompañara al supermercado. A su llegada, este se encontró al hombre increpando y amenazando a su mujer, por lo que se acercó rápidamente para intermediar.

Orriols en lucha

Imagen de archivo de una concentración vecinal en Orriols para reclamar "un barrio digno". / L-EMV

Al verle, el agresor se quitó la chaqueta y comenzó a amenazarle mientras le gritaba "te voy a apuñalar, estáis los dos muertos, que lo sepáis, estáis muertos". Seguidamente, se abalanzó contra él y le mordió en el hombro mientras lo agarraba para bloquearle, causándole lesiones y rompiéndole el reloj. Vecinos que presenciaron los hechos intervinieron para separar al agresor de su víctima. El afectado acudió esa misma tarde al Hospital Clínico de València para que le curaran las heridas causadas por el mordisco y le hicieran un parte de lesiones. "Como llevaba varias capas de ropa le hizo una herida superficial, pero si llega a ser en verano le arranca un trozo de carne", comenta la mujer.

Cuando la pareja salió a la calle para tratar de identificar al agresor y avisar a la policía, como le había recomendado un agente, se cruzaron al hombre, que iba con dos ágentes de la Policía Nacional, a los que les había intentado hacer creer que le habían pegado a él sin alegar ningún motivo. "Nos preguntaron, y al ver que no tenía coherencia su versión nos dijeron que denunciáramos. Al principio no queríamos porque pasamos de movidas, y por miedo a que nos haga algo, porque sabe quienes somos y donde vivimos", comenta preocupada.

Miedo a su reacción

Finalmente, al día siguiente acudieron a la comisaría a denunciar. Ahora, están a la espera de que la policía les cite para ratificar la denuncia y poder celebrar un juicio rápido de unos hechos que podrían ser constitutivos de los delitos lesiones, amenazas y un delito de odio. Mientras llega la notificación judicial, la pareja vive con angustia la espera. "Estoy muy preocupada, porque no sabes hasta qué punto son amenazas de un borracho o son reales. Nos da miedo que nos pueda hacer algo cuando se celebre el juicio, porque es una persona muy conflictiva", lamenta la afectada.

Además de asistencia psicológica, la mujer está tomando medicación para frenar los ataques de ansiedad que tiene "frecuentemente" desde ese día. "Tengo un nudo en el estómago desde ese día y no quiero ni salir a la calle. Me cuesta conciliar el sueño. Incluso estamos planteando irnos del barrio. Tenemos un niño pequeño y tememos que pueda hacernos algo. Nosotros no sabemos quién es él, pero él sabe hasta dónde vivimos", comenta con pesar. Una "angustia" que también sufre su hijo, de cuatro años, quien presenció los hechos, y desde ese día "está muy asustado".

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