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Violencia machista

La madre y la hija degolladas en Xilxes llevaban casi 48 horas muertas cuando el asesino simuló descubrir el doble crimen

Abdelkader B., que dejó en la casa vestigios que le incriminan, se niega a confesar tras ser detenido por matar a su ex mujer y a su hija de 12 años

2026 empieza con una víctima mortal cada 5 días: tres de los diez asesinatos se han producido en Castellón en menos de 24 horas

Encuentran degolladas en su domicilio de Xilxes a una mujer y a su hija de 12 años

Pablo Ramón Ochoa

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

María José Bou, de 48 años, y su hija Noemí, de 12, las últimas dos víctimas de la violencia machista -tres en Castellón en menos de 24 horas- fueron asesinadas entre la noche del domingo y las primeras horas del lunes. Es la estimación de los forenses que han comenzado a practicar la autopsia a ambos cuerpos en el Instituto de Medicina Legal de Castellón, plasmada en el informe preliminar enviado a la jueza de la plaza 1 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Vila-real. Se trata de un dato muy revelador, ya que significa que, cuando el presunto asesino, Abdelkader B., ex marido y padre, respectivamente, de ambas víctimas, montó un escándalo en la calle Cova Santa de Xilxes, poco antes de las 18.30 horas del martes, diciendo que acababa de descubrir el doble crimen, las víctimas llevaban, como mínimo, día y medio muertas. De hecho, el estado de los cadáveres prueba que fueron asesinadas entre 36 y casi 48 horas antes.

El hecho de que nadie descubriese su 'obra', esa impaciencia transformada en ansiedad conforme pasaban las horas sin que se produjese la esperada noticia del hallazgo de los cuerpos, es lo que habría llevado al presunto asesino machista a simular, con grandes aspavientos, que las acababa de encontrar. Es lo que sostienen los investigadores, que ya habían detenido a Abdelkader B. a lo largo de la madrugada del miércoles por quebrantamiento de la orden de alejamiento, como ha adelantado Levante-EMV, tras encontrar evidencias de su presencia reciente en el piso a pesar de que tenía prohibido acercarse a menos de 300 metros de María José o comunicarse con ella por cualquier medio.

ANTE LA VIOLENCIA MACHISTA, 016

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia de género las 24 horas del día, todos los días del año. En este teléfono encontrarás la ayuda de especialistas en múltiples idiomas. Si tú o alguien que conoces es víctima de violencia física, psicológica, sexual, económica o de cualquier otra índole llama: el número no se queda registrado en la factura telefónica.

En caso de necesitar ayuda urgente, en el 112 los equipos de Emergencias te auxiliarán con rapidez.

Miedo a denunciar

La orden de protección, tal como ha venido informando este diario, le fue impuesta como condena tras un juicio rápido celebrado a principios de marzo del año pasado, poco después de su detención por una agresión física a María José cometida el 27 de febrero en el domicilio que compartían. Ambos se habían conocido a través de una red social e iniciaron una relación que se prolongó por espacio de 13 años, hasta febrero del año pasado. Incluso llegaron a casarse en Argelia, en septiembre de 2022, en un matrimonio que no habían llegado a validar en España. Un año después de haber empezado esa relación, en 2013, tuvieron a su primera y única hija, Noemí.

Los malos tratos habían sido una constante casi desde el principio, pero María José temía las consecuencias de la denuncia y no se atrevía a dar el paso. Tampoco nadie de su entorno. Hasta esa agresión en febrero de 2025, cuando la mujer por fin se decidió a denunciar. La ruptura, la detención, el juicio y la condena posteriores de Abdelkader no solo no pusieron fin al maltrato, sino que tampoco lo frenaron a la hora de romper esa orden de alejamiento. No una, sino varias veces, aunque casi ninguna fue denunciada. De hecho, incluso conservó una llave que le permitía acceder a la vivienda.

Evidencias incriminatorias en el piso

Esos antecedentes por violencia machista, que habían llevado a intervenir tanto a la Guardia Civil de la Vall d'Uixó como a la Policía Local de Xilxes, unido a las incongruencias en su relato, pusieron a Abdelkader B. en el punto de mira de los investigadores de la Policía Judicial desde el primer momento. Tras tomarle una primera declaración, con ayuda de un intérprete en el lenguaje de signos, ya que al igual que sus dos víctimas tiene una discapacidad auditiva con problemas de habla, los agentes decidieron, ya de madrugada, detenerlo por un delito de quebrantamiento de condena, al considerar probado que, como mínimo, había roto la orden de alejamiento.

A media mañana del miércoles, tras obtener los primeros resultados del laboratorio de Criminalística de Castelló, que aisló evidencias de la presencia reciente del detenido en la escena del crimen, y reunir una serie de indicios claramente incriminatorios, los agentes decidieron ampliar la imputación y acusarle de los dos asesinatos. Fuentes de toda solvencia han aclarado que el envío por parte del ahora detenido de la foto de su hija, ya muerta, a varios contactos del teléfono de María José y al suyo propio, en su intento por trazar una coartada y desviar la atención de la Guardia Civil, apenas ha pesado en la suma de indicios para acabar arrestándolo por los dos asesinatos machistas.

Vídeo: Palabras de dolor de Vicente, hermano y tío de las víctimas degolladas en Xilxes

Erik Pradas

Diez crímenes machistas en mes y medio

Desde su detención -continúa en un calabozo hasta su puesta a disposición judicial-, ya no hay gritos, ni gestos, ni ganas de contar. Abdelkader B., de 39 años, el hombre que dijo haber roto desesperado de una patada la puerta de la vivienda de sus víctimas y que salió a la calle corriendo tras verlas muertas para que alguien llamase a la policía, el mismo que estuvo enseñando su móvil a todo el que quiso verlo mientras los agentes buscaban pruebas en la casa, esforzándose por señalar que acababa de llegar de su domicilio en València y, sobre todo, por parecer compungido e inocente, se mantiene ahora callado y sin querer colaborar ni un ápice con los investigadores del Equipo de Delitos contra las Personas de la Comandancia de Castellón. Tampoco es necesario, porque ahora ya cuentan con evidencias, entre otras coasas, de a qué hora llegó al piso de María José y Noemí, y en qué circunstancias. También, con indicios suficientes de que el martes no solo no 'descubrió' los cadáveres, sino que no los veía por primera vez; de hecho, esa tarde, simplemente, había regresado a su lugar del crimen y lo había hecho público.

Un dato más. De los diez asesinatos machistas registrados en lo que va de año en España -el último, el de una mujer de 37 años, Petronila B. F., de 37 años, estrangulada en su domicilio en Madrid en la tarde de este miércoles por su ex pareja a pesar de la orden de alejamiento-, tres se han producido en la provincia de Castellón en menos de 24 horas: los de María José y su hija, asesinadas entre el domingo y el lunes aunque sus cuerpos no fueron descubiertos hasta el martes, y Ana Sorribas, la enfermera de Benicássim acuchillada hasta la muerte en el centro de salud donde trabajaba por su ex pareja, un dentista jubilado de Castelló muy conocido, Vicente G. V., que este miércoles ha ingresado en prisión. Si esa media criminal de un feminicidio cada cinco días se mantiene, 2026 pinta mal, muy mal.

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