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La agresión homófoba en el Barrio del Cristo se salda con dos años y ocho meses de cárcel para cada uno de los autores

El tribunal ve probado que los dos acusados atacaron a la víctima motivados por el "desprecio que sentían hacia su orientación sexual", de la cual eran perfectos conocedores

Uno de los accesos al Barrio del Cristo, municipio donde se produjo la agresión homófoba.

Uno de los accesos al Barrio del Cristo, municipio donde se produjo la agresión homófoba. / MANCOMUNIDAD BARRIO DEL CRISTO

Abraham Pérez

Abraham Pérez

València

La agresión homófoba ocurrida en el Barrio del Cristo durante la celebración de las fiestas populares del año 2023 se ha saldado con una condena de dos años y ocho meses de prisión para cada uno de jóvenes que increparon, insultaron, humillaron y agredieron a un joven por el simple hecho de su orientación sexual. Así lo ha dictado el Tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia al ver probado que los dos acusados, de 20 y 21 años de edad en el momento de los hechos, son autores de un delito de lesiones con la circunstancia agravante de abuso de superioridad y de un delito de odio, ya que el ataque estuvo motivado por el "desprecio que sentían hacia la orientación sexual [de la víctima] de la cual eran perfectos conocedores".

En concreto, la sentencia impone a cada uno de los agresores dos años de cárcel por el delito de lesiones agravado por abuso de superioridad y la prohibición de comunicarse y aproximarse a menos de 300 metros de la víctima por un plazo de cuatro años. Por el delio de odio, añade otros ocho meses de cárcel y el pago de una multa de 2.400 euros, además de cinco años de inhabilitación especial para profesión u oficio educativos, en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre. Además, en concepto de responsabilidad civil, los condenados deberán indemnizar a la víctima con 16.439 euros por las lesiones, secuelas y daños morales ocasionados.

Lo dejaron inconsciente

La agresión homófoba se produjo la tarde del 26 de agosto de 2023, sobre las 18.00 horas, cuando el afectado salió de la carpa de fiestas para ir a buscar a unas amigas. Según los hechos declarados probados, al pasar por delante de sus agresores, que se encontraban en una calle del Barrio del Cristo junto a otros jóvenes no identificados, estos, "llevados por su intención de vejar y humillar por razón de su orientación sexual" comenzaron a increparle gritándole expresiones como "maricón de mierda", "bujarrón" y "maricón". La víctima les contestó que no es bisexual y les aclaró que "maricón no es un insulto". Ante esta respuesta, los acusados salieron tras él y continuaron increpándole con más expresiones vejatorias y homófobas.

El joven aceleró el paso para huir de sus agresores, que comenzaron a perseguirle durante al menos 150 metros mientras le gritaban entre risas expresiones como "maricón, mira al maricón, como corre el maricón", en presencia de numerosas personas que se encontraban en la calle por motivo de las fiestas. Al girarse para comprobar si seguían persiguiéndole, le alcanzaron y se abalanzaron sobre él. Fue entonces cuando uno de ellos le propinó varios golpes en la parte izquierda de la cara y el costado que le hicieron caer al suelo, rompiéndole los cristales de las gafas que llevaba puestas. Cuando trataba de incorporarse, con la cara ensangrentada y medio aturdido, el otro acusado le dio un puñetazo en el ojo izquierdo que le hizo perder el conocimiento momentáneamente.

Diez puntos y dos dientes rotos

Durante el juicio, los acusados negaron haber agredido al denunciante y únicamente admitieron que le increparon con insultos homófobos. Alegaron que lo hicieron porque la víctima les había insultado previamente a ellos y amenazado con apuñalarles. Una versión "escasamente verosímil" y que "en ningún caso ampararía el ataque homófobo ni la agresión", remarca la sentencia. Aseguraron también que desconocían la orientación sexual de la víctima, algo que el propio afectado desmintió, porque nunca lo había ocultado en el barrio, y porque conocía a los acusados desde pequeño.

El Tribunal considera que el testimonio de la víctima es "absolutamente creíble", y que su relato narra de forma "clara y contundente" lo sucedido. Asimismo, descarta la existencia de cualquier móvil espurio en la denuncia al no hallar la existencia de resentimiento, enemistad, venganza, enfrentamiento, interés "o de cualquier otra índole que pudiera haberle llevado a sostener una falsa incriminación hacia los acusados", a los que identificó desde el primer minuto, incluso durante su comparecencia ante la sala, a través de la ventana del paraban desde el que prestó declaración para evitar confrontación visual directa con sus agresores.

Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió lesiones consistentes en contusión facial y dos heridas incisas en el canto externo del ojo izquierdo y mejilla izquierda, causando un hematoma periocular y erosión corneal en ojo izquierdo que requirieron para su sanidad de diez puntos de sutura. También le fracturaron dos piezas dentales que requirieron de tratamiento odontológico y le dañaron las gafas, que llevaba puestas en el momento de la agresión, pericialmente valorada en 89 euros. A raíz de la agresión homófoba precisó tratamiento psicológico, quedándole como secuelas tres cicatrices que suponen un perjuicio estético ligero y la agravación de un trastorno de fobia social y agorafobia que ya padecía con anterioridad al ataque.

Actitud vejatoria y despreciativa

En la sentencia, la magistrada remarca que los hechos enjuiciados tienen pleno encaje en el delito de odio, ya que los acusados tuvieron una actitud "claramente reveladora de la actitud humillante, vejatoria y despreciativa" motivada por su desprecio a su orientación sexual. Sobre el delito de lesiones, "su concurrencia con el delito de odio es innegable" y se concreta en la "brutal e injustificada agresión", agrega el fallo. De ahí que haya condenado finalmente a los agresores a dos años y ocho meses de prisión. Una pena algo inferior a los cinco años que pedía la acusación pública, que castiga a unos intolerantes que atacaron a una persona del colectivo LGTBIQ+ por el simple hecho de existir.

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