El hijo del asesino confeso de Sueca relata cómo vio a su padre acuchillando a su amigo Álex en el corazón
El menor explica al juez que intentó parar la agresión "cogiendo a mi padre de los brazos", pero no lo logró: "Se agachó sobre Álex y le dio un fuerte golpe en el pecho"; cuando se apartó, vio a su amigo cubierto de sangre

Crimen en Sueca: Agentes de Criminalística de la Guardia Civil durante la inspección ocular en la casa del presunto asesino (abajo). / Eduardo Ripoll

El niño de 13 años que vio cómo su padre mataba a cuchilladas y golpes a su amigo Álex, de la misma edad, en Sueca, en casa del presunto asesino, la tarde del 24 de enero pasado, ha vuelto a exponer ante el juez la misma versión que ya había dado a la Guardia Civil. No solo ha contado los hechos como ya lo hiciera ante los investigadores, sino que, además, su versión encaja con la los datos reunidos por los investigadores del Equipo Mujer-Menor (Emume) de la Guardia Civil que sirvió para concluir que el único autor del crimen había sido el padre, Juan Francisco M. F., un bibliotecario de 48 años, detenido de inmediato, ya que se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de Sueca a los pocos minutos de asesinar al hijo de su amigo utilizando un cuchillo y un bate de béisbol.
El menor ha prestado declaración en la mañana de este lunes en una cámara Gesell en la Ciudad de la Justicia de València, acompañado únicamente de una psicóloga del Instituto de Medicina Legal (IML) de València, que es quien ha ido formulándole las preguntas a petición del juez, titular de la plaza 4 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Sueca, de la fiscal, del abogado del detenido y de la letrada que representa a los padres de Álex como acusación particular.
Se trata de una diligencia que se lleva a cabo en una estancia especialmente habilitada para interrogar a menores de 13 años y, dadas las garantías que se toman y la presencia de todas las partes personadas en la causa, tiene consideración de prueba preconstituida. En otras palabras, la presencia del menor ya no sería necesaria el día que se celebre la vista oral, ya que su comparecencia de este lunes equivale a su presencia en ese futuro juicio con jurado.
El último wasap de Álex
A lo largo de algo más de dos horas, el menor tuvo que rememorar lo que sucedió aquel día. Volvió a explicar que la tarde del 24 de enero, Álex fue a su casa, en la calle Trinquet Vell de Sueca, que es donde vivía con su padre. Llegó sobre las cinco de la tarde, media hora antes de lo previsto. Habían quedado para pasar la tarde jugando a la Playstation y, de paso, trataron de instalar una tarjeta nueva de Fortnite, uno de los juegos más utilizados por los adolescentes, valorada en 25 euros, pero les daba error, y acabaron intentando que acudiese a la casa un tercer amigo.
Para ello, Álex envió a ese chico un mensaje de Whatsapp a las 18.05. La hora es clave, porque gracias a ella se sabe que en ese momento, Álex seguía vivo. De hecho, se estima que es probable que le enviara el wasap instantes antes de su asesinato.
En la casa estaban en ese momento los dos adolescentes y el padre del primero de ellos, quien se encontraba en otra estancia, viendo en la tele un partido de fútbol, al parecer, el que jugó a las 16.15 horas de ese 24 de enero el Valencia CF contra el Espanyol, y que ganó el equipo blanquinegro en in extremis (3-2) con un discutido penalti en el tiempo de descuento. Ese agónico final, según se desprende de la investigación, ya no debió ser presenciado por el encarcelado, ya que se producía mientras él se entregaba a la Guardia Civil, minutos después del crimen.

Agustí Perales Iborra
Entre las 18.05 y las 18.15 horas
Así, del testimonio del niño se cree que Álex se levantó sobre las 18.00 horas para ir al baño. Inicialmente, el chico había declarado que eso había ocurrido a las 18.30 horas, pero tras encontrar ese mensaje de las 18.05 y poner el resto de datos sobre la mesa, es obvio que el menor se equivocaba en 30 minutos. De hecho, él mismo reconoció en su comparecencia judicial que su amigo Álex debió levantarse del ordenador para ir al baño a las seis de la tarde.
Habría sido justo entonces, cuando acababa de mandarle el wasap al amigo e iba a salir del aseo, cuando entró Juan Francisco armado con el cuchillo y el bate. El adolescente fue atacado sin tener la más mínima oportunidad de defenderse. Primero, habría tratado de golpearlo con el bate de béisbol, pero Álex colocó las manos delante de la cara y se protegió. Logró eludir el primer golpe y, cuando el ahora encarcelado volvió a intentarlo, acabó descargando el bate contra un sanitario. Ambos, quedaron destrozados.
Intentó sujetar a su padre por los brazos
Fue en ese momento cuando el hijo del presunto asesino, que se había quedado jugando una partida al GTA (Grand Theft Auto), un videojuego de acción que consiste en robar coches y cometer acciones criminales, escuchó a pesar de llevar auriculares a su amigo pidiendo ayuda. Los gritos y golpes provenían del baño.
Al principio, creyó que su padre trataba de golpear con el bate a una rata, pero, describió a preguntas del juez, cuando se asomó y fue consciente de que estaba atacando a su amigo Álex, intentó interponerse "para salvar a Álex, cogiéndole de los brazos" al agresor, pero no lo consiguió. Entonces, vio cómo su padre se agachaba sobre el chico y descargaba "un fuerte golpe en el pecho". Cuando Juan Francisco se apartó, el chico ya solo vio el cuerpo ensangrentado de su amigo, boca arriba. Ese último "golpe" que describe el niño es la cuchillada final que causó la muerte a su amigo.
Después, volvió a contar que su padre le dijo que recogiese sus cosas y lo dejó en casa de sus abuelos. A pie de calle. Ni siquiera subió con él hasta la vivienda de sus padres para decirles lo que había hecho.
A partir de ahí, el adolescente, diagnosticado de un trastorno del espectro autista, ya no sabe qué sucedió.

Redacción Levante-EMV
"Ponedme las esposas, que he matado a un chico"
Y lo que sucedió es que un par de minutos después, a las 18.15 horas, Juan Francisco M. F. llegaba al cuartel de Sueca y se entregaba a los dos guardias de la puerta con una única frase: "Ponedme las esposas, que he matado a un chico". Durante la declaración prestada este martes por el menor, su padre, que asistió por videoconferencia junto a su abogado desde el juzgado de Sueca a su testimonio -la ley obliga a que el acusado presencie el interrogatorio de cualquier testigo-, se mantuvo sereno. Igual que el día que compareció ante el juez y cuando llegó a la cárcel, el pasado 27 de enero, tres días después de su detención, después de que así lo decidiera el magistrado.
Ayer volvió a recorrer ese mismo camino, esposado y conducido por la Guardia Civil: una vez concluida la prueba, el presunto asesino fue devuelto a la cárcel de Picassent, donde permanecerá hasta que se celebre el juicio.
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