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Homicidio

Un sintecho apuñalado por la espalda muere desangrado en pleno día sentado en un banco de la calle en Valencia

La Policía Nacional descarta el robo porque Kouider A., de 55 años, conservaba su teléfono y su reloj, y sospecha de una agresión de otra persona sin hogar

La víctima, que fue acuchillada frente a dos colegios a la hora de entrada del alumnado, no pidió ayuda y solo se tapó con una manta cuando la hemorragia le hizo sentir frío

Restos de sangre en la tierra, al pie del banco en el que fallecio Kouider A. tras ser apuñalado por la espalda.

Restos de sangre en la tierra, al pie del banco en el que fallecio Kouider A. tras ser apuñalado por la espalda. / Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

Solo y desangrado, en un banco en mitad de la calle, a plena luz del día y a pocos metros de dos de los colegios concertados religiosos más emblemáticos de València, justo a la hora de entrada del alumnado más mayor. Así es como falleció este lunes, el primer día de la Semana Santa, la última víctima de un homicidio en València, un hombre de 55 años y de origen argelino, Kouider A., a quien alguien que aún no ha sido identificado asestó una única puñalada, certera y mortal, por la espalda.

La agresión debió producirse entre las 7.30 y las 8.00 horas, aproximadamente, de este lunes, 30 de marzo, en los jardines medianeros de la calle Jacinto Benavente, justo frente al número 25 de la citada vía, que discurre entre los jardines del antiguo cauce del Túria y una de las consideradas zonas más nobles de la ciudad de València.

Una hemorragia lenta y letal

Kouider, que había cumplido los 55 hace poco más de un mes, recibió la puñalada por la espalda, en la parte alta del muslo izquierdo, con tan mala fortuna que la hoja del arma seccionó uno de los vasos sanguíneos principales. De hecho, no debió ser consciente de la gravedad de la lesión ni de sus implicaciones, ya que se quedó sentado en el banco que ocupaba desde hacía tiempo y que constituía su 'hogar', y donde los vecinos acostumbraban a verlo buena parte del día.

La herida provocó una importante pero lenta hemorragia de cuya importancia nadie se dio cuenta, ni siquiera él, algo a lo que contribuyó el hecho de quedarse sentado, ya que eso debió comprimir parcialmente la herida, ralentizando la pérdida de sangre. Lo único que sintió Kouider fue frío: su cuerpo estaba tapado con su manta, probablemente por la pérdida de temperatura generada por el desangramiento que fue concentrando un pequeño charco a sus pies, junto a un parque infantil, vacío a esas horas.

Una vecina llamó al 112

Fue esa sangre la que alertó a una mujer que paseaba a su perro a primera hora de la mañana por la zona ajardinada de la mediana de Jacinto Benavente y que reparó en que el hombre no se movía en absoluto. La llamada a emergencias 112, poco antes de las nueve de la mañana, activó el protocolo sanitario y policial. Al cabo de pocos minutos llegó el primer coche patrulla de la Policía Nacional y enseguida, una ambulancia con un equipo SAMU.

Sin embargo, sus esfuerzos ya no iban a servir de nada, porque en ese momento Kouider ya había fallecido por un shock hipovolémico, que es lo que se produce cuando hay una pérdida de sangre severa.

Además, acudió al lugar el forense de guardia, enviado por el titular de la plaza 14 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de València, en funciones también de guardia. En ese primer momento, el forense no detectó la lesión de arma blanca, por lo que, dado que era un hombre de mediana edad en situación de calle, con posibles patologías asociadas a esas circunstancias de vida, se atribuyó la muerte a causas naturales derivadas del agravamiento de una dolencia anterior, a la espera de que la autopsia determinase el origen del fallecimiento.

La profunda herida en el muslo

Y así fue. Los médicos forenses que le practicaron la necropsia al día siguiente en el Instituto de Medicina Legal (IML) de València detectaron el origen de la hemorragia al examinar el cadáver: una pequeña y profunda lesión infligida con un arma blanca en la parte trasera del muslo, casi en el glúteo.

A partir de ese momento, el caso fue puesto en manos del grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que ya ha iniciado las gestiones para ver con quién tenía trato Kouider A. y establecer si tenía problemas o enemistades con alguien, ya que todo apunta a una venganza o agresión de otra persona sintecho en la que el homicida, muy probablemente, solo quería darle un toque de atención, pero no causar la muerte.

En cuanto a la posibilidad de que se trate de un robo, en principio estaría descartada, dado que la víctima continuaba teniendo en su poder los escasos objetos de valor que poseía: un teléfono móvil y un reloj. A su lado, además, continuaba el carro de la compra donde atesoraba lo que recibía en donación o se encontraba en las islas de contenedores, en estado aún de aprovechamiento.

En busca de testigos

Los agentes están revisando la historia personal de Kouider y su trayectoria en nuestro país -cuándo llegó, en qué situación se encontraba y dónde había estado trabajando y residiendo antes de acabar sobreviviendo en la calle- y también han empezado a entrevistarse con los responsables de un hotel boutique próximo, para averiguar si alguien vio al ahora fallecido discutir o, al menos, hablar con alguien a primera hora de la mañana del lunes.

Así mismo, la Policía y el juzgado han iniciado las gestiones para localizar a su familia más cercana a través del Consulado General de Argelia en Alicante, para que puedan hacerse cargo del cuerpo.

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