Ocho años de cárcel para un naturópata por violar a una menor durante sesiones de terapias del sueño
La Audiencia de Valencia absuelve al terapeuta del delito de corrupción de menores por tomarle fotos mientras dormía al no hallar pruebas de que lo hiciera con fines exhibicionistas o pornográficos

El terapeuta acusado de violar a una menor durante unas terapias del sueño, en el juicio celebrado en Valencia este jueves. / A. Pérez

Aprovechando la relación de confianza y amistad que le unía con la familia de su víctima y valiéndose de los supuestos conocimientos que tenía en pseudoterapias, un naturópata con consulta en un municipio de la Ribera proporcionaba infusiones y pastillas a su paciente, entonces menor de edad, para adormecerla, dejarla indefensa y violarla. Sucedió, según ha visto probado el tribunal de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, al menos en dos ocasiones, entre 2017 y 2018, cuando ella apenas tenía 16 años, pero no fue hasta 2023 cuando se atrevió a denunciarlo porque en su caso, además, su agresor "era más un amigo de la familia que un simple médico". Ahora, el acusado, un hombre de 61 años, ha sido condenado a ocho años de prisión como autor de un delito de agresión sexual.
Una pena muy inferior a los 16 años que solicitaba la acusación pública al imputarle también un delito de prostitución, explotación sexual y corrupción de menores por fotografiarla desnuda mientras dormía, hechos de los que ha sido absuelto al no hallar pruebas que acrediten que lo hiciera con fines exhibicionistas o pornográficos. De lo que no ha quedado ninguna duda, y así lo remarca el magistrado en su sentencia, es de que la declaración de la víctima, que no denunció hasta años después los hechos que sufrió entre 2017 y 2018, está corroborada pericialmente por médicos forenses y cumple con todos los parámetros para enervar la presunción de inocencia del acusado: la ausencia de incredibilidad subjetiva, verosimilitud del testimonio, persistencia en la incriminación e inexistencia de móviles espurios.
Precisamente el ahora condenado trató de convencer a la Sala de que la chica le había denunciado tras reclamarle el pago de los servicios que llevaba recibiendo desde que tenía dos años, y que nunca pagaba por la relación de amistad que tenía con sus padres. Intentó también desacreditarla asegurando que "siempre ha sido una niña difícil que requería mucha atención" e incluso llegó a asegurar que la afectada estaba enamorada de ella. Una versión que "carece de coherencia" y que "no es compatible con los hechos acreditados", según el fallo, y que, además, "está adaptada a los datos previamente exteriorizados en el plenario", después de que el acusado se acogiera a su derecho a declarar al final del juicio, lo que le permitió conocer todas las pruebas que había en su contra y "articular un relato exculpatorio construido en función de tales elemento con finalidad estrictamente defensiva y sin correlato de espontaneidad originaria".
"Era consciente de todo lo que me hacía"
La víctima relató durante el juicio que acudía a la consulta de su agresor desde que tenía 2 años hasta que cumplió los 19. "No podía moverme, pero era consciente de todo lo que me hacía", señaló la afectada, que llegó a pensar que lo que le estaba pasando "había sido un sueño". Según los hechos declarados probados, el ahora condenado, "prevaliéndose de su posición de terapeuta no sanitario" y "con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales", agredió sexualmente a la paciente en distintas ocasiones. La primera de ellas se produjo en el transcurso de 2015, cuando la menor tenía 14 años de edad. El acusado, "con ocasión de efectuar una de sus pseudoterapias", le indicó que se quitara la camiseta, consiguiendo que la víctima exhibiera sus pechos. El terapeuta aprovechó para decirle que tenía unos pechos muy bonitos, creando una situación que incomodó a la niña.
Dos años después, en el transcurso de 2017, la menor acudió a la consulta del procesado por problemas de escoliosis y este le propuso realizarle una "terapia del sueño", informándole de que debía pasar la noche en la vivienda donde el terapeuta tenía la consulta, y que tenía que acudir con pijama corto, "fácil de quitar" y sin ropa interior. En una de dichas sesiones, que se llevaban a cabo los fines de semana, el ahora condenado le suministró una infusión y pastillas que la dejaron adormecida, estado que aprovechó para violarla sin que la víctima, que entonces tenía 16 años, pudiera evitarlo por el estado en el que estaba sumida y que le impedía moverse, a pesar de estar siendo consciente de que la estaba agrediendo sexualmente.
Durante una segunda sesión practicada en abril de ese mismo año, el acusado aumentó la dosis de infusión y pastillas para evitar que se despertara, como sucedió en la ocasión anterior. De ahí que la menor no recuerde nada de lo que pasó aquel día porque no se despertó. La última violación que recuerda se produjo un año después, en mayo de 2018, cuando ella tenía 17 años y había acudido a la última sesión de "terapia del sueño". Ese día el ahora condenado la volvió a someter químicamente con pastillas e infusiones para dejarla adormecida. Al despertarse, la joven, que se había acostado vestida, se percató que estaba desnuda mientras su agresor estaba acostado a su lado y la estaba violando sin poder evitarlo porque no podía moverse.
Fotos mientras dormía
Esa misma noche, estando desnuda, la joven notó que el naturópata la arrastraba al pie de la cama, donde le empezó a hacer fotos. "Escuchaba el click de la cámara y recuerdo dos flashes", declaró la joven durante el juicio. El acusado, por su parte, reconoció que tomó las imágenes aunque alegó que lo hizo para comprobar la evolución del tratamiento y que tenía un consentimiento firmado para ello: "Le hice fotos, pero de la espalda, para ver el antes y el después de tratamiento", esgrimió. Ese mismo día, durante el juicio, admitió también por primera vez que la joven había dormido en su casa, algo que negó durante la fase de instrucción, asegurando que estuvo acompañada de su madre porque "no atiendo a menores sin sus padres".
Estos hechos ocasionaron a la víctima un trastorno adaptativo en la esfera ansioso depresiva por el que precisó de un tratamiento con psicoterapia y psicofármacos para su remisión, ocasionándole un perjuicio personal básico de 180 días, y secuelas de grado leve por trastorno neurótico. Además de los ocho años de prisión, el tribunal ha decretado la prohibición de comunicarse ni aproximarse a menos de 300 metros de la víctima por un periodo de 13 años.
Asimismo, la sentencia incluye la inhabilitación especial para ejercer cualquier profesión, oficio o actividades que conlleve contacto regular y directo con menores por un periodo de 13 años y libertad vigilada durante un tiempo máximo de 9 años para su cumplimiento posterior a la privación de libertad. Asimismo, en concepto de responsabilidad civil, deberá de indemnizar a la víctima con 33.410 euros (9.300 por las lesiones y 24.110 por las secuelas ocasionadas).
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