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Crimen en l'Horta

La Policía investiga si unos ladrones nocturnos de bares mataron a cuchilladas al vecino de Burjassot cuando iba al trabajo

Ángel R. C., de 58 años, fue apuñalado a 80 metros de su casa y, al verse herido de muerte, intentó regresar, pero ya no llegó: cayó desplomado en plena calle

Una cámara de tráfico registró el paso de la víctima antes y después del ataque, pero no la agresión, y la Policía baraja que se resistiese, ya que no se llevaron ni el dinero ni la cartera

Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

Burjassot

El grupo de Homicidios de la Policía Nacional intenta averiguar si el asesinato de Ángel R. C., el hombre de 58 años muerto de dos cuchilladas en la madrugada de este viernes en Burjassot, tal como ha adelantado en exclusiva Levante-EMV, ha sido obra de un grupo de ladrones de poca monta que, desde hace semanas, se dedica a robar en establecimientos del municipio, especialmente en bares. Aunque la víctima conservaba todos sus efectos personales y de valor, incluidos los 20 euros que llevaba para pagar su almuerzo y el de su hermano, la tesis del robo sigue siendo una de las que más peso tienen, sobre todo después de averiguar que esa misma noche se había producido el último de los asaltos a bares en un establecimiento ubicado a solo 400 metros del lugar en que Ángel fue asesinado. La Policía Científica ha inspeccionado ese negocio para tratar de localizar huellas y establecer si el desvalijamiento del bar es o no obra de los sospechosos, lo que aumentaría las posibilidades de que estuviesen vinculados con el crimen.

De momento, la principal línea con la que cuentan los investigadores son las imágenes de una cámara de tráfico del Ayuntamiento de Burjassot que grabó a Ángel saliendo del portal de la finca donde reside, en la avenida Pi i Margall, y recorriendo la acera hasta la esquina con la calle Joaquín Costa, donde gira a su izquierda para cruzar la avenida y esperar, como cada madrugada, a su hermano en la esquina opuesta de esa vía con el siguiente tramo de Joaquín Costa, justo donde se encuentra uno de los casales falleros del municipio. En ese momento eran las seis menos veinte de la madrugada.

Una rutina fija

Ángel salía todos los días de su portal a la misma hora y esperaba a su hermano mayor en esa esquina, a 80 metros de su patio. El mayor lo recogía en su coche a menos cuarto, porque tardaban algo menos de 15 minutos en llegar a la empresa donde ambos trabajaban. "Entraban a la seis de la mañana. Los dos y un tercer hermano trabajaban juntos en esa empresa", explican familiares de Ángel, que vivía solo en el que había sido el piso de los padres, donde habían crecido los cuatro hermanos.

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Teresa Domínguez

La misma cámara captó cinco minutos después, pasadas las seis menos cuarto, a Ángel surgiendo de esa esquina y deshaciendo el camino hacia su casa de manera apresurada. No llegó. A la altura del número 30 de Pi i Margall, justo a las puertas de un bar que aún estaba cerrado a esas horas y que carece de cámaras de seguridad, cayó desplomado a los pies de un contenedor de vidrio y de otro de aceites usados. Los registros prueban, por tanto, que la agresión mortal se produjo en esa esquina, oculta a la visión de esa cámara, y que quien (o quienes) le atacó no invirtió más de tres minutos en interactuar con él y acuchillarlo hasta en dos ocasiones, una en el pecho, justo a la altura del corazón, y otra por la espalda, casi en el mismo punto.

El hermano llegó apenas un minuto después

El hermano de Ángel llegó conduciendo su coche por la calle Joaquín Costa y se detuvo en el cruce antes de cruzar la avenida y recogerlo porque se encontró el semáforo en rojo. Cuando estaba detenido en ese punto, ha declarado a los agentes, vio los pies de un hombre caído en la acera. Supo que era Ángel. El hombre giró bruscamente a su izquierda y dejó el coche en doble fila y en contradirección, mientras bajaba desesperado para auxiliar a Ángel, a quien en ese momento aún le quedaba un hilo de vida. Había pasado poco más de un minuto desde que su hermano había caído sobre la acera, herido de muerte.

El hombre intentó auxiliarle e incluso reanimarle, pero no obtenía respuestas, así que pidió ayuda urgente al teléfono de Emergencias 112 minutos antes de las 6.00 horas. Los primeros en llegar fueron dos agentes de la Policía Local de Burjassot, que iniciaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar mientras llegaba la primera ambulancia, de soporte vital básico (SVB), sin médico a bordo. En ese momento, aún creían que Ángel había sufrido algún tipo de accidente cardiaco o vascular, aunque ya había sangre en su ropa.

Poco después llegó el equipo médico de urgencia a bordo de una ambulancia del SAMU, que continuó con la atención empleando el equipo Lucas, una máquina que ejecuta la reanimación cardiopulmonar mecánicamente, lo que mejora considerablemente los resultados. Fue entonces, al abrir por completo la ropa de Ángel para aplicarle otras maniobras de resucitación, cuando la médica del SAMU se dio cuenta de que la víctima tenía una herida de arma blanca en el pecho, justo a la altura del corazón.

Revisión de todos los contenedores

Confirmado el homicidio, se puso en marcha el protocolo de muertes violentas, lo que permitió enviar patrullas de la Policía Nacional de Burjassot y, poco después, al grupo de Homicidios y a los especialistas de la Policía Científica, que revisaron todos los contenedores de la calle, así como las papeleras y los bajos de los vehículos aparcados tanto en la avenida Pi i Margall como en la calle Joaquín Costa, en busca del arma homicida. El contenido de las basuras ha sido llevado a una planta donde los agentes puedan revisar y rastrear los desechos con tranquilidad. De momento, ese trabajo aún no ha dado sus frutos, ya que al cierre de esta edición el cuchillo no había sido localizado.

Además, los agentes de Homicidios empezaron a entrevistarse con vecinos que pudieran haber visto algo desde sus casas o con comerciantes que estaban a punto de abrir sus negocios. Es el caso, por ejemplo, del proveedor de un horno próximo al lugar donde se desplomó Ángel, a quien todos describen como "una excelente persona que no hacía mal a nadie y al que todos teníamos mucho cariño". El repartidor llegó con el surtido del día prácticamente a la hora en que se produjo el crimen, aunque en principio no habría visto nada sospechoso, ya que la agresión se produjo a unos cuantos metros de distancia y a sus espaldas.

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Teresa Domínguez

Una persona sin problemas ni conflictos

El hecho de que conservase consigo su cartera con el dinero que llevaba para los almuerzos ha llevado a los investigadores a indagar si Ángel pudo resistirse a sus agresores, y que fuese apuñalado bajo esas circunstancias, algo para lo que aún faltan muchas gestiones policiales para poder ser confirmado.

De momento, parte del trabajo policial consiste en averiguar si ese robo perpetrado cuatro horas antes guarda o no relación con este crimen para el que no hay mucha más explicación que el intento de asalto, ya que la víctima era una persona con una rutina diaria sin estridencias, sin problemas ni conflictos, según todos los que le conocían.

"Lo que está claro es que cada vez hay más delincuencia y que los robos han aumentado", argumenta un vecino que prefiere guardar el anonimato, y que está convencido de que Ángel ha sido víctima de esa criminalidad que, a su juicio, "es cada vez peor en este pueblo".

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La dueña de un comercio próximo coincide. "Yo vivo aquí cerca, pero cada vez que vengo para abrir, lo hago con miedo y mirando todo el tiempo a mi alrededor. En cuanto oigo un ruido, giro la cabeza por si acaso", explica, mientras agrega que los robos "llevan meses y semanas produciéndose, la última vez, esta misma noche", en referencia a la del crimen.

El cuerpo fue levantado por orden de la jueza de la plaza 2 de la Sección de Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Paterna, en funciones de guardia, minutos antes de las 10.00 horas, después de que las dos forenses desplazadas al lugar concluyeran que se trataba de un homicidio, ya que la víctima no solo presentaba la cuchillada en el pecho, sino una segunda herida idéntica a la primera, pero en la espalda, que solo fue visible cuando ambas médicas giraron el cuerpo para examinarlo in situ, amparadas por dos biombos móviles de la Policía Nacional y de la Local, antes de su traslado al Instituto de Medicina Legal de València, donde este sábado se le empezará a practicar la autopsia.

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