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Agresión Sexual

Rebajan de 12 a 8 años de cárcel para el dueño de un gimnasio acusado de violar a su ‘novia virtual’ tras convencerla de venir a España desde Venezuela

No pidió ayuda hasta que en la exploración médica aparecieron los primeros indicios. En el juicio, celebrado ayer, la joven declaró tras un biombo para no volver a ver a su agresor quien negó los hechos y lo atribuyó todo a una venganza de la ex mujer del dueño del gimnasio

Audiencia Provincial de Valencia en una imagen de archivo

Audiencia Provincial de Valencia en una imagen de archivo / L-EMV

València

Caracas, República Dominicana, Madrid y València. Ese fue el recorrido de Eliana -nombre ficticio- hasta que encontró el calvario en un gimnasio de la provincia de València. Entre sollozos, rota por dentro, y nerviosa contó ayer su experiencia tras un biombo para no tener que cruzar de nuevo la mirada con quien se había aprovechado de su vulnerabilidad.

Eliana y su agresor se conocieron por internet en 2019. Su intención era venir a España en 2020 pero el Covid truncó sus deseos a pesar de haberle regalado los pasajes y rompieron su relación. No fue hasta en 2021 cuando de nuevo retomaron la relación. Él era dueño de un gimnasio ‘’sin ventilación’’ que siempre tenía la puerta abierta para airearse. Dentro además había un apartado de peluquería y otro de manicura, por eso puso un anuncio en una plataforma de internet donde, según explicó ayer ante el tribunal, ‘’necesitaba una esteticien’’. Picó y cayó Eliana pues no se entiende de ninguna de las maneras que la joven treintañera dejara Venezuela motu proprio para viajar a España y embarcarse en un supuesto trabajo cuando era consciente de que carecía de papeles.

Su agresor la recibió en la estación de autobuses. Una recepción que a Eliana no le gustó, pues no hubo abrazos ni preguntas más allá de un beso y el típico súbete al coche. ‘’Tenía que ser más cariñoso. La forma en la que me dio el beso no es cariñoso’’ reconocía ayer, entre lágrimas, la propia Eliana quien viajó con su pareja virtual a un domicilio de Sueca.

Eliana solo pensaba en ducharse y descansar después de tal largo viaje. Al salir del baño, siempre según la versión de la denunciante, la agrede sexualmente con manos y objetos que van desde consoladores a bolas chinas, todo ello a la vez, causándole mucho daño y un dolor intenso pues no la pudo penetrar por faltade lubricación, lo que no supuso impedimento para que le introdujera en el cuerpo los juguetes sexuales que él tenía en su habitación.

Las agresiones continuaron, al menos, durante tres días pues él ‘’volvió a sacar cosas que me hicieron daño’’ y lo único que Eliana quería era ‘’hablar con mi familia’’. Su agresor la llevó al gimnasio que regentaba y, en un salón aparte, dice, la volvió a agredir sexualmente con otro consolador hasta el punto de explicar que ‘’yo me cerraba’’ en alusión a que su cuerpo rechazaba esas prácticas y él siguió a pesar de que ‘’me dolía y tenía fiebre’’.

Eliana tenía miedo pues, aunque cursó estudios universitarios, proviene de una familia humilde siendo la novena de sus hermanos. Es consciente que en su Venezuela natal hay corrupción en distintos niveles desde policiales hasta judiciales, y ella misma ha sido víctima de varios robos por lo que, al llegar a España se creía que funcionaba igual, de ahí que no pidiera ayuda al primer síntoma de lo que le estaban haciendo.

Una mujer la ayudó

Esta venezolana que no era capaz de denunciar a su agresor y que le acompañaba siempre, hasta incluso le dio un teléfono, logrando acudir a una prueba para un trabajo. Eso sí, acompañada en todo momento por el dueño del gimnasio, según se explicó ayer en el juicio. Pero fue, cuando desarrollaba labores de limpieza y atención en casa de una ‘’señora’’ gracias al trabajo que le buscó una conocida, que consiguieron llevarla al médico en Chiva. Fue aquí cuando comenzó a vislumbrar que podía salir de ese bucle.

Y le costó porque el acusado, dijo, ‘’no me permitía hablar con mi familia. Me decía que tenía muchos contactos con jueces, policías, cosa habitual en mi país por el grado de corrupción que hay’’ explicaba Eliana quien tuvo que hacer un parón en su declaración para secarse las lágrimas al recordar el sufrimiento que pasó.

Los vecinos nunca la oyeron

Como testigos también desfilaban por la Audiencia de València, ayer, el vecino y presidente de la comunidad; un cliente del gimnasio y su mujer para intentar desmontar la tesis de que Eliana había sido víctima de varias agresiones sexuales por el dueño del gimnasio o que había sido encerrada en una habitación. Así las cosas, el presidente vecinal reconoció que al acusado ‘’lo conozco de la escalera al ser yo el presidente de la comunidad’’ si bien, a preguntas de la Fiscalía explicó que el acusado hacía cinco o seis años que residía en el edificio, pero desconocía si trabajaba, si estaba casado o si acudía a la vivienda con alguna mujer. Recordó que nunca escuchó ningún grito de auxilio ni nadie pidiendo ayuda aunque a través de las paredes se oye todo o incluso, al ocurrir en septiembre, las ventanas estaban todavía abiertas porque no hacía frío. Una afirmación que preocupó a la acusación dado que no entendía cómo podía recordar ciertas cosas de fechas concretas de 2022 y no saber lo que cenó el mes pasado. Aquí se destapó que, la defensa del acusado es la administradora en esa comunidad de vecinos ‘’y yo le pregunté ese día, por eso lo recuerda’’ dijo la abogada en un intento de salvar la incómoda situación.

Una clienta del gimnasio también ayudó poco al acusado al liarse y no aclarar si fue ella la que vio a Eliana pasearse por el gimnasio mientras se hacía la permanente o se coloreaba el pelo o fue su marido -también cliente del local- quien hizo de ello la broma de colorearse la barba. Al final no quedó claro si la mujer vio a Eliana o fue su marido quien la vio y le hizo ese comentario. La chica, que había acudido como testigo, abandonaba la sala nerviosa y apunto de llorar.

Estrés postraumático crónico

La defensa del acusado basó su argumentario en los motivos por los que la víctima no pidió ayuda ni en la vivienda de Sueca, ni en bares ni paseando por las calles o por la playa de Cullera. La acusación particular dejó claro que no se podía pedirle a la víctima que fuera una heroína por la calle cuando iba con él, de hecho señalaba que su deterioro físico es notable desde que la asistí por primera vez y hoy -por ayer-. En el aire quedó la pregunta de cómo iba a escapar si no tenía cómo.

Lo que sí certificaron los profesionales ayer es que Eliana presenta todos los patrones de una sintomatología de estrés postraumático crónico, pues arrastra tristeza, llanto, intentos de suicidio, problemas para dormir, o incluso quejas somáticas que causan un malestar real.

Así las cosas, de los 12 años que pedía la Fiscalía ésta rebajaba la petición de pena a los 8 años de cárcel al no contemplar, tras la celebración del juicio, que Eliana fuera persona vulnerable y que esa relación virtual fuera análoga a la convivencia de pareja.

En el turno de última palabra, el acusado no hizo uso de ella y el juicio quedaba visto para sentencia.

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