Tribunales
Piden cárcel para un asesor fiscal que se apropió de 85.000 euros de su cliente
El gestor, que recibió el dinero para regularizar impuestos, no pudo cumplir con el denunciante porque Hacienda se quedó con los fondos ante sus propias deudas

Ciudad de la Justicia / Daniel Tortajada
Un asesor fiscal se ha sentado esta mañana en el banquillo de los acusados para dilucidar si era culpable o no de apropiarse de 85.000 euros que su cliente le ingresó en su cuenta particular para que regularizara diversas situaciones de una empresa para con la Agencia Tributaria.
Y es que la rocambolesca historia de este asesor fiscal no tiene desperdicio. Reconoce que le fue ingresado en su cuenta 85.000 euros por parte de un cliente para que abonara una regularización con la Agencia Tributaria pero, maldita la suerte, que el propio asesor fiscal tenía otras deudas y al detectar Hacienda el dinero se lo llevaron por sus deudas y no pudo pagar la regularización de su cliente. Cuando llegó la notificación y la sanción es cuando se destapó todo. De eso han pasado ya 14 años y muchos pagos de por en medio hasta que ayer se volvieron a ver las caras, esta vez ante un tribunal y por la vía penal, el asesor fiscal y su cliente.
Esto degeneró en un negocio para él. Son las palabras del acusado a su denunciante en su último turno de intervención al señalar que reconoció la deuda; la devolvió mes a mes; firmó varios reconocimientos de deuda ante notario y todo para que no le denunciaran y le expedientaran con lo cual no hubiese podido seguir ejerciendo de asesor fiscal. Hasta tuvo el tiempo y la ironía de agradecerle al denunciante que le dejara ejercer estos años para ‘’sacar cabeza y poder pagar’’. Pero eso sí, no se cortó un pelo y habló de usura y de haberle devuelto la deuda con intereses e incluso ‘’le he pagado más del doble que le debo’’ espetaba esta mañana ante el tribunal de la Sección Quinta de la Audiencia de València.
Me iba a la cárcel
La Fiscalía pedía para el acusado una pena inicial de 3 años de cárcel por un delito de apropiación indebida. Después de lo expuesto esta mañana en el juicio, se le ha rebajado a los dos años y tres meses debido a la reparación parcial del daño, pues el hombre fue pagando su deuda desde 2013 hasta 2021. El acusado, en su último turno de intervención, habló de que la situación para el denunciante había "degenerado" en un negocio. "Yo comía de esto; de mi trabajo; y por eso tragué y firmé los reconocimientos, porque me iba a la cárcel y no hubiese podido seguir trabajando’’ ha recordado el asesor fiscal insistiendo y demostrando que abonaba, cada cierto tiempo, dinero para ir reduciendo la deuda ‘’pero él cada vez quería más, y más, y yo pagando’’ hasta el punto que le elaboró un cuadro de préstamo francés y, según denunciaba la defensa, se le imputaba al asesor fiscal gastos que no le correspondían.
El acusado, en su último turno de intervención hablaba que la situación para el denunciante ’’degeneró en un negocio"
Y es que el asesor, que tiene mujer y dos hijos, no podía perder su trabajo es decir que llegara a ser inhabilitado para ejercer si le denunciaban así que, según él, firmó todo lo que le pusieron por delante porque sabía que había cometido un error y que, aunque lo estaba pagando, no tenía otra escapatoria.
Una muestra de la situación vivida ayer en el juicio fue que éste se retrasó casi una hora porque, en el momento de comenzar se vislumbró un atisbo de luz para poder llegar a un acuerdo. El tribunal se retiró y la representante del Ministerio Fiscal, la acusación particular y la defensa, en entremezclaron en una especia de subasta donde cada cual interpretaba la cantidad adeudada, la devuelta o la que quedaba. Hasta el punto que, en un momento dado, se iba a aceptar el acuerdo pues se le deba aun plazo al asesor fiscal para que abonara la deuda que ascendía ya a más de 100.000 euros. Él explicaba que se debía descontar las cantidades ya devueltas durante estos últimos años; oras que se repetían y unas que no debía de abonar porque no le correspondías. Así que en el ultimátum que se le dio, el asesor fiscal en un arrebato dijo ‘’celebramos’’. Y comenzó una sesión farragosa donde cifras, fechas, contratos, condenas y facturas falsas sobrevolaron la sala para dilucidar si se apropió o no de un dinero que no le correspondía. Ahí estaba la clave, aunque él haya ido devolviendo para de lo sustraído.
El dinero 'me lo quitó Hacienda'
El asesor debía de haber regularizado con la Agencia Tributaria los ejercicios de 2010 y 2011 de la empresa de su cliente para lo cual le dijo que le ingresara en su cuenta particular el dinero para abonarlas diversas cuantías. El empresario así lo hizo, transfirió el dinero y autorizó al procesado para que gestionara el pago. Eso fue en 2013 que es cuando se conocieron a través de una abogada y cuando el acusado se hizo cargo de la gestión fiscal de la empresa y tenía entre sus obligaciones de los pagos de impuestos y los ingresos a cuenta en la propia agencia fiscal.
El acusado ha explicado esta mañana que quedarse con el dinero no lo hizo de forma voluntaria sino que le fue embargado por una situación suya con Hacienda y que él desconocía que pudieran haberle embargado ese dinero. Y que cuando detectaron el ingreso de su cliente la propia Hacienda se lo quedó y por eso el asesor fiscal no pudo seguir las instrucciones de su cliente de ingresar y regularizar los años 2010 y 2011 porque ya se le había esfumado el dinero de la cuenta.
El asesor debía de haber regularizado con la Agencia Tributaria los ejercicios de 2010 y 2011 de la empresa de su cliente para lo cual le dijo que le ingresara en su cuenta particular el dinero para abonarlas diversas cuantías.
Claro, al no pagar la regularización de esos años la multa y los intereses que vinieron después motivo que al empresario le supusiera un abono extra de 100.000 euros porque se le incoaron varios expedientes, de los cuales había recibido la orden y el dinero de regularizarlos y no lo hizo, por lo que le causó también un grave perjuicio el hecho de no poder defenderse ante la Agencia Tributaria pues había vencido el plazo, no cabía recurso y cuando se destaparon los hechos fue por los procedimientos y sanciones que le llegaron al empresario.
Al final, el asesor fiscal reconocía que ‘’esto era un asunto civil. No me apropié de nada, fue un mal momento financiero. Reconozco mis errores, pero no pude conseguir ayuda’’ recordaba esta mañana prácticamente a la hora de finalizar el juicio, donde lo único positivo que ha sacado es el beneficio de la atenuante de reparación parcial del año, que le ha servido para que la pena que le pedía la Fiscalía se haya rebajado en varios meses. Poco antes de las tres de la tarde de hoy, el juicio quedaba visto para sentencia.
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