Investigan la tercera muerte vinculada a la droga alfa en Valencia en apenas medio año
Un hombre de 49 años es la tercera víctima mortal: falleció tras una caída desde un sexto piso en pleno delirio paranoide
El primer caso se registró en el barrio valenciano de Campanar en octubre y el segundo, hace tres semanas en Benetússer

Miguel Angel Montesinos

Que la droga conocida como alfa o flakka es altamente adictiva y peligrosa es algo sobradamente conocido y advertido por profesionales sanitarios e incluso por la Policía desde hace tiempo, pero el hecho de que Valencia acumule, como mínimo, tres muertes sospechosas relacionadas con el consumo de esa sustancia en un periodo de apenas seis meses ha hecho que se activen todas las alarmas para saber qué y por qué está pasando. El tercer y último caso, hasta ahora, bajo investigación es el de un hombre de 49 años, reputado y apreciado profesional en su trabajo, que el pasado 20 de abril perdió la vida en València en ese contexto de uso abusivo de la citada droga tras una caída desde un sexto piso. El primer caso conocido se registró el 7 de octubre en València, en el barrio de Campanar, y el segundo, solo 10 días antes, el 10 de abril, en Benetússer.
En un primer momento, el fallecimiento de la tercera víctima, cuya identidad no revela Levante-EMV para preservarla en el anonimato, se procesó como un aparente suicidio, ya que se precipitó desde la ventana de su habitación, ubicada en un sexto piso, hasta el patio interior de una manzana de edificios. Sin embargo, el análisis policial detallado de la escena de los hechos, unido al testimonio de un amigo del fallecido, ha dado un giro al caso, que se ve así unido a los dos anteriores.
Una trayectoria inhabitual
Por un lado, porque la trayectoria seguida por el cuerpo en la caída no es completamente compatible con la habitual en una acción voluntaria. Sin embargo, la intervención de terceros está totalmente descartada, ya que quien estaba en el domicilio cuando se produjeron los hechos son los padres del hombre, que ni siquiera supieron lo que había pasado hasta que la Policía llamó a su puerta. En pocas palabras, nadie le empujó, a pesar de lo cual la distancia seguida en la caída desde el punto en que se precipitó habla de que realizó un gran salto hacia adelante, como si lo hubiese hecho bajo la influencia de un delirio o de una alucinación.
A ello se le une el testimonio de un amigo del fallecido quien acudió a la Policía Nacional para advertirles de que llevaba días preocupado por el bienestar y la salud mental del hombre, debido a su estado de psicosis absoluta y obsesión con que alguien le perseguía y le acechaba. Ese testigo explicó a los agentes que esa manía persecutoria derivaba, posiblemente, del hecho de que llevara días consumiendo alfa, al parecer, desde el viernes anterior a la muerte.
Los padres también han confirmado en su declaración que estaba completamente obsesionado en los últimos días. Según afirman, su hijo no pasó esa noche en casa porque decidió quedarse a dormir dentro del negocio donde trabajaba, convencido de que alguien iba a entrar a robar. De hecho, no regresó al domicilio hasta la mañana siguiente, y la muerte todavía tardaría unas horas en producirse, sobre las 14.30 horas, sin que tampoco el hombre dejase nada escrito, como suele ser común en las muertes voluntarias y meditadas.

Fernando Bustamante
Paranoias, agitación, agresividad...
Todo ello refuerza esa sospecha inicial de que actuara bajo la influencia de la droga alfa, que, entre otras cosas, produce esas paranoias y esa agitación que lleva a protagonizar conductas de riesgo y autolíticas, al sobreestimular el sistema nervioso y llevar al consumidor a una agitación extrema, unida a taquicardias, subida de la temperatura corporal y aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco.
La flakka o alfa-PVP (α-pirrolidinopentiofenona) es una sustancia psicoactiva, de la familia de las catinonas, esto es, una droga de síntesis altamente estimulante que, en el plano de la conducta, se distingue por generar alucinaciones y manías paranoides, comportamientos agresivos e incluso violentos, una fuerte desconexión con la realidad, con delirios y comportamientos irracionales, lo que conduce a que el individuo se inflija daño o incluso acabe con su vida en pleno episodio delirante.
Y no solo eso. Dada la corta duración de sus efectos, en forma de picos, existe una tendencia a repetir el consumo en espacios cortos de tiempo, lo que acaba aumentando exponencialmente el riesgo de sobredosis y de muerte en acciones aparentemente suicidas que en realidad son accidentes derivados de esa desconexión con la realidad.
El primer caso: Campanar
Es el caso, por ejemplo, del primero de los tres casos registrados en València. Sucedió el 7 de octubre, en una vivienda ubicada en el piso 14 de un bloque de la calle Mestre Aguilar, en Campanar, cuando un joven de 23 años, que había acudido a la vivienda a petición del dueño para mantener un encuentro sexual, acabó saltando al vacío, en plena paranoia tras haber estado consumiendo alfa juntos.
Un vídeo grabado por vecinos de una finca próxima mostraba al joven en el momento en que se precipitaba al vacío, y en él se podía observar claramente que ni había resbalado ni había perdido el equilibrio, y que mucho menos se dejaba caer. Al contrario, el chico brincaba dando una zancada hacia adelante como si bajo sus pies no se abriese un vacío de casi 40 metros en caída libre, sino un suelo seguro sobre el que seguir corriendo para escapar, es decir, como si estuviese siendo víctima de una alucinación que distorsionase su percepción visual y mental de la realidad.
El propietario de la vivienda declararía después a la Policía que el joven, al que no conocía de antes y con quien había contactado a través de una aplicación de citas utilizada exclusivamente por hombres, había entrado en tal estado de agitación y agresividad que había decidido encerrarlo en la terraza y llamar a Emergencias porque no conseguía dominarlo ni revertir su estado.
Finalmente el chico, al ver llegar a la Policía y a los bomberos, se situó en el estrecho saliente de a terraza y, en un momento determinado, se giró y dio un salto hacia adelante, como si tratara de echar a correr sobre un suelo inexistente.
Un nuevo episodio en Benetússer
El siguiente caso se registró el pasado 10 de abril en una vivienda de Benetússer, en otro encuentro sexual entre dos hombres con consumo de alfa por medio. En esa ocasión, el fallecido murió probablemente víctima de una insuficiencia coronaria motivada por la inhalación de flakka (es el método más habitual de administración), ya que no tenía señales externas de violencia.
Al revés que en la primera ocasión, el fallecido, en este caso un hombre de 47 años, era el dueño de la vivienda, quien había citado en la misma a otro hombre para tener una noche de sexo, droga y alcohol. Fue a la mañana siguiente cuando se produjo el supuesto ataque paranoide del dueño de la casa, lo que llevó al otro a pedir socorro a través de una ventana. Esa llamada acabó provocando que una vecina llamase al 112, lo que permitió el envío de patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local.
En ese primer momento, los agentes se llevaron detenido al visitante porque, pese a haber dado la alarma, se negó a abrir la puerta, primero, y después entró en contradicciones importantes a la hora de explicar lo sucedido. A ello se añade que, además, tenía antecedentes por delitos violentos, entre ellos, de agresión sexual. Sin embargo, y a la espera de los resultados toxicológicos, todo apunta a una muerte natural vinculada a los efectos que produce alfa. La víctima fue encontrada desnuda, en mitad del pasillo, y con los pies ensangrentados como consecuencia de la rotura del cristal de una puerta interior de la vivienda que cerraba una de las habitaciones donde, al parecer, fue encerrado uno de los dos por el otro, algo que trata de dilucidar el equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Alfafar.
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