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Juicio

La jueza del castillo hinchable de Mislata cierra el caso después de que la familia de Vera pidiera imputar a un concejal

La magistrada da por válida una declaración responsable para suplir la falta de licencia de actividad de la feria, a pesar de que ni siquiera existe

La instructora, cuyo auto será recurrido por las familias, también aprovecha para dejar fuera al único funcionario muncipal investigado durante cuatro años

La Policía Científica durante la inspección ocular de un castillo hinchable siniestrado en Mislata.

La Policía Científica durante la inspección ocular de un castillo hinchable siniestrado en Mislata. / MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

València

La jueza que investiga el accidente del castillo hinchable de Mislata ha decretado el cierre del caso, una decisión que llega después de que la familia de la menor fallecida, Vera, solicitara la imputación de un concejal en el marco de la causa. La magistrada considera suficiente una declaración responsable para suplir la ausencia de licencia de actividad de la feria, pese a que dicha declaración ni siquiera consta formalmente en el expediente. Y la que el abogado del ayuntamiento aportó a la causa, meses después de que la acusación particular evidenciara que no se había realizado ninguna declaración responsable, era la que en realidad correspondía a la feria anterior a la que acabó con la muerte de Vera y de Cayetana, es decir, la que validaba el recinto ferial de verano, medio año antes del accidente, cuando, mantiene la acusación particular, la ley fija que, como máximo, la validez de ese documento es de 30 días.

En otras palabras, si el Ayuntamiento pretendía que una declaración responsable sustituyese a la inspección del propio consistorio, esa declaración debía haberse realizado ex profeso para la feria de Navidad y menos de un mes antes de su apertura, en diciembre de 2021, y no aprovechar una emitida seis meses antes de los hechos y del montaje de la atracción siniestrada.

Las fechas

En la resolución de la jueza, que será recurrida por las familias afectadas, la instructora también excluye de cualquier responsabilidad al único funcionario municipal que había permanecido investigado durante los últimos cuatro años, el ingeniero que validó el expediente.

La magistrada ha firmado el auto de conclusión, que es recurrible, este lunes, después de que el viernes el letrado que ejerce la acusación particular en nombre de los padres de Vera, el penalista Jorge Carbó, solicitara la imputación del concejal de Industria, como último responsable de la obligación inspectora del Ayuntamiento de Mislata, y una nueva prórroga para poder dar trámite a las diligencias pendientes, además de otras actuaciones.

Sin embargo, la magistrada firmó el lunes el auto en el que sobresee provisionalmente la causa para el técnico del ayuntamiento y la conclusión de la investigación, dejando como únicos responsables a los dos feriantes y al técnico de parte que contrataron.

Un accidente evitable

El accidente que costó la vida a Vera y Cayetana, dos niñas de 4 y 8 años, que se encontraban disfrutando de una atracción en la feria de Mislata se podía haber evitado aquella tarde del 4 de enero de 2022. Es lo que mantienen los padres de Vera, una de las dos menores que falleció trágicamente, quienes siguen denunciando que el hinchable estaba deficientemente anclado y su ubicación hizo que quedara más desprotegido, si cabe, frente al viento.

Una cosa es la licencia de ocupación y otra la de actividad. Aunque para algunos el meollo está en si la feria en cuestión se instaló en terrenos municipales o privados otros tienen claro que, fuera donde fuera, no podía abrirse al público la atracción del hinchable dado que carecía de licencia de actividad. Una actividad que se cobró dos vidas y que sigue dilucidándose en los juzgados de quién fue la responsabilidad de permitir que la atracción funcionara como lo hizo.

Ante la titular del juzgado número 4 de Mislata, el técnico especialista en Festejos se ratificó en el informe que emitió en su día para autorizar que la atracción pudiera ocupar la vía pública. Pero este documento no autorizaba su apertura al público y funcionamiento, sino que es la licencia de actividad que emite Industria la que valida este hecho. Es decir, la licencia de ocupación no autorizaba el inicio de la actividad.

Esa es la vía que exploran los padres de Vera al pedir al juzgado que investigue al responsable de Industria en el Ayuntamiento de Mislata para que dé, en sede judicial, las explicaciones que hasta la fecha nadie ha dado sobre cómo pudo funcionar una atracción que carecía de licencia de actividad o declaración responsable. Un hecho que se recoge en la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de la Comunitat Valenciana.

Ocupar no significa abrir la actividad

Lo que está claro es, y así se explicó el técnico especialista en Festejos del consistorio mislatero, que una licencia de ocupación no es suficiente para autorizar el inicio de una actividad. Huelga señalar que es en este punto donde deben aparecer proyecto, horarios, aforo, seguros, certificados de montaje, etc, para que se autorice la correspondiente apertura al público.

De quién fue la culpa o si se pudo evitar la tragedia son dos elementos sobre los que pivota el trágico suceso. Por una parte, la propia Policía Local de Mislata como hacen la mayoría, cuando se emite un informe se remite a lo que dicta la ley, en este caso la de Espectáculos y es ahí donde se deja claro que debe existir una comprobación por parte de los técnicos o, en su caso, avalado por un Organismo de Certificación Administrativa (OCA) que es, entre otras cosas, un informe técnico que contiene las comprobaciones referidas a las condiciones de seguridad de utilización y accesibilidad. Desde los anclajes y medidas para que los usuarios -niños y niñas que pudieran subir al hinchable- puedan disfrutar con total seguridad hasta instalación eléctrica de baja tensión, aforo, evacuación o, si procediera, el impacto ambiental que pudiera causar, la contaminación acústica y la seguridad industrial. Todo ello para que pueda iniciarse la actividad.

Mención aparte merece, en toda esta triste historia, la certificación realizada por el ingeniero de los feriantes donde se detectan supuestas irregularidades como, por ejemplo, haber revisado las instalaciones antes de la apertura de la feria sin moverse de Elx. Así lo acreditó en su día el grupo de Homicidios de la Policía Nacional tras obtener la geolocalización del teléfono móvil del ingeniero el día que firmó dicha certificación.

Agentes de la policía junto al castillo hinchable de Mislata la noche de la tragedia.

Agentes de la policía junto al castillo hinchable de Mislata la noche de la tragedia. / / MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

Toda esta situación lleva a la familia de Vera a tener claro que, en la muerte de su hija de cuatro años, se dieron los factores de mala praxis y desidia por parte del Ayuntamiento de Mislata y la producción del accidente. Para sus padres, hay una relación directa entre la falta de supervisión técnica del hinchable que estaba deficientemente anclado y su ubicación que hicieron que la atracción ferial quedara más desprotegida, si cabe, frente al viento. Por eso mantienen que no fue un triste accidente absolutamente impredecible sino todo lo contrario, esos factores fueron determinantes y evitables para que el accidente se produjera, pues un mayor celo por parte del consistorio mislatero y el cumplimiento de la normativa vigente habría corregido el lamentable estado del hinchable en el que murieron Vera y Cayetana.

Como ha venido publicando Levante-EMV hasta la fecha y a la espera del cierre de la instrucción, permanecen como investigados los dos feriantes propietarios del hinchable; el ingeniero de los feriantes que, supuestamente, firmó sin estar presente, y un técnico municipal que reconoció no haber supervisado la atracción porque no era responsabilidad suya hacerlo.

El ingeniero de los feriantes opina que era responsabilidad del Ayuntamiento de Mislata el comprobar la instalación una vez revisada por él y, en especial, aquellas atracciones que se montaban y desmontaban cada día como lo era el hinchable en el que perdieron la vida las dos niñas de 4 y 8 años de edad.

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