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Violencia sexual

La víctima de una violación en la Safor: "Todo sigue en mi cabeza, le tengo pánico"

La mujer detalla en el juicio cómo el acusado, para quien la Fiscalía ha rebajado de 9 a 7 la petición de cárcel, la abofeteó, insultó, metió en su coche, agarró del pelo y forzó sexualmente

El acusado, ayer, frente al tribunal que juzga los hechos.

El acusado, ayer, frente al tribunal que juzga los hechos. / Miguel Pérez

València

Se conocían de la pequeña localidad de la Safor donde residían todos. Allí las 'amigas' de la víctima le prepararon una encerrona acudiendo a un parque con el acusado. No era la primera vez que hacían este tipo de cosas, según ha declarado la mujer agredida sexualmente, quien además entre sollozos ha narrado lo que le sucedió ese fatídico día de junio ante el tribunal de la sección tercera de la Audiencia de València que lo ha juzgado este martes.

Al parecer, él estaba obsesionado con ella y se valió de su prima y otra amiga para ese día aparecer en el parque y allí intentar besar a una chica. Como esta se opuso, el acusado la abofeteó, y fue en el interior de su coche donde, supuestamente, la violó obligándole ha realizarle una felación. Para ello, coinciden la víctima y la Fiscalía, la cogió del pelo, la insultó y la forzó, llegando incluso a causarle algunas lesiones y para finalizar, le mordió en la cara.

Este martes, el acusado lo ha negado todo. Su prima y una amiga -las de la encerrona- han dicho que todo es mentira, que así no sucedieron los hechos. Incluso una de ellas ha explicado que fue ella misma la que se desplazó a una conocida empresa de la Safor para hablar con la pareja de la víctima y decirle que había tenido relaciones sexuales con su amigo. Y éste lo amenazó, según la prima del acusado, con matarlo.

Huyó llorando a casa

Tras la comparecencia de peritos y médicos, ha sido el turno para la víctima a quien el tribunal esperaba desde primera hora. Por causas que se desconocen, ha llegado a la Ciudad de la Justicia pasadas las 13.00 horas y ha sido conducida a través del juzgado de guardia para que pudiese acceder a la sala de la Audiencia sin ser vista por el acusado ni por los familiares de este.

Una vez presente la víctima, se ha reanudado el juicio y la chica, entre sollozos, ha narrado el infierno que vivió, insistiendo en que nunca quiso tener nada con el acusado, que había quedado con sus ‘amigas’ en el parque y que vinieron con él preparándole esa encerrona. Agregó que, tras sufrir la violación, no dijo nada, se fue casa llorando, sin poder conciliar el sueño.

Al día siguiente su expareja, de la que llevaba medio año separada y con la que seguía manteniendo un trato cordial, le trajo a casa a los dos niños que tienen en común para que se hiciera cargo de ellos. Fue entonces, al verla, cuando le preguntó qué le ocurría. Primero no dijo nada y luego, al insistir su ex pareja, se abrió y le contó lo ocurrido, ha explicado la víctima. Acompañada por su madre acudieron al cuartel de la Guardia Civil y formularon la denuncia. Cuando salieron, ha dicho, vieron al acusado jactarse junto a su familia.

Se tuvo que cambiar de pueblo

"Todo se ha quedado en mi cabeza; le tengo miedo; pánico, de hecho, intento no coincidir con él cuando tengo que recoger a mis hijos del colegio", ha recordado la víctima, quien ha explicado al tribunal que, desde que ocurrieron los hechos, ya no reside en el mismo municipio que su agresor sino que lo hace con su madre en otra localidad de la Safor.

Para la Fiscalía la versión de la víctima es suficiente para enervar la presunción de inocencia y aunque en algunas declaraciones se haya contradicho, ello no afecta al núcleo de lo ocurrido. Mantiene pues la acusación de agresión sexual si bien rebaja la solicitud de cárcel de los 9 a los 7 años. Por su parte, la defensa ha pedido la libre absolución y, "en el hipotético caso que fuese condenado el acusado", ha pedido la pena mínima de 6 años con la atenuante de drogadicción; y que rebaje la responsabilidad civil, pues el acusado cobra un subsidio de 600 euros, ha argumentado, y "ha hecho un enorme esfuerzo para reunir 1.000 euros como inicio de la reparación del daño", en palabras del letrado del acusado.

Ha cerrado la sesión el sospechoso, haciendo uso del último turno de palabra para proclamar, a aparente lágrima viva: "Yo soy inocente. No pegué a nadie, nunca haría eso y mucho menos a una mujer". El juicio ha quedado visto para sentencia.

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