Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Alboraia-Benimaclet

La víctima de un intento de homicidio en València: "escuché un pá, pá, pá y creía que era lluvia. Alguien me dijo levántate"

Un hombre se enfrenta a 15 años de cárcel por prender fuego a una chabola con una persona dentro por una deuda de 20 euros

El acusado dio su versión de los hechos ante el Tribunal

El acusado dio su versión de los hechos ante el Tribunal / Miguel Pérez / Miguel Pérez

València

La sección segunda de la Audiencia de València ha juzgado a un hombre por quemar, intencionadamente, una chabola con una persona en su interior y cuyo móvil parece ser que fue una deuda pendiente de 20 euros por la venta de un patinete eléctrico.

Un sin techo es aquella persona que carece de hogar y vive habitualmente en la calle. La víctima de este intento de homicidio lo hacía, hasta que se construyó una chabola en una zona de la huerta de Alboraia-Benimaclet. Allí vivía en un barracón hecho con maderas y una sola habitación. Comía y dormía bajo trozos de chapas, tablones o listones recubiertos con plástico. Allí residía al tiempo que limpiaba el campo y cuidaba la zona -dice- con permiso del dueño. El acusado de intentar matarlo ocupaba otra chabola, a pocos metros de donde se produjo el incendio.

Una noche de mayo la víctima se acostó a dormir y, sobre las cuatro de la madrugada, escuchó un ruido seguido de un "pá, pá, pá" que dijo "pensaba que era lluvia". Lo que escuchó, realmente, fueron las pequeñas detonaciones que el fuego producía al devorar el cobertizo, pero él siguió durmiendo. La víctima en su declaración de lo que vivió ha explicado que "soy una persona de fe" y que se despertó porque ‘’alguien me dijo: levántate ya’’ y es cuando se dio cuenta que el fuego y el humo lo rodeaban.

Le bloquearon la puerta y se quemó

Intentó salir de la chabola, pero la puerta estaba bloqueada desde fuera, y ha recordado que ‘’hacía mucho calor’’ y las llamas estaban por todas partes; le costó abrir la puerta y al final lo consiguió a patadas. Así logró ponerse a salvo no sin antes, quemarse pies y pantorrillas al despertarse y levantarse aprisa tras ver las llamas dentro de su ‘casa’. Atrás dejó las zapatillas; teléfono; cuarenta euros; un patinete eléctrico; documentación, y comida. Pero no le ha importado porque realmente lo que hizo fue salvar su propia vida.

Tras ser sofocado el incendio y atendido el herido, un vecino aportó a la Policía Nacional imágenes de una cámara de seguridad. En ella no se podía distinguir, con claridad, a la persona que lanza un artefacto incendiario y, a continuación, arde la chabola. Los agentes tenían claro que no era un incendio fortuido sino intencionado, con la posibilidad de acabar con la vida de quienes estuviesen dentro de la chabola. Las secuencias solo aportaban datos básicos sobre lo ocurrido.

Captado por las cámaras desde varios ángulos

Así las cosas, los investigadores de la Policía Nacional se pusieron a revisar la zona y obtuvieron imágenes de las cámaras de seguridad de un edificio colindante con la huerta y las chabolas. Ahí, tras visualizarlas, sí pudieron obtener un fotograma neto y de calidad de la persona que había lanzado el artefacto incendiario para acabar con la vida del hombre. Con esa imagen la Policía Nacional obtuvo un nombre y tras ser reconocido por la víctima fue detenido y, posteriormente, encarcelado.

Fue reconocido porque varios días después del incendio, víctima y supuesto autor, se cruzaron en la zona y al entablar una pequeña conversación se le notó muy nervioso. Además la vestimenta que llevaba era la misma que se captó en la cámara de seguridad, lo que fue determinante para investigarle. Todo ello unido a que no pudo acreditar dónde estaba esa noche y las rencillas que mantenía, en este caso una deuda como móvil, procedieron a detenerlo. El juez lo mandó a prisión acusado de un delito de incendio con grave riesgo para las personas.

El acusado, por su parte, ha negado que tuviera problemas con la víctima. Aunque reconoce que vendieron un patinete eléctrico. Es más, sorprendentemente, el día del juicio anunciaba públicamente que ese día del incendio "estaba en Paiporta" aunque las cámaras de videovigilancia lo situaran en las inmediaciones de la chabola o que fuera vestido idénticamente como la persona que lanzó el artefacto incendiario al lugar donde dormía una persona.

La actuación de la víctima en el juicio

Ante esta revelación de no encontrarse en el lugar de los hechos, sin aportar datos de dónde o con quién, así como no haberlo dicho en todo este tiempo, se dudó claramente de su coartada y al preguntarle si se reconocía en las imágenes de las cámaras de videovigilancia dijo que no era él. Y ha recordado que puede que confesara los hechos en su día "porque estaba borracho".

La sesión judicial dejaba frases y situaciones curiosas pronunciadas por la víctima de este intento de homicidio. La primera, cuando se le ha preguntado si reclamaba por los daños y contestaba que "si puede pagarme, bien; si no, no pasa nada". La segunda, cuando tras narrar lo que le sucedió y cómo salió de aquel infierno de llamas, se dirigía al presidente del tribunal diciéndole ‘’discúlpeme, me tengo que ir a trabajar’’ y se marchaba.

Para la Fiscalía ha quedado acreditado que el acusado reconoció el incendio y el grave riesgo que supuso para la persona que había en el interior de la chabola, por lo que ha mantenido la solicitud de 15 años de prisión dado que buscó el mayor daño con la sorpresa, la intencionalidad y la impunidad que le dio la noche. La defensa del detenido cree que no hay pruebas suficientes y ha pedido la libre absolución, argumentando que no se le ve la cara en las imágenes y que estaba en Paiporta, aludiendo que con ello no se le puede condenar y en caso de duda, debería ser, a favor del reo. El juicio ha quedado visto para sentencia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents