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Tribunales

Ayuda a una menor que dormía en un banco en València y acaba agrediéndola sexualmente

El acusado, de 18 años, se acercó a ella para arroparla, la despertó y acabó llevándosela a una zona de la Marina Real

El acusado de agerdir a la menor, en pleno juicio

El acusado de agerdir a la menor, en pleno juicio / Miguel Pérez

València

La sección segunda de la Audiencia de València ha sido el escenario de un juicio donde, durante varias horas, se han escuchado versiones muy dispares sobre la agresión sexual a una menor de 15 años por parte, supuestamente, de un joven de 18 quien tras verla durmiendo sobre un banco en la Marina Real la arropó, la ayudó y acabaron los dos debajo de un recoveco.

La menor había discutido en casa y se marchó andando por varias calles de València hasta que al llegar a un banco, próximo a una zona de ocio, se sentó y se durmió. Un chico que pasaba por allí la vio totalmente acurrucada y la tapó con una chaqueta lo que hizo que se despertara. Lo que aparentemente fue un gesto de ayuda acabó siendo una agresión sexual pues el acusado, supuestamente, le ofreció a la niña otro sitio mejor para poder dormir. La menor lo acompañó hasta una plataforma de madera cercana a un espigón donde la víctima se acostó, siendo aprovechado por el joven ese momento para forzarla sexualmente.

Nada más sufrir la agresión, la chica denunció los hechos a la Policía Nacional y se activó el protocolo de ayuda a la víctima al tiempo que se recababan datos para poder dar con el autor de lo ocurrido. Se visualizaron las cámaras de seguridad de las zonas por donde estuvo la menor y las que dan al lugar donde fue agredida sexualmente y se pudo ver a la persona que la acompañaba. Con la imagen del fotograma de la cámaras, las patrullas policiales iniciaron una búsqueda intensa por la zona de la Marina Real y alrededores, siendo localizada una persona que coincidía con la descripción y, además, vestía la misma ropa con la que aparecía en las imagenes con la menor.

Las agentes que lo detuvieron señalaban que en todo momento colaboró, reaccionando tranquilo y siendo muy educado. Al ser de nacionalidad extranjera no entendía el español, y se le tuvo que indicar por señas que estaba detenido, siendo trasladado a la Comisaría desde donde se localizó a un intérprete para que fuera sabedor de lo que sucedía. Tras prestar declaración el juez de guardia decretó su ingreso en prisión.

Estos días se ha celebrado en la Audiencia de València el juicio por estos hechos y ha quedado visto para sentencia dadas las versiones tan contradictorias que se han dado. La Fiscalía recordaba que tuvo que buscar en el diccionario qué era una fisura en el rafe medio para entener lo que le había podido suceder a la niña. A partir de aquí, frases como "la ausencia de lesiones es compatible" con lo ocurrido, o si la menor ha dado tres versiones diferentes tantas como el acusado, motivaba que cada cual intentara hacer suya la verdad. Todos, menos la acusación particular que, se ha adhería a lo que solicitaba o preguntaba el Ministerio Fiscal.

El representante público tenía claro que hay dos versiones "confrontadas" y le daba credibilidad preferente al relato de la víctima pues recordaba que era constante. Es más, acusaba a la defensa del detenido de querer "cortar el traje para que cuadre con el patrón de la investigación" tildando de "empastre" (sic) la situación y calificando de pirueta, que la defensa se excuse, que no se ha obtenido ninguna prueba de ADN.

Sobre la mesa y en juego, doce años de cárcel motivo por el que el representante del Ministerio Fiscal recordara e insitiera que no había móvil espurio, que no se conocían y que además ella no tenía interés en hacerle daño.

No opinaba así la defensa del detenido argumentando el cambio de versiones de la víctima, hasta tres diferentes, la de haber sido penetrada anal y vaginalmente; que solo fue anal cuando estaba durmiendo por el consumo de tranquilizantes y que se despertó del daño; o que fueron al baño, abusó de ella y luego se fueron a dormir. La defenda del acusado insistía que no hubo heridas ni arañazos; que los informes del Instituto Nacional de Toxicología señalan que no hay ADN del acusado, desvirtuando y haciendo poco verosimil lo que cuenta la víctima. Es más, acabó señalando que, si hubo relaciones sexuales éstas fueron consentidas pues la zona donde las tuvieron si es el caso, es una zona de ocio con mucho paso de gente sobre todo siendo septiembre. Por ello, ante la ausencia de vestigos claros, solicitaba la libre absolución ante un vacío probatorio por parte de la acusación. El juicio, ha quedado visto para sentencia.

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