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Un amigo del peluquero asesinado en València: "No es justo, Cristian solo quería tener una vida mejor"

El joven, de 25 años, había llegado hace menos de un año a España "en busca de oportunidades; trabajó duro para mantenerse aquí solo y mandar dinero a su familia en Colombia"

El joven peluquero asesinado, en un vídeo publicado por su amigo en redes sociales

Levante-EMV

València

Cristian Yoliz fue asesinado por su compañero de trabajo Juan Pablo J. O. en la barbería Elián Master Barber en el número 34 de la Carrera Font de Sant Lluís, en València, el pasado lunes. Fue una muerte absurda por una discusión que comenzó por lo laboral y acabó en lo personal. Nadie lo entiende y mucho menos los amigos de Cristian. Uno de ellos, Manu sigue sin dar crédito. "Era un chico superbueno y con muchas ganas de salir adelante".

El joven de 25 años había llegado de Barranquilla (norte de Colombia) a Europa hace menos de dos años "para buscar una vida mejor". Dejó atrás a los suyos para mediados de julio en 2025. Cristian llegó solo a Polonia donde trabajó como peluquero, su profesión, en diferentes locales. Poco antes del verano de 2025, aterrizó en Valencia "en busca de mejores oportunidades". Manu, amigo íntimo del fallecido, narra la escasez de recursos y la compleja situación por las que ha tenido que pasar su amigo. "Es muy difícil conseguir vivienda y trabajo en España. En alguna ocasión, Cristian tuvo que dormir en la calle".

Una muerte absurda

En situación irregular y con apenas recursos económicos, el ahora fallecido compartía piso en la capital valenciana con varios compañeros migrantes. A partir de agosto, encontró trabajo en el barrio de En Corts, en la barbería Elián Master Barber. Cristian "trabajó duro para poder mantenerse y para enviar dinero a su familia allá en Barranquilla", recuerda, indignado, su amigo. En ese local, conoció a Juan Pablo J. O., de 26 años, peluquero y colombiano como él.

El crimen se produjo el pasado lunes, alrededor de las 13.25 horas, según el único testigo de los hechos, un joven de 18 años que estaba sentado en uno de los sillones de la barbería, donde Juan Pablo y Cristian comenzaron una agitada discusión por un pique laboral. El dueño de la barbería había designado a uno de ellos como encargado, lo que generó tensiones entre ambos. La discusión fue subiendo de tono hasta que los insultos escalaron y derivaron en un cruce de puñetazos, ha declarado ese testigo al grupo de Homicidios de la Policía Nacional de València.

En un momento determinado, Juan Pablo cogió un cuchillo frutero y se lo clavó en mitad del pecho a su compañero. Cristian, que empezó a sangrar abundantemente y salió a la calle. Intentaba buscar ayuda. La lesión, mortal de necesidad, hizo que cayera primero de rodillas y, después, de bruces, a la puerta del establecimiento, en la acera.

Intentó taponarle la herida

Desesperado al ver las consecuencias de lo que acababa de hacer, Juan Pablo se quitó la camiseta y la usó para taponarle la herida a su víctima. No sirvió de nada, ni su gesto, ni el de los primeros policías nacionales que llegaron instantes después, gracias a que varios viandantes interceptaron el coche patrulla que pasaba casualmente por la puerta de la peluquería, de camino al complejo policial de Zapadores.

Lo que sucedió después es lo que ocurre en cualquier escenario criminal: policías acordonando y analizando la escena, la forense inspeccionando el cuerpo y los operarios del retén fúnebre, llevándose el cuerpo al Instituto de Medicina Legal, donde hoy la autopsia ha confirmado lo que ya se sabía, que murió por la cuchillada en el pecho.

La música, su otra pasión

"Cristian era un apasionado de la música. Tenía mucho talento para cantar. Cuando no había clientes, aprovechábamos para componer juntos en la barbería", rememora Manu. Ahora, ya nada de eso será posible. Atrás han quedado sus sueños, la barbería que tenía en propiedad en Barranquilla y que dejó para dar el salto a Europa, y su otra pasión, la música, esas canciones en las que volcaba su propia experiencia como migrante y las dificultades para abrirse camino. Su cuerpo espera ahora que su familia, toda ella en Colombia -"aquí vivía solo, en el cuarto alquilado; no tenía a nadie", recuerda Manu-, decida cómo y dónde celebrar las honras fúnebres.

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