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Picassent

Los butroneros que desvalijaban una empresa por semana, en el banquillo

Se enfrentan a cuatro y cinco años de cárcel y al pago de 200.000 euros por lo robado y los daños causados

Actuaban de madrugada tras anular las alarmas y se apoderaban de latón, cobre, metales y aluminio

Imagen de archivo de un butrón en una empresa

Imagen de archivo de un butrón en una empresa / Guardia Civil

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València

La sección quinta de la Audiencia de València acoge esta semana el juicio contra cinco personas que formaban una banda de butroneros que actuó por diversas comarcas valencianas llegando incluso hasta Albacete. Los acusados, según señala la Fiscalía, constituyeron y formaron parte de un grupo compacto y organizado con una actividad criminal estable en el tiempo y constante, cuyo objetivo era obtener un beneficio ilícito con los robos que cometían en las empresas.

Es más, seguían un patrón de aproximadamente un robo por semana en naves que previamente había escogido y vigilado. Los cinco hombres cometieron hasta un total de once robos en empresas de las zonas de Llombai; Daimús; l’Olleria; Moncada; Silla; Cheste; Segorbe; Ontinyent; y Riópar (Albacete). Habían constituido un grupo de gran cohesión entre ellos y con una estructura piramidal que les permitía organizar los robos dado que, previamente, había una labor de vigilancia de las naves escogidas.

Así las cosas, para la acusación pública, G. C., de 39 años de edad ejercía el rol de líder del grupo. Era quien organizaba la ejecución de los robos y se encargaba de la vigilancia, planificación, transporte de lo robado, venderlo y repartir el dinero entre el resto del grupo.

Debajo de él, estaba I. M. A., de 49 años, y especialista en perforar paredes y muros. Era quien ejercía las funciones de mando directo en el lugar de cada robo, practicaba los butrones e informaba a su superior de cómo marchaban las cosas. Decidía qué llevarse y avisaba a su “jefe” para que acudiera a la nave a recoger el botín.

Luego estaban los dos ejecutores, ambos de 27 años de edad, C. L. N., y C. A. R., que se encargaban literalmente de robar y cargar los objetos o material que previamente les habían indicado.

Por último, para que las operaciones fueran un éxito, contaban con M. A. D., un hombre de 50 años de edad y dueño de una empresa de hierros y metales quien “compraba” lo robado haciendo de intermediario entre la banda y los establecimientos donde vendía lo sustraído.

Sus andanzas comenzaron en septiembre de 2018 en la zona de Llombai, en la Ribera Alta, cuando realizaron dos butrones en una nave industrial, uno en el exterior y otro en el interior, y se apoderaron de 50.000 piezas de latón valoradas en 23.000 euros.

En febrero de 2019 irrumpieron en una conocida empresa de Daimús, en la Safor, tras efectuar un butrón en la pared y se llevaron numeroso material de bronce por valor de 24.000 euros.

A las pocas semanas, en abril, realizaron dos butrones en una empresa de la zona de l’Olleria, en la Vall d’Albaida, concretamente en un almacén de herramientas, materiales de construcción y derribos apoderándose de 12 toneladas de cobre por valor de 60.000 euros. Ese mismo mes de abril regresaron a la Ribera Alta y dieron otro golpe en una empresa donde se apoderaron de herramientas por valor de 18.000 euros.

A primeros de mayo actuaron en otra nave, en la zona de Moncada, en l’Horta Nord, donde tras realizar dos butrones sustrajeron material por valor de 3.000 euros. A finales de mes, de una empresa de la zona de Silla, en l’Horta Sud, robaron 80 kilos de cobre; 170 kilos de cable de cobre; 160 kilos de metal; 50 kilos de baterías; y un patinete eléctrico.

Ya en junio, a primeros de mes, tras escalar un muro de tres metros y forzar la puerta de una nave se llevaron 13.000 euros en material de oficina. A mediados del mismo mes, cortando una valla perimetral y un lateral de una nave dedicada a pulverizadores, se apoderaron de material por valor de 11.000 euros en la zona de Cheste, en la Hoya de Buñol.

A los pocos días, perpetraron otro robo en esta ocasión en una empresa de bronces de la zona de Riópar, en Albacete, donde tras fracturar tres ventanas accedieron al interior de la nave, aunque en esta ocasión, no pudieron llevarse nada posiblemente porque se sintieron descubiertos.

Este percance no les detuvo y siguieron, a los pocos días, con su actividad delictiva forzando con una palanca las puertas de acceso a una empresa de la zona de Ontinyent, en la Vall d’Albaida, donde se apoderaron de 60 metros de cobre y 40 metros de tubería de cobre.

Durante el mes de julio, tras inutilizar los sistemas de alarma y hacer un butrón en la pared en una empresa de grifería y tuberías en la zona de Segorbe, en el Alto Palancia, se apoderaron de material por valor de 12.000 euros.

La investigación, llevada a cabo por el equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Riba-roja, dio sus frutos después de un seguimiento de los sospechosos y los indicios recabados. En los registros de los domicilios de los acusados se hallaron desde radiales a lanzas térmicas, así como material con el que cometieron los robos y realizaron los butrones. También multitud de joyas, oro y metales preciosos cuyo origen no se ha podido determinar, así como justificantes de haber vendido piezas de joyería.

Para el cerebro de la banda, G.C., así como para el lugarteniente, I. M. A., y uno de los ejecutores, C. A. R., la Fiscalía pide cuatro años y medio de prisión como autores de un delito continuado de robo con fuerza en las cosas.

Al segundo ejecutor, C. L. N., la pena se eleva a los cinco años por su reincidencia pues había sido condenado por robo con fuerza en las cosas por un juzgado de Teruel y se le suspendió el ingreso en prisión si no delinquía en el plazo de tres años, cosa que no ha ocurrido. No solo en este caso de los butroneros sino en otras dos sentencias donde ha sido condenado por robo con fuerza en las cosas.

Y para el quinto componente de la banda criminal, M. A. D., se le piden dos años de cárcel y otros dos más por el delito de receptación así como multa de 20 meses a razón de 20 euros diarios.

Los cinco miembros del grupo, según el criterio del ministerio público, deberían indemnizar a las diferentes empresas donde cometieron los robos con un total de 202.000 euros correspondiente a lo sustraído más los daños causados.

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