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La Guardia Civil saca del mercado 300.000 dosis de droga alfa, sospechosa de tres muertes en València

Hay 31 hombres detenidos, la mayoría de nivel socioeconómico medio-alto como el profesor de música apresado en Sagunt, que compraban la droga online en Polonia

La denuncia de los padres de un menor que sufrió una intoxicación aguda ha permitido este golpe, el mayor al tráfico internacional de flakka, detrás de la cual hay al menos tres muertes solo en València,

La Guardia Civil saca del mercado 300.000 dosis de la droga alfa sospechosa de tres muertes en València

Guardia Civil

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Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

31 detenidos, dos de ellos en prisión, y 300.000 dosis de alfa-PVP, la adictiva y peligrosa droga detrás de la cual hay ya al menos tres muertes en València, como lleva denunciando Levante-EMV desde hace semanas, dosis que, gracias a la Guardia Civil de Sagunt, nunca llegarán al mercado.

Es el resultado de la mayor operación policial desplegada en España contra el tráfico de este catinona de diseño que está provocando estragos, sobre todo entre hombres del colectivo GTB que la consumen en sesiones de chemsex, esto es, usando determinadas sustancias psicoactivas para prolongar o intensificar, creen, las relaciones sexuales.

Además de los casi cuatro kilos de droga alfa, los siete registros en viviendas han permitido a los agentes confiscar botes con pequeñas cantidades de GHB (gamma-hidroxibutirato), sustancia conocida como éxtasis líquido y que es la más utilizada en violaciones con sumisión química por el borrado de memoria y la relajación de la voluntad que provoca en las víctimas. Es, además, una droga muy difícil de detectar por su volatilidad en el organismo humano, de donde desaparece en unas pocas horas.

La trama del profesor de música

Entre los 31 arrestados figura el profesor de música apresado el pasado 28 de abril, tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV, tras interceptar dos paquetes con falsos productos audiovisuales comprados en Polonia en tiendas que simulaban vender material eléctrico, cuando en realidad eran la pantalla de un grupo de traficantes internacionales de alfa-PVP.

Esos dos paquetes contenían 646 gramos de flakka que forman parte de esos cuatro kilos intervenidos a la trama, y que habrían generado 300.000 dosis de entre 2,5 y 15 miligramos. La tenencia únicamente de 0,3 gramos de esta sustancia ya se considera tráfico de drogas y con más de 30 gramos ya se puede aplicar la agravante de “notoria importancia” en un proceso judicial penal.

Un menor en una relación tóxica

La pista definitiva que ha puesto a los agentes de Área de Investigación de Sagunt sobre los pasos de este entramado internacional, que operaba principalmente desde Polonia -en este caso, desde la ciudad de Wroclaw-y, a veces, desde Países Bajos, ha sido precisamente la denuncia presentada por los padres de un menor que sufrió una importante crisis derivada del consumo de alfa, ha explicado el cabo Asensio, jefe del equipo investigador que ha desarrollado la Operación Flakk.

Fueron los padres quienes decidieron ir en busca de ayuda y alertar a la Guardia Civil para evitar más intoxicaciones o muertes, aportando información de cómo y de dónde llegaban los envíos de flakka, el nombre común con el que se conoce a alfa.

Al parecer, el adolescente estaba inmerso en una relación afectiva tóxica en el marco de la cual le estaban suministrando dosis cada vez más frecuentes de alfa que le habían provocado una fortísima adicción y que ha precisado intervención médica, según ha podido saber este diario de otras fuentes consultadas.

Traficaban para financiar su consumo

A partir de esas revelaciones se supo el método que empleaban, y que ya había salido a la luz, por ejemplo, en la investigación llevada a cabo por los agentes del Área de Investigación de Sagunt que acabó con la detención del profesor de música, era introducir la droga en nuestro país mediante paquetes de mensajería que depositaban en puntos de entrega en taquillas o establecimientos concertados, han informado este viernes en rueda de prensa el subdelegado del Gobierno, José Rodríguez, y el coronel de la Guardia Civil Juan Martínez Ros, jefe de la Comandancia de Valencia.

Los investigadores rastrearon los envíos e identificaron varios patrones de recepción periódica de los paquetes, es decir, los mismos compradores repetían una y otra vez. En muchos casos, esos 'clientes' finales, la mayoría de ellos de nivel socioeconómico medio-alto y de elevado poder adquisitivo, se habían convertido en traficantes para financiar su propio consumo, algo muy común en casi todas las toxicomanías.

Una vez destapado el sistema, los agentes revisaron la actividad comercial sobre los cinco dominios de internet bajo los cuales se realizaban las compras online. Así se supo que de los 567 paquetes enviados a España a través de esas plataformas de compra a lo largo de 2025, el 70 %, esto es, 392, fueron a parar a domicilios de València, incluido un bar musical del valenciano bar de Russafa considerado LGTBiQ+ friendly, que llegó a recibir hasta tres paquetes diferentes, aunque no se ha podido acreditar qué contenían.

Pagos en criptomonedas y chats cerrados

Los guardias comprobaron que las compras se realizaban a través de páginas web que aparentemente vendían productos legales, como, por ejemplo, material eléctrico, y que se activaban y desactivaban con frecuencia para evitar ser rastreadas. Se trataba, tal como ha venido informando este diario, de empresas pantalla que ocultaban una plataforma común de envíos de droga online cuyo pago se realizaba en criptomonedas, y a la que los interesados accedían a través de enlaces facilitados en foros y chats de grupos cerrados -sobre todo de Whatsapp y de Telegram.

Los importadores multiplicaban hasta por diez el precio de la sustancia una vez llegada a España, lo que la convierte en una de las drogas más caras; de ahí que muchos de los consumidores habituales, el 60 % de los cuales tiene antecedentes por tráfico de drogas, ocupen posiciones socioeconómicas elevadas.

Siete registros en cuatro municipios

Los envíos los realizaban imitando o falsificando paquetes de empresas online muy reconocidas. Dentro de estos paquetes aparentemente había videoconsolas, juegos o películas, en cuyas cajas se ocultaba la sustancia prohibida y una tarjeta de plástico para su manipulación. Es el caso de los 646 gramos interceptados en dos envíos nominales donde figuraba la identidad del profesor de música.

Uno fue interceptado el 16 de diciembre pasado y apenas contenía 38 gramos de alfa, etiquetada como "a-PHP ANAL", metida en una bolsita de plástico con cierre zip y escondida dentro de una caja de DVD con una carátula muy peculiar: fotogramas de la serie 'Pablo Escobar'. Dos días después llegó el segundo paquete, con el resto de la droga: 608 gramos de flakka, distribuidos en tres bolsas, así como 1,45 de otra catinona, 4-MMC. 

A raíz de estas investigaciones, la Guardia Civil ha realizado siete registros en domicilios de las localidades valencianas de Alaquàs, Alcàsser, Manises y València, uno de ellos, en la vivienda del musicólogo, que es quien ha recibido los paquetes con más cantidad de droga de esos 31 detenidos. En total se han incautado cerca de cuatro kilos de esta droga, además de un arma simulada y otras drogas sintéticas.

Detenidos en Valencia y Castellón

En cuanto a los arrestados, lo han sido todos en València y en localidades de su provincia, prácticamente de todas las comarcas, salvo siete, que han sido detenidos en Castelló, Almenara y la Vall d'Uixó. Aunque no constituían una red organizada como tal, sí que muchos de ellos se conocían por frecuentar ambientes similares y, sobre todo, por coincidir en esos chats y foros a través de los cuales habían descubierto cómo acceder al mercado de alfa.

Estas investigaciones llegan justo cuando tres juzgados distintos de València y Catarroja investigan las muertes de tres hombres relacionadas con ese consumo de alfa, ocurridas entre el 7 de octubre y el 20 de abril pasados, dos de las cuales fueron procesadas inicialmente como suicidios por precipitación, tal como ha venido informando Levante-EMV.

Un negocio muy lucrativo

Alfa, que al ser un producto de laboratorio puede tener distintas apariencias -desde cristales, a polvo blanco (el más común), rosa o marrón, y a veces en cápsulas o líquidos-, se vende en Polonia a un precio medio 20 euros el gramo, mientras que en el mercado negro español su precio se sitúa entre 100 y 150 euros el gramo, y alcanza los 200 en ocasiones, lo que la convierte en una sustancia no apta para todos los bolsillos. La estimación es que ese profesor de música detenido, por ejemplo, podría haber ganado entre 64.600 y 96.900 euros con la venta de los 646 gramos de flakka, en el supuesto de que los hubiera puesto todos a la venta y no se hubiera quedado nada para consumo propio.

Esta droga, sobre la que hay alertas desde al menos 2017 por su elevada peligrosidad, produce paranoias e hiperactividad sin control que llevan a protagonizar conductas de riesgo y autolíticas, al sobreestimular el sistema nervioso y llevar al consumidor a una agitación extrema, unida a taquicardias, subida de la temperatura corporal -muchos se arrancan la ropa en pleno brote- y aumento de la presión arterial y del ritmo cardiaco.

Delirios y conductas irracionales

La flakka o alfa-PVP (α-pirrolidinopentiofenona) es, por tanto, una sustancia psicoactiva, de la familia de las catinonas, esto es, una droga de síntesis altamente estimulante que, en el plano de la conducta, se distingue por generar alucinaciones y manías paranoides, comportamientos agresivos e incluso violentos, una fuerte desconexión con la realidad, con delirios y comportamientos irracionales, lo que conduce a que el individuo se inflija daño o incluso acabe con su vida en pleno episodio delirante.

Y no solo eso. Dada la corta duración de sus efectos, en forma de picos, existe una tendencia a repetir el consumo en espacios cortos de tiempo, lo que acaba aumentando exponencialmente el riesgo de sobredosis y de muerte en acciones aparentemente suicidas que en realidad son accidentes derivados de esa desconexión con la realidad.

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