Juicio en Valencia
Los tres acusados de torturar y asesinar a un asesor inmobiliario en Manises tras 24 horas de fiesta con alcohol y cocaína, ante el jurado
La Fiscalía, que pide una pena que suma 83 años para los presuntos criminales, sostiene que le hicieron una encerrona durante la Nit de la Cremà de 2024, y que lo asfixiaron mientras lo torturaban para obtener las claves del banco y robarle 126.000 euros
Durante dos horas le propinaron golpes patadas y puñetazos, y le hicieron beber amoniaco y tragar pastillas

Dos años y dos meses después de que José María Ll. T., un asesor inmobiliario de 48 años, muriera asfixiado tras ser brutalmente golpeado y torturado en el apartamento que tenía alquilado en Manises, sus presuntos asesinos, dos hombres y una mujer, se sentarán en el banquillo de los acusados para responder por ese crimen, del que informó en su momento en exclusiva Levante-EMV. El móvil, 126.000 euros que los acusados sabían que tenía en su cuenta desde un día antes del asesinato, cometido en la madrugada del 20 de marzo de 2024 en un edificio de apartamentos y oficinas muy cerca del aeropuerto, mientras València aún quemaba sus fallas a apenas siete kilómetros de distancia.
Junto al cuerpo, la Policía encontró restos de alcohol y de cocaína: lo que la víctima pensaba que iba a ser una cita lúdicofestiva con sexo, alcohol y cocaína, era en realidad una encerrona para arrancarle por la fuerza las claves para acceder a su cuenta, sostienen la Fiscalía y la acusación particular que ejerce la familia de la víctima. Pero acabaron causándole una muerte lenta y dolorosa antes de que pudiera hablar y salieron huyendo, afirman las acusaciones.
Ahora, los nueve miembros titulares del jurado y los dos suplentes que serán elegidos este lunes, cuando dará comienzo el juicio, deberán decidir si los tres acusados, Rosa María R. F., su primo, Antonio F. C., ambos vecinos de Manises, y un conocido de ella, Darwin A. cometieron los hechos conjuntamente, como describen el acusador público y el particular o si, como sostienen las defensas, se acusan unos a otros. Solo el fiscal ya pide una pena global que suma 83 años de cárcel para los tres acusados: 24 y medio para Rosa María, 27 y medio para su primo y 30 para el principal inculpado, Darwin A.
La extraña llamada al 112
Los hechos, tal como narró en su momento este diario, fueron descubiertos el mismo día 20 por la tarde, gracias a la llamada que la ahora enjuiciada, Rosa María R. F., realizó al teléfono 112 de Emergencias 10 horas después del crimen, en la que informaba de que había un hombre en el apartamento del edificio Nau de Manises que, tal vez, estuviese muerto. Fue el pistoletazo de salida de la investigación que desarrolló el grupo de Homicidios de la Policía Nacional y que permitió la detención de los dos primos entre la tarde de ese mismo día y la mañana del siguiente, y la del tercer acusado, Darwin A., de 23 años y considerado principal ejecutor del crimen, el 10 de abril, en Almería.
La Fiscalía recoge en su escrito provisional de acusación que los tres acudieron al apartamento de José María, en el zaguán C de ese complejo de oficinas y viviendas de Manises, sobre las 4.30 horas del 20 de marzo. Los tres fueron perfectamente captados por el circuito de videovigilancia del inmueble en el momento en que entraban por la puerta principal. Dos horas y media después salían del apartamento, ubicado en la primera planta, ocultos los rostros con gorras y capuchas, y, en lugar de irse de nuevo por esa puerta principal, trataron de eludir las grabaciones de las cámaras de seguridad saliendo por la escalera de emergencia, en la fachada trasera del complejo.
24 horas de fiesta pagada por la víctima
La llamada de la acusada al 112 hizo que acudieron agentes de la Policía Local de Manises que pidieron la intervención de los bomberos del Consorcio para acceder a través de la terraza, ya que nadie respondía al timbre ni a los golpes en la puerta del apartamento. Las alarmas se dispararon cuando los agentes vieron, a través de la cristalera de cierre entre la terraza y la vivienda, el cuerpo de la víctima caído en el suelo, atado a una silla, y un evidente desorden a su alrededor que hacía intuir que se trataba de una acción criminal.
José María, al parecer, había alquilado ese apartamento solo dos semanas antes de su asesinato, para escapar del ruido de las Fallas y poder trabajar con tranquilidad, ya que el edificio Nau se encuentra a las afueras de Manises mientras que el que era su despacho habitual estaba en una céntrica plaza de un municipio de l'Horta Sud. La víctima había conocido a los acusados un día antes, el 18, en Fallas, en un bar de manera casual. Tras entablar conversación "decidieron más tarde desplazarse todos ellos, ya en la madrugada del día 19 de marzo, al domicilio de la víctima, donde continuaron la fiesta con el consumo de bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes", mantiene el Ministerio Público.
"Las bebidas y sustancias consumidas, así como los taxis para el desplazamiento al lugar de compra" de la droga, afirma la Fiscalía, fueron pagados por la víctima mediante el envío de varios bizum a los teléfonos de dos de los acusados. En uno de los comprobantes de bizum que envió José María constaba que disponía de 126.000 euros en su cuenta. Y ahí empezó el plan.
Dos horas de tortura inhumana
A las 18.30 horas del 19, cuando toda València se preparaba para quemar sus monumentos falleros, los tres acusados se fueron a casa de Rosa María donde, afirma el fiscal a partir de las investigaciones policiales, urdieron el plan criminal, que "incluía la contratación de una prostituta y el suministro de analgésicos sedantes y relajantes mezclados con cocaína para la obtención de sus claves bancarias y traspaso de los fondos mediante la supuesta colaboración de un hacker", afirma el Ministerio Público.
Tras intercambiarse varios mensajes, los tres se desplazaron a casa de la víctima, provistos de guantes de látex y sedantes para llevar a cabo ese plan criminal. La primera en entrar fue ella y enseguida José María les abrió a los otros dos. Eran poco más de las 4.30 horas. Sobre las 5.10 horas, la víctima les dijo "que se fueran yendo". En ese momento, cuando se agachó sobre la mesa para esnifar otra raya más de cocaína, relata el acusador público, uno de los acusados le golpeó por la espalda y el otro le hizo un mataleón -un estrangulamiento con el antebrazo desde la parte posterior de la víctima-.
Le hicieron beber amoniaco
A partir de ahí, fueron dos horas de tortura inhumana con golpes, patadas y puñetazos y, cuando empezó a gritar, le introdujeron pañuelos de papel y trapos en la boca, que le sacaban para hacerle beber amoniaco y pastillas. Al final, uno de esos pañuelos de celulosa, debido a la presión del resto hacia el interior y el propio instinto de respirar, acabó bajando hasta anclarse en la laringe, provocando un taponamiento total de la entrada de aire que acabó causándole la muerte por asfixia.
Al parecer, la ahora acusada, refugiada en el baño en los primeros momentos, incluso habría grabado parte de la agresión con su móvil. Al ver que había dejado de respirar, huyeron precipitadamente por la escalera trasera del edificio, mantienen las acusaciones. Los tres están acusados de los delitos de asesinato y robo con violencia.
- Última hora de la huelga indefinida de profesores en la Comunitat Valenciana: sigue en directo las protestas y manifestación de hoy
- Más y más atunes: el espectáculo de descargar los enormes túnidos en el puerto de Xàbia
- Hallan en Dénia restos de un hombre asesinado en 1993 tras la confesión de su hermana al saber que el crimen estaba prescrito
- Más protestas el curso que viene o un “alto el fuego”: qué escenarios se abren ahora para la huelga educativa
- Una negociación televisada acaba con una nueva propuesta de 3.300 millones que valorarán los sindicatos
- El 'hotel de los bichos' en el viejo cauce abrirá por San Juan tras un año de obras
- La Fiscalía investiga al Ayuntamiento de València por la destrucción de la Alquería de Volante
- Un profesor de Bellreguard en la acampada de València: 'La estrategia de Educación es cansarnos, pero compartir este espacio nos da energía y nos retroalimenta de moral
