Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Juicio con jurado

Un audio registró la tortura y asesinato del asesor inmobiliario y su voz entre estertores: "¡Socorro! ¡Por favor, ayuda! ¡Por favor, no me matéis!"

La acusada de participar en el brutal crimen de José María Ll. T. en Manises envió cinco archivos de sonido a su ex pareja grabados mientras lo asfixiaban para que les diera la clave bancaria y robarle 126.000 euros

"Solo necesitamos dinero, solo la clave, tú nos das la clave y ya está. Dale lo que te pide. No grites que te van a matar", se escucha a Rosa María R. F. mientras torturan a su víctima

Juzgan a los tres acusados de torturar y asesinar a un agente inmobiliario

Miguel Angel Montesinos

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
València

La sala del jurado se queda en silencio. Se escuchan estertores, una vez débil, muy débil, alguien que sufre. Más estertores. Profundos, cargados de angustia. Con un agónico hilo de voz, enronquecida por el esfuerzo de intentar respirar con la garganta llena de trapos y papel de cocina, se escucha las últimas palabras de José María Ll. T., el asesor inmobiliario asesinado en Manises la madrugada del 20 de marzo de 2024. "Socorro... Por favor, ayuda. Por favor, no me matéis, por favor. Ay...". Pocas veces un jurado tiene la posibilidad de escuchar, casi como si fuera en directo, el infierno vivido por una víctima de asesinato, completamente inerme ante sus asesinos.

Esta vez ha sido posible porque una de las acusadas, Rosa María R. F., grabó y envió hasta cinco audios de WhatsApp mientras torturaban a José María, que mandó en directo a su expareja sin que se sepa muy bien la finalidad. Esa agónica y estéril petición de clemencia de la víctima ha inundado este lunes la sala de jurado de la Audiencia de València, en el primer dia del juicio que se sigue contra esa mujer y los otros dos implicados, su primo Antonio F. C. y un joven al que habían conocido solo 24 horas antes, Darwin A., en el mismo bar en el que los cuatro coincidieron también por primera vez en su vida con la víctima.

La conjura: quién hizo qué

Aunque cada una de las cinco partes -el fiscal; la acusación particular ejercida por la letrada Ángela Coquillat en nombre del único hermano de José María; y las defensas de Darwin A., Rosa María R. F. y Antonio F. C., representadas por los letrados, Nair Sellés, Carlos Casado Doménech y Pedro López Cañada, respectivamente- han intentado sacar rédito de esos audios interpretando qué papel habría jugado cada uno de los acusados en esa cita mortal, lo cierto es que lo poco que se ha podido escuchar en la sala -la calidad del sonido es mala, porque es una grabación ambiental realizada a escondidas por Rosa María y porque cada 'actor' ocupaba un lugar en la sala, no siempre próximo al micrófono del teléfono- indica que había acuerdo entre todos.

De hecho, los audios han sido reproducidos en la sala ante el jurado -que ha solicitado poder consultar la transcripción por esa mala calidad de sonido- a petición del fiscal precisamente porque su contenido es uno de los pilares en los que sustenta la acusación contra los tres como autores de los hechos con el mismo grado de planificación y ejecución del crimen.

En el primero, que Rosa María empieza a grabar en el baño, se la escucha decir de manera repetida -hasta en seis ocasiones- "me voy", a lo que José María responde, con tono imperativo, "no, no, si ellos también se van". Rosa María lo envía a su pareja justo después de decirle "lo va a amordazar". Era instantes antes de que, según el relato del fiscal, Darwin lo golpease por la espalda cuando estaba agachado intentando esnifar otra raya más de cocaína sobre la mesa y Antonio lo dejase semiinconsciente estrangulándole con la técnica del mataleón.

Una agonía en cinco audios

Los siguientes ya recogen la agonía. En el segundo, es la petición de clemencia de la víctima; en el tercero, Rosa María le dice a su pareja: "¡qué horror! Lo están ahogando"; y en el cuarto y el quinto (el más largo, de casi 5 minutos) asume un papel de aparente bondad con la víctima, seguramente para tratar de convencerla, aunque que su abogado intenta traducir por su intento de ayudar a José María. En ellos le pide varias veces a la víctima que colabore porque si no, lo van a matar.

"No grites y no te harán nada", le pide con la voz tranquila. "Por favor, no grites y no te harán nada. Solo te pido que no grites y ya está. Jose, dale lo que quiere y ya está. No grites, ya está, Jose, ya. No grites que te van a matar. Por favor, por favor... Solo necesitamos dinero, solo la clave, tú nos das la clave y ya está. Confía en mí". De fondo, se escucha respirar con mucha dificultad a la víctima, entre estertores crecientes.

Y sigue: "Dame agua, un poquito de agua [le pide a alguien, para dársela al rehén]. Tranquilo, tranquilo. Respira. Dame papel y boli, y lo apuntas. Apúntalo [parece como si la víctima estuviese a punto de colaborar]. Apúntalo o será peor. Me voy. Me voy a ir yo y será peor. ¡Escúchame! ¡Mírame! ¡Eh, Jose! [posiblemente, empieza el desfallecimiento final] No están aquí los señores... Tírale agua, tírale agua... ¡Jose!". Lo último que se escucha es una sucesión de bofetadas, más de una docena, y cómo Rosa le pide a alguien "dame el móvil, dame su móvil, tiene que tener...". Después, una canción de trap reproducida en un teléfono y se corta.

Valencia. VLC. Juicio con jurado por la tortura y asesinato del asesor inmobiliario José María Ll. T. en un apartamento de Manises durante una fiesta con alcohol y cocaína. Ciudad Justicia

Dos de los tres acusados del crimen del asesor inmobiliario en Manises, durante el primer día del juicio con jurado. / Miguel Ángel Montesinos / LEV

Las contradicciones del ex

Además de los audios, las cinco mujeres y seis hombres del jurado -nueve de ellos, titulares, y los otros dos, suplentes- pudieron asistir al testimonio de un militar, expareja de Rosa, que aquella noche se presentó en casa de ella -"seguíamos siendo amigos", dijo- con su hijo "de 7 u 8 años", después de que él la llamara por teléfono "para quedar". El fiscal ya había explicado a ese jurado que todo había comenzado 24 horas antes, en la tarde del 18 de marzo en el bar de Manises en el que Rosa y su primo conocieron primero a José María y luego, a Darwin. De ese local se fueron al apartamento alquilado solo 15 días antes por el asesor en el complejo de apartamentos La Nau de Manises, muy cerca del aeropuerto, donde estuvieron hasta las seis y media de la tarde del 19. En ese tiempo, todo el alcohol y la cocaína que consumieron los pagó la víctima.

El 19 por la tarde, se fueron de ese apartamento 108 del zaguán C del edificio a casa de Rosa, donde el fiscal y la acusación particular considera que idearon el plan criminal cuyo objetivo era robarlo los 126.000 euros que sabían que tenía en la cuenta, porque lo vieron en uno de los bizum que les hizo para que fueran a comprar más cocaína. Parte d ese pla, afirman las acusaciones, incluía la contratación de una prostituta con la que pensaban acudir de nuevo al apartamento de José María para supuestamente grabarle y obligarle a revelarles las contraseñas de la cuenta bancaria.

Contradicciones y dudas

El testigo afirma que llegó con su hijo a las dos de la madrugada y, aunque se limitó a decir que había ido "para ver a Rosa" lo cierto es que consumió "una o dos, o dos o tres", rayas en una hora con los otros tres. "A ellos no los conocía de nada. Solo a Rosa", a la que reprochó que se acostara "durante una media hora" junto a su hijo mientras este se dormía "porque yo había ido a verla a ella, no a dos personas que no conocía de nada". Pese a ese ambiente distendido, afirma que no les escuchó decir que se fueran a casa del asesor para robarle y que no conocía sus planes. "A mí me dio la sensación de que lo que querían era que les siguiera pagando cosas", aventuró a preguntas de Ángela Coquillat, quien logró que reconociese que sí llegó a ver un pantallazo en el móvil de uno de ellos de la cuenta de la víctima en el que se veía que tenía 126.000 euros.

Según él, lo único que escuchó es que "se iban todos a casa otra vez de ese amigo [el asesor] para que les pagase" el desplazamiento de la prostituta, "porque les dijo que no la quería, pero este [en alusión a Darwin] ya había llamado por teléfono y la había enviado".

La acusación particular también trató de que este testigo, que se mostró extremadamente cauteloso a la hora de elegir las palabras en cada respuesta, explicase al jurado por qué le dio un bote de gas pimienta a Rosa María, por qué ella llevaba una navaja, si escuchó cómo todos ellos concertaban el plan para robar a su víctima o si les ofreció incluso su pistola reglamentaria, algo que el ex de Rosa negó. La letrada logró que el magistrado presidente autorizase que se le exhiba al jurado más adelante de la declaración de este testigo ante el juez instructor tras demostrar que había incurrido en una contradicción importante para la causa.

Los acusados declararán todos al final

Lo que no ha podido escuchar el jurado en esta primera sesión es la versión de los tres acusados, que se incriminan entre sí según lo que han avanzado sus abogados. La razón es que la defensa de Antonio, a quien ha tildado de "el tonto útil" en la trama, ha solicitado que su cliente declare al final del juicio para poder escuchar antes todos los testimonios y pruebas en su contra, petición a la que se ha sumado el letrado de Rosa, que ha tenido un par de arranques de lagrimeo. La abogada de Darwin, sin embargo, ha mostrado la voluntad de su representado de declarar este lunes, aunque no ha podido ser porque el magistrado que preside este jurado ha decidido que los tres presten testimonio el mismo día y, dado que la ley faculta a que el reo elija hablar en última posición, los tres lo harán el último día.

De momento, este martes se reanuda el juicio con la declaración de dos testigos y de varios policías, entre ellos, el jefe del grupo de Homicidios de la Policía Nacional.

Tracking Pixel Contents