Tribunales
El exmilitar machista que perforó el globo ocular a su pareja huyó del hospital para no ser detenido

El acusado de la brutal agresión, este lunes, en el juicio. / Miguel Ángel Montesinos
¿Qué haces si tu agresor está frente a ti, sentado en la butaca del hospital vigilándote, día y noche, después de haberte perforado el globo ocular? Es una muestra de lo que llegó a pasar a la víctima del exmilitar machista que le hizo estallar el ojo a su pareja porque no había atendido bien a sus padres por teléfono. Es lo que se escuchó este lunes en la Sección Primera de la Audiencia de València en el juicio donde a Miguel Ángel D. B. S. se le acusa de varios delitos, entre ellos, el de lesiones y maltrato habitual.
El testimonio de la víctima ha sido desgarrador. Eran pareja desde hacía 20 meses y no era el primer episodio de violencia machista que aguantaba la mujer. Ella vivía en Gandia y se contagió de Covid. Él en Villajoyosa y comenzaba a tener los primeros síntomas, así que la mujer decidió ‘bajarse’ a la localidad alicantina y así cuidar el uno del otro pasando la enfermedad juntos.
Ganarle al ajedrez y hablar con sus padres por teléfono fueron el detonante para esta brutal agresión. Ella, para no agravar más la situación, en plena discusión y gritos, se marchó a la habitación para recoger sus cosas y abandonar la vivienda, momento en el que, según ha relatado la víctima, fue abordada por detrás, agarrada del cuello y “me arrancó el ojo”. Entre lloros ha recordado que no sabía lo que le habían hecho, es más, no era consciente de la gravedad de las heridas y solo ha explicado que la bloqueó por detras con "no sé qué tipo de movimiento hizo” . Tras conseguir levantarse llamó a Emergencias, siendo trasladada al Hospital de Alicante.
No te preocupes, te ponemos otro
La víctima del maltrato ha relatado al Tribunal que su pareja no se separó ni un solo momento de ella, ni dentro de la ambulancia ni de la habitación del hospital. Es más, ha recordado que le pidió perdón y le ofreció su pensión y su piso para que no le denunciara.
Cuando en el centro sanitario le preguntaron por la brutal herida del ojo, la mujer ha dicho que “por vergüenza, no fui capaz de contestar” y, tras varios días ingresada, cuando le iban a dar el alta tras la operación, “este señor” -como ha definido la víctima al agresor machista- le dijo: “No te preocupes, has perdido un ojo. Te vamos a poner otro”.
Es ahí cuando la víctima comienza a tener conciencia de lo que le había hecho su agresor, quien seguía sentado en la butaca de la habitación del hospital. La mujer le dice que no quiere ir con él a su casa de Villajoyosa, pues “tú me has arrancado mi ojo y está allí”, le recuerda y, para que no se le escuche ni grite, le tapa la boca tres veces, ha recordado este lunes la víctima.
A la maltratada, ha dicho, le duele lo que le ha hecho su pareja, pero también le ha dolido no saber los motivos; por qué se lo hizo y “por qué a mí” se preguntaba entre lloros.
Te vienes a Villajoyosa
Llegaron los hijos de la mujer al hospital, un chico y una chica, y se sentaron cada uno al lado de la cama con su madre, mientras Miguel Ángel presenciaba y controlaba la escena desde la butaca y siempre frente a ella. La mujer solo repetía a los hijos, una y otra vez: “Lo siento”, sin dejar de llorar mientras él ni se inmutaba.
Tenía de tal forma amedrentada a la mujer que, una vez le dieran el alta, se la iba a llevar a la casa de Villajoyosa y no dejarla ir a Gandia donde tenía la posibilidad de que la cuidaran sus hijos o su madre, es decir, la abuela.
Otra escena que demuestra lo controlada que tenía el acusado a la víctima sucedió cuando los hijos le estaban dando a su madre un yogur en la habitación del hospital, hasta que, en un momento dado, se levantó su pareja de la butaca y les dijo: “Tu madre no quiere más”. Algo no nos cuadraba, han relatado los hijos al tribunal que juzga al exmilitar. La pregunta la lanzó la propia víctima sobre cómo se iba a marchar a casa de una persona que le había arrancado el ojo.
Acabar la faena
Los hijos se ofrecieron a quedarse con su madre para cuidarla y ya con el alta, al día siguiente, regresar a Gandia. Miguel Ángel les insistió que él se quedaba esa noche, y los hijos acordaron regresar al día siguiente con su tío. Ese 25 de diciembre, el tío se llevó a Miguel Ángel a almorzar y la víctima se quedó sola con los hijos diciéndoles, entre lloros, que “ha sido él”.
La hija se quedó en shock y ha explicado que se preguntó “¿cómo le puede estar pasando esto a mi madre?”, indicando al tribunal que “esto lo ves en las películas” y que la realidad supera la ficción. La madre tenía claro que el agresor podría querer acabar la faena llevándosela de nuevo a Villajoyosa o que peligrara la vida de sus hijos, así que por “dignidad” se atrevió a dar el paso.
Ese paso lo dio cuando el médico le firmó el alta hospitalaria y le dijo “te vas a casa” y la mujer, llorando, dijo que no. Levantó la mano y señaló con el dedo a la butaca de la habitación diciendo “ha sido él”. El doctor llamó a la Policía Nacional mientras Miguel Ángel, sin decir nada, cogió la mochila y se fue, tal y como recogen las imágenes de videovigilancia del hospital.
El tiro lo acorrala
En el juicio de este lunes, el acusado se ha negado a declarar y solo ha contestado a las preguntas de su defensa. Su abogado ha esgrimido que Miguel Ángel D. B. S., padece, y así es perceptible, una distonía muscular desde 2020 y que nunca ha levantado la mano a nadie. Tras aportar varios informes médicos, la defensa ha intentado hacer ver que es inocente y que el ojo lo perdió por un golpe en la bañera.
La enfermedad que sufre no le permite conducir, hablar correctamente, pues sus músculos se paralizan, y necesita de terceras personas para comer, recordaba el letrado defensor.
Miguel Ángel era un asiduo deportista y practicaba el tiro con arco en un club alicantino. Allí llevaba a su pareja -la víctima- y sus amigos y hasta el presidente del Club de Tiro han calcado sus respuestas al señalar que el exmilitar trataba a la víctima “como una reina”.
Cuando la acusación particular ha preguntado cómo llegaba el acusado al Club de Tiro en 2023, han dicho que, conduciendo el coche o una moto, por lo que nada tiene que ver el estado actual del acusado con el de cuando ocurrieron los hechos.
Detenido cuando huía a Madrid
Es más, cuando huyó del hospital por la denuncia, fue puesto en busca y captura, siendo detenido por la Policía Nacional cuando circulaba en coche en dirección a Madrid, donde viven sus padres. En el maletero, los agentes hallaron el arco y numerosas flechas, así como un fusil de pesca submarina de 46 centímetros.
La Fiscalía pide 18 años y 3 meses de cárcel para Miguel Ángel D. B. S., como autor de un delito de lesiones; uno de maltrato habitual; otro de lesiones en el ámbito familiar; maltrato habitual, vejaciones injustas y amenazas. Y que indemnice a la víctima con cerca de 120.000 euros por las secuelas físicas y morales, además de exigir que abone el importe total de la prótesis ocular que la mujer necesitará de por vida.
La acusación particular, por su parte, se ha sumado a la petición de la fiscal, mientras que la defensa ha pedido la libre absolución basada en que no se puede condenar a una persona a penas muy graves porque tiraba con arco y conducía un vehículo.
En el uso de la última palabra, el acusado se ha remitido a lo que había dicho su defensa y únicamente ha añadido un “yo no he hecho nada” quedando el juicio visto para sentencia.
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