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València

La Audiencia de Valencia condena a 15 años al asesino del puente de las Moreras

El magistrado impone a Felipe B. B., que se despidió del jurado con un "buenas noches, que pasen buen día", la pena mínima por asesinato, y le suma cinco años más de libertad vigilada

El condenado degolló a su víctima, José Andrés Peña Moro, con tanta fuerza tras atacarle sorpresivamente por la espalda, que estuvo a punto de decapitarlo

El ahora condenado por el crimen del puente de las Moreras, Felipe B. B., el primer día del juicio.

Germán Caballero

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Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

15 años de cárcel. Tantos años de condena como centímetros tenía el cuchillo con el que Felipe B. B. segó la vida de José Andrés Peña Moro en el puente de las Moreras de València con tanta violencia que estuvo a punto de decapitarlo. Esa es la pena que le ha impuesto la Audiencia de València al asesino, siguiendo el veredicto del jurado, dictado el 18 de mayo pasado tras cuatro días de juicio en el que tampoco se pudo escuchar la versión de Felipe B. B. sobre lo que pasó, lo que ha impedido saber cuál fue la razón que le llevó a atacar a José Andrés.

El magistrado que presidió ese tribunal popular ha decidido imponerle la pena mínima por asesinato que recoge el Código Penal español, que contempla una horquilla de 15 a 25 años. Se considera que es asesinato todo aquel homicidio que se ve agravado por determinadas circunstancias, entre ellas la alevosía, es decir, que el autor del crimen lo cometa de tal manera que impida a la víctima defenderse. Y eso es lo que sucedió en este caso y lo que dio por probado el jurado, por lo que el magistrado da por bueno que fue un asesinato y que hubo alevosía "En el caso", dice la sentencia emitida este martes, "la víctima se vio sorprendida ante un acometimiento de persona que portaba un cuchillo de grandes dimensiones y asestó una cuchillada en los términos ya señalados, acción que pudo verificar de manera segura el agresor, pues la defensa por parte de la víctima resultaba imposible por la situación por él creada".

Tampoco recoge ninguna circunstancia que modifique la acción criminal, dado que la defensa de Felipe B. B., ejercida por el letrado Joaquín Ródenas, pedía que se tuviera en cuenta la eximente de trastorno psíquico en alguno de sus grados, total, medio o leve, basándose en que presenta rasgos disfuncionales compatibles con el diagnóstico de trastorno de la personalidad esquizotípica. Sin embargo, los forenses fueron tajantes al señalar que "el acusado no sufrió ningún tipo de afectación de facultades", lo que, unido a que no se presentó ningún otro informe pericial, llevó a los jurados a rechazar cualquiera de las posibilidades planteadas por el abogado del ahora condenado.

El fiscal pedía 20 años

Pese a ello, ha tomado una decisión salomónica: le ha impuesto la pena mínima por asesinato que contempla la ley, 15 años de cárcel. La acusación pública, ejercida por Antonio Gastaldi, solicitaba 20 años de cárcel y la particular, representada por la letrada María Jesús Romero Bella, elevaba la petición a 22. De esta manera, el juez no le ha dado la razón a ninguno de los tres, aunque lo cierto es que ha sido la defensa quien mejor parada ha salido, pese a que ni el jurado ni el juez hayan considerado que se trataba de un homicidio, como decía su letrado.

"El acusado acabó con la vida de José Andrés queriendo hacerlo y usó unos instrumentos idóneos a dicho fin. El acusado era consciente, por tanto, de que propinando una cuchillada con la violencia empleada y dirigida a la zona corporal afectada, causando herida importante en el cuello de la víctima a la que seccionó la vena yugular, estaba generando un peligro concreto tan elevado para la vida de la víctima, que resultaba muy probable, por no decir seguro, que le produjera heridas mortales, como así fue", razona el magistrado, que además de presidir este jurado, es presidente de la sección primera de la Audiencia de València.

No hay motivos para una condena mayor

En cuanto al motivo que le lleva a imponerle esa pena mínima por asesinato, explica en los razonamientos jurídicos que "sin dejar de reconocer la gravedad de los hechos, que es consustancial a todo delito de asesinato, no se ven razones para fijar la pena en la extensión demandada por las acusaciones, por lo que procede imponer la pena de quince años de prisión".

Además, extiende la pena hasta más allá de su salida de prisión, como pedían las acusaciones, agregando un periodo de libertad vigilada, pero lo deja en cinco años, la mitad de lo que pretendían el fiscal y la abogada de la madre, la hermana y la hija de José Andrés, que hoy tiene 12 años y vive con su abuela paterna fuera de València.

En cuanto a las indemnizaciones, el magistrado concede 50.000 euros a la madre de José Andrés, 35.000 a su hermana y 120.000 a la niña, y condena a Felipe B. B., además, a pagar las costas del proceso, incluidos los honorarios de la abogada de la familia de su víctima.

El jurado declara culpable de asesinato al acusado por el crimen del puente de Las Moreras

Marina Molina

Una herida brutal

El crimen, tal como ha venido informando Levante-EMV, se produjo a las 20.15 horas del 30 de julio de 2024, cuando Felipe B. B. atacó sorpresivamente a José Andrés en el primer tramo de la escalera que conecta la calle Eduardo Primo Yúfera -la del Oceanogràfic- con Barraques del Figuero, en Natzaret, mediante un puente que comparten peatones, el tranvía y las bicicletas. El ahora condenado le abrió un tajo de 24.5 centímetros de longitud y cuatro de profundidad con ese cuchillo de 15 centímetros que le cortó la yugular derecha, el músculo esternocleidomastoideo y que incluso llegó a mellarle una vértebra.

La víctima se sujetó el cuello y echó a correr, primero, y a caminar, después, cuando las fuerzas empezaron a fallarle. Herido de muerte, aún pudo recorrer 180 metros que dejó regados con su sangre, y acabó cayendo desplomado cuando ya solo le quedaban cinco metros para alcanzar la escalera de bajada. El grupo de Homicidios de la Policía Nacional detuvo a Felipe B. B. apenas 48 horas después del crimen, gracias a su rápida investigación a partir de los cuatro testigos que vieron el ataque desde distintos ángulos y posiciones y del que le vio deshacerse de la camisa que llevaba, en la que encontraron ADN de Felipe y sangre de José Andrés.

En prisión desde aquel momento, el juicio contra él comenzó el 12 de mayo pasado, con la selección de los nueve jurados que le enjuiciaron y de los que se despidió con un "buenas noches, que pasen buen día". Ocho días más tarde del inicio, ese jurado lo consideraba culpable de asesinato con alevosía. Los jurados apenas necesitaron siete horas para alcanzar el veredicto por unanimidad y ocho los días que el magistrado presidente de ese tribunal popular ha precisado para dictar sentencia, contra la que es previsible que recurra la familia de José Andrés ante el TSJCV.

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