La Ribera Baixa
La víctima de la manada de Cullera: "Que alguien me saque de aquí, me acaban de violar"
Facundo B., conocido como "El Faku", y cuatro de sus amigos más se enfrentan a más de 50 años de cárcel por violar a una joven utilizando la sumisión química
La chica, cuando regresó del baño y bebió de la segunda copa, se notó aturdida y al despertar vio a alguien encima de ella

Miguel Pérez
“Lo veía borroso, nublado, había alguien encima de mí. No tengo la ropa y yo me había acostado vestida. Pierdo el conocimiento y volví a desmayarme. Cuando desperté, estaba desnuda. Me levanto y vomito y llamo a mi amiga diciéndole que alguien me saque de aquí, me acaban de violar”. Es el desgarrador testimonio de la víctima de una violación grupal donde, al menos, cinco hombres la agredieron sexualmente en un chalé de Cullera.
Facundo B. S. H., un uruguayo más conocido como "El Faku", junto con varios amigos, se enfrentan a más de medio siglo de cárcel por lo que hicieron aquella noche del 2 de junio de 2021. La sección segunda de la Audiencia de València ha comenzado este viernes el juicio contra cinco hombres acusados de una violación por sumisión química al introducir en la bebida de la joven alguna sustancia que le hizo perder el conocimiento.
"Me dio recelo, era la única chica"
La víctima ha explicado que acudió a una fiesta en un chalé de una urbanización de Cullera acompañada por un amigo suyo de toda la vida. Se conocían desde hace más de diez años y “para mí era como un hermano. Siempre me he fiado de él”, ha relatado la chica, no sin cierto dolor porque le falló esta vez y no lo olvidará nunca.
Le dijo que había una fiesta y ambos se fueron desde València hasta Cullera. Ella preguntó y pensaba que sería como todas, con chicos y chicas, pero al llegar “me dio recelo porque era la única mujer”, por lo que pidió a su amigo que se fueran. Este le dijo que no podía ser porque “había toque de queda” y por tanto debían dormir en el chalé.
La joven, fiándose de su amigo, asintió y entabló conversación con los asistentes a la fiesta hasta que se acercó Facundo B., alias El Faku, y le preguntó “si tenía amigas prostitutas. Le dije que no. Y me ofreció dinero a cambio de sexo. Le contesté que no soy chica de compañía” para, a continuación, “y sin venir a cuento, me pregunta: ‘¿Cuánto dinero te tengo que dar?” ha relatado la víctima de esta violación grupal.
Ella siguió con su incomodidad en dicha fiesta donde corría el alcohol por las mesas, nada de comida, y con un expositor de cocaína, marihuana y ketamina.
"Veo una silueta encima de mí"
En un momento dado, la joven que se había acabado la copa se ausentó para ir al servicio y, cuando regresó, ya le habían preparado una segunda copa. Nada más beber de ella, “veo que no me encuentro bien y le pregunto a mi amigo dónde me puedo acostar”, recordando hoy que, en ese momento, estaba “aturdida, mareada, es lo último que recuerdo”.
Cuando se despierta —ha narrado llorando—, “veo una silueta, no llego a ver quién es. Está encima de mí” y se vuelve a desvanecer a consecuencia de las sustancias que le habían vertido en la bebida. Ahí, ha narrado, vuelve a entrar en un modo inerte, de sumisión, de no poder hacer ni decir nada, semiinconsciente hasta que de nuevo despierta y se ve totalmente desnuda.
La joven reacciona al verse así, se viste y sale de la habitación en dirección al jardín, donde se encuentra a todos los de la fiesta durmiendo, alguno de ellos totalmente desnudo, y es cuando vomita y llama a su amiga. Esta le coge el teléfono y le dice que está trabajando, pero al escuchar “mándame a alguien para que me saque de aquí; me han violado”, le pide la ubicación y llama a Emergencias 112 quienes la derivan a la Policía Local.
Su amiga alerta a la Policía
La amiga, aunque no puede abandonar su trabajo, realiza las gestiones para informar a las autoridades de lo que le está sucediendo a su amiga y les comparte la ubicación. Rápidamente, varias patrullas de la Policía Local y de la Guardia Civil acuden al chalé.
La chica a la que habían violado se sienta en el rellano de la entrada, entre el jardín y la calle, a esperar la ayuda. Cuando llega la Guardia Civil, llaman al timbre y, como todos estaban durmiendo menos la víctima, es ella quien les abre la puerta a los agentes. “Y me sacan de allí. Y volví a vomitar, por lo que llamaron a una ambulancia y un hombre y una mujer guardias civiles me acompañaron con la ambulancia al hospital”, ha revivido de nuevo.
Mientras unas patrullas despertaban a los de la fiesta y los detenían, la joven era explorada por médicos, quienes en el juicio han explicado, desde los golpes en las piernas y brazos, así como cardenales que presentaba, hasta las escoriaciones en partes del cuerpo que denotaban el abuso al que había sido sometida la joven.
En los análisis de orina y sangre quedó demostrado que le habían proporcionado sustancias para anular su voluntad y poder abusar sexualmente de ella. También los restos de ADN recogidos en las zonas vaginal, anal y bucal daban cuenta de lo que había sido sometida en esa violación grupal.
Le ofrecen dinero para que exonera a uno
Tras ser detenidos los participantes en la fiesta y puestos a disposición judicial, uno de ellos, conocido como “El Faku”, contactó con la víctima a través de una red social para “ofrecerme dinero para que dijera que él no estaba allí”.
Este viernes, aunque hayan pasado cinco años, la víctima lo ha vuelto a recordar todo. Tanto que ha sido sincera a la hora de identificar a algunos de los acusados como las personas que estuvieron en la fiesta y cuyos perfiles de ADN no dejan lugar a dudas de que la agredieron sexualmente.
La Fiscalía, que, en principio, pedía diez años por un delito de abuso sexual con penetración para tres de los cinco hombres acusados de forzar sexualmente a la joven, anunciaba la ampliación de la acusación a los cinco que estuvieron en la fiesta: unos como autores y otros como cooperadores necesarios para que el resto de amigos cometieran la misma agresión. También añadía el agravante de abuso de superioridad.
Esta primera sesión del juicio de la manada de Cullera, finalizaba con los informes de los médicos que atendieron a la víctima, así como el del psicólogo al que acude la agredida, quien dejaba claro que sufre un trastorno por estrés postraumático cronificado desde que fue salvajemente violada. La segunda sesión tendrá lugar la próxima semana y será el momento de escuchar a los acusados.
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