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Las defensas de la trama Sky de narcos buscan ahora la nulidad ante el TSJCV para atacar la futura condena

Los abogados de los 14 presuntos narcos más importantes de València presentan un incidente de nulidad ante el TSJ como futuro trampolín para llegar al Tribunal Constitucional

Los inculpados siguen pendientes de la nueva sentencia de la Audiencia de València que se basará en los miles de mensajes que se mandaron por Sky ECC y que el fiscal considera un "auténtico narcodiario"

Los jefes del Cártel del Puerto, en el banquillo por los 1.650 kilos de cocaína de la pandemia

Levante-EMV.

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Teresa Domínguez

Teresa Domínguez

València

Asegurar una vía de escape antes de la última batalla. Es la estrategia puesta en marcha por las defensas de los 14 presuntos narcos pendientes de que la sección tercera de la Audiencia de València, la misma que los absolvió en enero pasado, los condene ahora basándose en los miles de mensajes, con audios, fotos, vídeos y confesiones personales incluidos, que se intercambiaron a través de la entonces secreta mensajería encriptada conocida como Sky ECC, siguiendo el mandato del Tribunal Superior de Justicia de la C. Valenciana (TSJCV).

¿Y cómo buscar esa vía de escape? A través de un argumento principal: que condenarlos basándose únicamente en esos mensajes cruzados a tumba abierta porque se creían a salvo de la mirada policial sería hacerlo utilizando lo que sus abogados, entre ellos algunos de los más avezados penalistas de València, consideran una prueba obtenida ilícitamente y, por tanto, vulnerando sus derechos fundamentales.

Y ahí entraría en juego el Tribunal Constitucional y el correspondiente recurso de amparo para apelar a su intervención. Pero para llegar a ese altar judicial hay que recorrer antes algunas paradas del vía crucis, y la primera de ellas, en esa ruta, pasa, de nuevo, por el TSJCV.

Oro líquido para la Fiscalía

O mejor dicho, por poner en tela de juicio lo que dictaminó en abril pasado, cuando revocó la absolución de la sección tercera y conminó al tribunal a revisar la sentencia pero, esta vez, teniendo en cuenta el contenido de esos mensajes de Sky que la Fiscalía antidroga de València considera oro líquido para probar que los 14 acusados son narcotraficantes de alto nivel.

Los mismos que durante casi dos décadas han reinado en el puerto de València, en cuyo trono los sitúan todas las investigaciones policiales de antinarcóticos, tiempo durante el cual los muelles valencianos -ante Operación Spider- eran la principal plataforma de entrada de miles de toneladas de cocaína que llegaba en mochilas dentro de contenedores desde los laboratorios de producción en Colombia, Perú y Bolivia.

Prueba válida y aplicable en España

Para ello, para empezar a buscar la anulación del proceso por vía constitucional, han presentado un incidente de nulidad ante el alto tribunal valenciano, alegando precisamente eso, que con su sentencia de la sala de lo Civil y Penal obligando a la Audiencia de València a dictar un nuevo fallo teniendo en cuenta esa mensajería ha vulnerado los derechos fundamentales de sus clientes.

Lo más lógico es que el TSJ responda que no tienen razón y que para llegar al pronunciamiento que llegaron ya tuvieron en cuenta la validez o no de la prueba. En otras palabras, que ya han estudiado ese aspecto y llegado a la conclusión de que es válida y aplicable en España porque fue obtenida por el equipo de policías francés, belga y holandés de manera totalmente legal y bajo supervisión judicial.

Con esa respuesta en la mano, las defensas podrán libremente recurrir en amparo al Tribunal Constitucional, una vía que nada tiene que ver con la penal, que en este momento vuelve a estar en la casilla de salida, a la espera de que el tribunal de la sección tercera emita esa nueva sentencia que todos presumen ya condenatoria.

La vía penal no se paraliza

Sin embargo, ni el incidente de nulidad planteado ya al TSJCV ni el futuro y también previsible recurso de amparo ante el TC paralizan el proceso penal, que sigue su propia vía y su propio ritmo. Una vez que la sala tercera de la Audiencia de València emita esa más que probable sentencia condenatoria contra los 14 acusados -o contra la mayor parte de ellos-, las defensas podrán volver a recurrirla ante el TSJCV, como hizo el fiscal con la absolutoria para que ese tribunal superior a la audiencia revoque la condena.

Volviendo a los movimientos más habituales en este tablero de ajedrez jurídico, sería poco probable que el TSJCV, el mismo que ha ordenado que se reevalúe el caso teniendo en cuenta esos mensajes aparentemente incriminatorios -el fiscal antidroga llegó a decir que escucharlos es "ver cómo los peces saltaban a la barca" sin necesidad de salir a pescarlos y los llegó a calificar como de "auténtico narcodiario"-, tumbase la condena.

Los últimos 541 kilos de cocaína retirados del mercado, que venían en una carga legal de especias. PUERTO DE VALÈNCIA . ALIJOS DE DROGAS . CONFISCADOS 541 KG DE COCAÍNA EN UN ENVIO LEGAL DE ESPECIAS

Ejemplo de gancho perdido, en este caso con 541 kilos de cocaína, llegado al Puerto de València en un contenedor. / Aduanas/Guardia Civil

¿El último cartucho?

Los abogados de los acusados, entre los que están algunos de los mejores especialistas en narcotráfico de València -Miguel Ferrer, Patricia Cogollos, Juan Carlos Navarro, Andrés Zapata, Vicente Boluda, Miguel Ángel Vilata, Julio Sánchez o Francisco Vicente Martínez- aún tendrían otra oportunidad más en esa vía penal, al margen de la que ya estarían recorriendo para llegar al Constitucional e incluso, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) con sede en Estrasburgo (Francia) en el caso de que el máximo garante de los derechos fundamentales español dictase una resolución contraria a sus intereses.

Así que, mientras esa vía de la vulneración de sus derechos como ciudadanos recorre su propio vía crucis, y como ocurre en todo proceso penal español para delitos de envergadura, la última instancia penal a cuya puerta se puede llamar, por encima de los tribunales superiores de justicia autonómicos, es el Tribunal Supremo (TS).

Esa sería realmente la última y definitiva palabra que empezó el día que desembarcaron los 1.650 kilos de cocaína escondidos en dos contenedores en el Puerto de València, que es lo que realmente se dirime en este proceso. Y para eso, para que se pronuncie el TS, aún falta un poco (mucho, más bien) de tiempo.

Los mensajes que está analizando la Audiencia de València para dictar la segunda sentencia forman parte de los 900 millones que un equipo especial formado por la policía francesa, la belga y la neerlandesa desencriptó en menos de 15 días, entre febrero y marzo de 2021, después de que la compañía Sky ECC, que contaba con 170.000 usuarios en ese momento en todo el mundo, en su mayoría, narcos, terroristas, mafias de crimen organizado y delincuentes de alta peligrosidad, se negase a atender un requerimiento judicial.

Nombres, cumpleaños, fotos...

Ese equipo policial tripartito, bajo supervisión judicial de una corte parisina, empaquetó los mensajes por países y los fue enviando, también por delegación judicial, a cada juzgado que lo requería, en forma de enlace de descarga. En este caso, el EDOA de la Guardia Civil de Valencia, que ya conocía el asunto por los 117 kilos hallados en 2020 cuando se los dejaron dentro de uno de los dos contenedores en los que habían viajado los 1.650 en la modalidad de gancho perdido, analizó las identidades reales que se escondían detrás de cada alias o nick -el camuflaje en Sky incluía eliminar todo rastro de la identidad real de los clientes-.

No fue difícil, explicó el jefe de la investigación en el juicio y remarca ahora el fiscal, dar con los nombres de los presuntos implicados, y no solo porque fueran viejos conocidos de los investigadores: además de hablar con total desparpajo, por ejemplo, de cuánta cocaína iba para cada cliente y a cuánto se la iban a cobrar o cómo se iban a distribuir las ganancias, también se felicitaban los cumpleaños, aludían abiertamente a sus familiares -hijos, mujeres...-, o incluso, uno de los cabecillas, se hizo fotos con pilas de dinero o retrató paquetes de cocaína de ese mismo cargamento -tenían el mismo logo y en las mismas fechas que los 117 kilos abandonados en el contenedor- en lo que resultó ser el garaje de su chalé.

Pero hay más: otro, por ejemplo, pidió a uno de sus hombres que le gestionara un carné de conducir croata falso y el día que fue detenido llevaba, precisamente, un carné de conducir croata falsificado. Y otro más hizo foto a una denuncia por exceso de velocidad con la matrícula bien visible y la colgó, junto con un comentario jocoso en ese jugoso chat de grupo. Y así, un larguísimo etcétera.

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