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Sentencia

Condenados los tres autores del crimen del asesor inmobiliario de Manises

Antonio, Darwin y Rosa asesinaron cruelmente al asesor inmobiliario por un botín de 126.000 euros

Las defensas anuncian que recurrirán la sentencia

Los condenados, en un momento del juicio celebrado el mes pasado en València

Marina Molina

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València

Los tres culpables, aunque unos más que otros, en el crimen de José María Lluna Taberner el asesor inmobiliario que mataron de una forma cruel la madrugada del 20 de marzo de 2024 tras unos días de fallas, amistad y drogas. El Tribunal del Jurado de la Audiencia de València, presidido por el magistrado Rafael Sánchez-Tinajero y compuesto por el jurado popular, ha condenado a los tres acusados, Antonio F. C., su prima Rosa María R. F., y a Darwin M. A. G. como autores de un delito de asesinato y robo con violencia en casa habitada, con el agravante de abuso de superioridad.

Ahora bien, a tenor de las penas impuestas se desprende que el principal cabecilla de los hechos fue Antonio F. C., quien descubrió e hizo una fotografía al bizum con el que la víctima pagó un taxi y que quedó al descubierto, que poseía un saldo de 126.000 euros. Por ello le impone 23 años de cárcel por el asesinato de José María así como 4 años y 4 meses de prisión por el robo con violencia en casa habitada, con el agravante de abuso de superioridad, lo que suman un total de 27 años y 4 meses de cárcel por lo que hizo.

El segundo condenado, Darwin M. A. G., también se lleva una buena responsabilidad por el asesinato del gestor inmobiliario, 21 años de prisión, así como 4 años y 6 meses por el robo con violencia en casa habitada, lo que suman 25 años y medio de cárcel. A Darwin, de nacionalidad colombiana, se le impone esta pena con el agravante de abuso de superioridad, el de reincidencia- pues ya había sido condenado por otros robos-, y la atenuante de drogadicción.

De esos 25 años de cárcel cumplirá, al menos, diez años en España y, posteriormente, será expulsado del territorio nacional no pudiendo regresar a España durante la próxima década a partir de la fecha que sea expulsado.

Por último, Rosa María R. F., que es quien confesó el crimen, ha sido condenada por el delito de asesinato a 14 años de cárcel y por el robo con violencia en casa habitada a 2 años y 3 meses de cárcel, lo que suman 16 años entre rejas. En el caso de Rosa, se ha tenido en cuenta el agravante de superioridad pero también la atenuante muy cualificada por ambos delitos, pues se descubrieron gracias a su confesión.

El crimen lo pudieron escuchar los miembros del jurado dado que Rosa grabó en audio lo que sucedió aquella noche del 20 de marzo y lo que le hicieron, un hecho que casi nunca se da en un crimen y menos de estas características. Las voces pidiendo ayuda, suplicando hasta el último aliento, así como las de los autores exigiéndole las claves del teléfono y la cuenta para robarle el dinero, tardarán mucho en olvidarlas tanto los hombres y mujeres del jurado como los familiares y público que asistió a la sesión inicial.

José María sufrió de una forma "despiadada e innecesaria", pues para robarle los 126.000 euros que tenía en la cuenta le agredieron, le introdujeron objetos por la boca -entre ellos un pañuelo de papel- con el que le interrumpieron la entrada de aire y por tanto le provocó la asfixia, todo ello aumentando el dolor de la víctima de forma innecesaria

Recurirrán las defensas

El Fiscal, José Miralles, narró ante el Tribunal del Jurado lo que hicieron los condenados con la vida de José María llegando a tildar de "novela de terror" las dos horas que pasó el gestor inmobiliario recibiendo golpes hasta que lo dejaron agonizando.

La defensa de Rosa R. F., que ejerce el letrado Carlos Casado, no está conforme con la condena a su clienta y en los próximos días presentará recurso. También la de Antonio F. C., que lo representa el abogado Pedro López, pues entiende que se trató de un homicidio y no un asesinato lo que hizo su cliente. Además no se ha contemplado, señala, la atenuante de actuar bajo la influencia de sustancias estupefacientes, por lo que recurrirá el fallo judicial al no estar conforme con las penas impuestas.

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