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Reabren una de las principales playas de Benicàssim tras decretar bandera roja por la presencia de una de las medusas más peligrosas del mundo

La alerta por carabelas portuguesas ha obligado a salir del agua a los bañistas en Heliópolis, el arenal más extenso de la costa benicense

Sobre las 15.00 horas se ha decidido que los bañistas puedan regresar al agua al considerar que no existía peligro para ellos

Vídeo: Cerrada al baño la playa Heliópolis de Benicàssim por la presencia de carabelas portuguesas

Vídeo: Cerrada al baño la playa Heliópolis de Benicàssim por la presencia de carabelas portuguesas / Erik Pradas

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Este viernes se ha decretado la bandera roja y el consecuente cierre al baño en la playa de Heliópolis de Benicàssim tras confirmarse el avistamiento de varios ejemplares de carabela portuguesa (Physalia physalis), una especie famosa por el extremo peligro de su veneno. La alerta ha obligado al servicio de salvamento a desalojar al mediodía a los numerosos bañistas que disfrutaban del mar en el arenal más extenso de todo el municipio, aunque afortunadamente, según confirman fuentes oficiales, por el momento no se ha reportado ninguna picadura entre los usuarios de la playa, y horas más tarde, sobre las 15.00, se ha reabierto el agua al considerar que el riesgo había pasado.

Destacar que de todas las playas benicenses, solo Heliópolis había permanecido clausurada, mientras Voramar, Almadrava, Torre San Vicent y Terrers han operado durante toda la jornada con total normalidad, luciendo la bandera verde. En estas zonas, las condiciones climatológicas, marcadas por un oleaje óptimo y un viento favorable, se presentan perfectas para el baño. Por su parte, la rapidez y efectividad en el desalojo de Heliópolis ha sido clave para garantizar la seguridad total de los bañistas, manteniendo el marcador de afectados a cero.

Imagen de los bañistas en Heliópolis sin poder disfrutar del baño por la bandera roja.

Imagen de los bañistas en Heliópolis sin poder disfrutar del baño por la bandera roja. / Erik Pradas

La proliferación de la carabela portuguesa en el mar Mediterráneo ha dejado de ser un mito de los documentales para convertirse en una realidad recurrente. Aunque popularmente se la cataloga como medusa, la ciencia aclara que se trata de un hidrozoo, una colonia de organismos coloniales con una fuerte dependencia entre sí para asegurar su supervivencia. La fisonomía de este peligroso animal facilita tanto su desplazamiento involuntario como su rápida detección visual. A diferencia de las medusas comunes, que se sumergen mediante contracciones de su campana, la carabela portuguesa cuenta con una vejiga violácea llena de gas que flota en la superficie, actuando como una vela arrastrada por el viento. El peligro radica en lo que oculta bajo el agua: sus finísimos tentáculos pueden llegar a medir hasta 30 metros de longitud y albergan más de un millón de células urticantes por centímetro cuadrado, capaces de inyectar una toxina con propiedades hipnóticas y efectos devastadores sobre el sistema nervioso humano.

¿Qué hacer en caso de picadura?

  • Acudir de inmediato al puesto de socorro o al centro de salud más cercano. Los síntomas de la carabela incluyen náuseas, vómitos y fiebre alta de forma muy rápida.
  • Lavar la zona afectada con agua de mar. Jamás utilices agua dulce, ya que el cambio de salinidad rompe las células urticantes restantes e inyecta más veneno.
  • Retirar los restos de tentáculos utilizando unas pinzas o un objeto rígido (como una tarjeta plástica), nunca con las manos descubiertas.
  • No frotar la herida ni aplicar arena, toallas o vinagre en el caso específico de la carabela portuguesa, a menos que un profesional sanitario lo indique explícitamente.
  • Atención en la arena: Incluso muertas o varadas en la orilla, sus tentáculos siguen siendo altamente venenosos. Evita tocarlas bajo cualquier circunstancia.

Este nuevo episodio en Benicàssim no es único en la provincia de Castellón, que ya ha obligado a activar protocolos similares en municipios como Vinaròs, Nules o Moncofa, donde la playa de Masbó tuvo que ser cerrada temporalmente hace unos años.

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Fuente: El Periódico de Mediterráneo

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