Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tribunales

Los sicarios que intentaron asesinar a un empresario de Puçol se enfrentan a 20 años de prisión

Se les acusa de asesinato en grado de tentativa, pertenencia a grupo criminal, tenencia de armas y encubrimiento

Como fallaron, contrataron a otro asesino a sueldo para acabar con la vida del empresario en el verano de 2023; nunca se ha sabido por qué

Detenido un grupo de sicarios que trató de asesinar a un empresario de Puçol

Guardia Civil

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
València

30.000 euros. Ese era el precio de la vida de un empresario de Puçol que fue tiroteado por un grupo criminal de sicarios de nacionalidad colombiana asentado en Sollana (València) y en Figueres (Girona). Aunque solo recibieron 15.000 euros como adelanto, pero no el resto porque no habían finalizado “el encargo”.

No obstante, tras haber fallado en diciembre, el grupo tenía previsto concluir con “éxito” su crimen en el verano de 2023, aunque uno de los integrantes estaba convaleciente por una reciente operación médica. La banda criminal buscó entonces a un sicario sustituto y ya habían acordado su desplazamiento desde Colombia a València para “acabar el trabajo”.

Rastreaban sus movimientros con un GPS

Ante la inminente amenaza de un nuevo atentado contra la víctima y en aras de su protección, ello llevó a la Guardia Civil a acelerar las investigaciones y poner en marcha la Operación Sicario, que acabó con la detención de tres hombres y una mujer, todos ellos de nacionalidad colombiana y de edades comprendidas entre los 24 y 63 años.

Los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Puçol solicitaron al juzgado la autorización de entrada y registro en dos viviendas de Sollana y en tres de Figueres, donde localizaron los elementos incriminatorios.

Los acusados llevaron días vigilando y controlando los movimientos que hacía el empresario para asegurarse de acabar con su vida. Compraron varios teléfonos móviles para estar en contacto y planificar el crimen, así como una motocicleta de gran cilindrada, llegando incluso a colocar un dispositivo de rastreo para seguir y controlar los movimientos del empresario.

Así las cosas, cada uno de los cuatro acusados se encargaba de llevar a cabo una función. El primero, J. J. G. B., se encargó de transportar el arma la noche anterior. L. A. R. A., era el responsable de conducir la motocicleta hasta el lugar del asesinato y posteriormente huir con ella. En el caso de C. M. R., su cometido era ejecutar el disparo desde la moto. Y la cuarta integrante del grupo criminal, H. Y. L. A., se encargaría de guardar el arma tras cometer el crimen.

Disparó para acabar con su vida

Ese día, el 16 de diciembre de 2022, el empresario salió de su casa a las 06.30 horas y recogió su furgoneta para ir al trabajo, cuando dos de los cuatro acusados le esperaron en un banco que se encuentra a escasos metros de su casa, con cascos integrales para ocultar sus caras. Nada más ponerse en marcha, lo siguieron con la motocicleta que conducía L. A. R. A., hasta llegar a la empresa donde a las 06.45 horas, C. M. R., aprovechó que el empresario abría la puerta del vehículo para bajarse y, con una pistola semiautomática del calibre 22, con silenciador, cañón recortado y número manipulado, le apuntó a la cabeza con el ánimo de acabar con su vida.

Desde una distancia de unos cuatro o cinco metros, tal y como recogen las imágenes de las cámaras, disparó contra el empresario, pero no le dio por escasos centímetros. Consciente de que había errado el primer disparo, volvió a accionar el gatillo, pero el segundo disparo no llegó a realizarse por causas ajenas al sicario.

Rápidamente huyeron y el empresario se puso a salvo en su empresa, alertando a la Guardia Civil de Puçol de lo ocurrido. El dueño de la empresa de automatismos, tras los hechos, ha experimentado un fundado temor por su vida ante el riesgo de un nuevo ataque.

Esconder el arma del crimen frustrado

Pasado un tiempo, los dos sicarios se pusieron en contacto con sus otros dos cómplices para entregarles el arma utilizada con la finalidad de ponerla a buen recaudo. Un arma que la Guardia Civil de Puçol halló en el registro del domicilio de H. Y. L. A., medio año después del intento de asesinato. La guardaba a sabiendas de que había sido utilizada para intentar acabar con la vida del empresario. También guardó una pistola Astra del calibre 9 mm con el número borrado y cinco balas en el cargador.

 Se les acusa de asesinato en grado de tentativa, pertenencia a grupo criminal, tenencia de armas y encubrimiento. Para los autores, tres de los cuatro acusados, se les pide 14 años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa. Por pertenencia a grupo criminal, tres de los cuatro se enfrentan a 4 años de cárcel y la que guardó el arma, a dos años y seis meses de prisión.

Por tenencia ilícita de armas, los cuatro afrontarán las penas de dos años y nueve meses de cárcel; y por el delito de encubrimiento, a la persona que guardó el arma se le solicitan dos años de prisión.

Las penas que la Fiscalía reclama para esta banda de sicarios ascienden a 20 años y 9 meses de cárcel para los autores y 4 años y 6 meses para quien los encubrió.

Además, no podrán acercarse al empresario a menos de medio kilómetro de distancia por espacio de 20 años. Los tres autores deberán, conjunta y solidariamente, indemnizar a la víctima con 6.000 euros. El juicio a esta banda de sicarios se celebrará la próxima semana en la Audiencia de València.

Tracking Pixel Contents