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Tribunales

Un conocido en un bar de Alicante les deja un coche con 35 armas ocultas en una caleta

Los acusados, dos ciudadanos franceses, fueron detenidos por la Udyco de Alicante en la Safor

La Fiscalía mantiene 7 años de cárcel por tenencia de armas prohibidas en concurso con un delito de depósito de armas de guerra

Los dos acusados, en el centro, solo respondieron a las preguntas de su abogado

Los dos acusados, en el centro, solo respondieron a las preguntas de su abogado / Miguel Pérez

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València

 Ni una palabra. Solo han respondido a las preguntas de su abogado y han negado saber que transportaban armas. Habían venido a València con tren para disfrutar de la fiesta y pensaban regresar también en ferrocarril, pero conocen a un hombre calvo en un bar de Alicante y les deja el coche para que regresen a Burdeos. Pero el coche tenía premio. La Sección Tercera de la Audiencia de València ha acogido este martes el juicio contra dos hombres acusados de un delito de tenencia de armas prohibidas en concurso con un delito de depósito de armas de guerra. La fiscalía pide 7 años de prisión para cada uno de ellos.

E. K., de 42 años, y Antonine André M. L., de 37 años, ambos ciudadanos franceses, fueron detenidos por agentes de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Alicante en el área de servicio de la autopista AP-7 a su paso por la Safor.

Una letra de la matrícula les delató

Ambos eran seguidos por una unidad camuflada de la Policía Nacional tras salir de un camino de tierra en Dénia y advertir que el vehículo tenía, o padecía, una alteración en la matrícula que pudiera significar haber sido manipulada, pues una letra parecía una O en lugar de una C.

Los agentes de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional en Alicante siguieron discretamente al vehículo y observaron que hacía cambios de velocidad intermitentes para comprobar que no eran seguidos por nadie. Al parar en la gasolinera del área de la Safor en la AP-7, los agentes, ya con refuerzos, comprobaron sus identidades y procedieron al registro del vehículo francés.

En el maletero, debajo de donde se emplaza la rueda de recambio, había una caleta donde se encontraron tres armas de fuego cortas, con sus cargadores sin embalar y una serie de paquetes embalados conteniendo un total de 35 armas capacitadas para el disparo de fuego real.

La mayoría de las armas intervenidas llevaban grabadas con láser falsas leyendas y logotipos de marcas reales de armas, tales como la alemana “Walther”, la austríaca “Glock” o la suiza “Sig Sauer”, sin numeración de serie.

Modificadas para ser armas de guerra

Así las cosas, 22 de las 35 armas incautadas fueron alteradas para que pudieran disparar de forma semiautomática o incluso automática, es decir, fueron modificadas para poder utilizar con ellas munición armada. Podían utilizar balas del 7,65 Browning/32 ACP, por lo que eran tipificadas como armas de tiro automático encuadradas dentro de las armas de guerra y estando, por tanto, prohibida su adquisición, tenencia y uso por particulares.

En el momento de la detención se les incautó a los ocupantes del vehículo un total de 700 euros en metálico, varios papeles con anotaciones manuscritas y dos teléfonos de alta gama. El dueño del coche en el que viajaban resultó ser R. W., persona sobre la que, tras las gestiones por parte de la Policía Francesa, resultaron infructuosas.

Los dos ocupantes del vehículo, E. K. y Antoine André M. L., ingresaron en prisión provisional por orden del Juzgado de Instrucción n.º 3 de Gandia en septiembre de 2024. Así han permanecido hasta este martes, cuando han comparecido ante la Audiencia de València acusados de un delito de tenencia de armas prohibidas en concurso con un delito de depósito de armas de guerra.

Solo regresaban a Burdeos

Tanto uno como otro se han negado a declarar en el juicio y solo han respondido a las preguntas de su abogado. Los dos respondían a las mismas escuetas preguntas sobre si sabían que llevaban armas, si el vehículo era de ellos y a dónde iban. Todas respuestas con monosílabos, a excepción de la palabra Burdeos, lugar donde supuestamente iban.

El magistrado que preside la Sección Tercera de la Audiencia de València, a instancias de la Fiscalía, daba lectura a las declaraciones de los acusados cuando fueron detenidos. El ministerio público pedía 7 años de cárcel para cada uno y la defensa su libre absolución.

No obstante, el letrado defensor modificaba sus conclusiones y pedía a la fiscalía algunas modificaciones en la calificación de los hechos, destacando que como máximo se les podía condenar por “cooperadores”, pero ni las armas ni el vehículo eran de los detenidos.

Por último, si no se les absuelve, planteaba dos alternativas de condena. Una la mínima de seis meses y, en el caso de que fuera superior a dos años, se acordara la expulsión de España de los dos condenados.

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