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Tirbunal del Jurado

El acusado de matar a su hermana: "Apreté y apreté hasta que creí que la había dejado incosciente"

La acusación particular pide la prisión permanente revisable para Manuel por estrangular a su hermana con el cordón de unas llaves

Manuel reconoce que mató a su hermana, que se cambiaría por ella y pide que le castiguen

El acusado de matar a su hermana: Apreté y apreté hasta que creí que la había dejado incosciente

José Manuel López

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València

Soy culpable, por desgracia. Apreté y apreté, creía que la había dejado inconsciente. Es mi familia, es mi sangre, me cambiaría por ella" son algunas de las palabras que Manuel Ruiz Beltrán, de 55 años, acusado de matar a su hermana María, pronunciaba al inicio del juicio. Es más, se ha girado al Jurado Popular compuesto por 6 mujeres y 5 hombres y les ha dicho: "En sus manos estoy. Castíguenme por desgraciado". Así ha comenzado la declaración del acusado, donde ha reconocido que el crimen lo cometió "por 41 cochinos euros del recibo de la luz". Un Tribunal del Jurado juzga desde este martes y hasta el 7 de julio, en la Audiencia de València, el crimen de María Ruiz Beltrán a manos de su propio hermano, ocurrido en una vivienda de la calle Brasil de València, en el barrio de l'Olivereta, el 28 de febrero de 2024.

Mató a su hermana mientras hablaba por teléfono con una amiga, quien se convirtió, sin quererlo, en testigo de excepción del momento en que Manuel acabó con la vida de María estrangulándola con el cordón de las llaves que llevaba al cuello, tras haberla aturdido antes a golpes. Cuando la policía llegó, gracias a la alerta de la amiga, que escuchó desesperada e impotente los gritos de "socorro, socorro" de la mujer al otro lado del teléfono, ya no había nada que hacer: María yacía muerta en su dormitorio, cerrado con llave por el autor del crimen.

La voz que ya no puede tener María

El Fiscal del caso, José Miralles, ha aprovechado la primera jornada para, pedagógicamente, explicar al Jurado en qué consistía su labor, recordando que la víctima vivía con su hermano por problemas de no encontrar vivienda —era de los padres fallecidos— y también por cuestiones económicas, teniendo que sufrir desavenencias, discusiones, terror y miedo que le infligía su propio hermano. Recordaba el Fiscal que, al llegar a casa, Manuel inició una discusión de las habituales, pero esta vez de forma injustificada la golpeó, la cogió del cuello y la estranguló

El abogado de la acusación particular, el penalista Juan Molpeceres, explicaba que defendía los intereses de la hija de la víctima, pero "hoy me siento abogado de María, la voz que ya no puede tener María" y recordaba que se está ante un asesinato porque "la mató con alevosía, aprovechó la circunstancia de la situación para asegurarse el resultado: la muerte de María".

Hablaba Molpeceres de la superioridad física entre ambos, que la arrinconó en la pared de su habitación, y narraba la forma en la que le apretó el cuello a su hermana durante un espacio entre 3 y 5 minutos de forma continuada hasta que le causó una lesión interna. Esa alevosía, el miedo que María le tenía a su hermano, "la bloqueaba, le impedía tomar decisiones. La defensa alegará que no, que tenía arañazos de ella... pero la realidad fue que se defendió en un intento desesperado de no morir".

Una víctima vulnerable

Incidía la acusación particular en la vulnerabilidad de la víctima, pues había sido operada tres veces al padecer un cáncer y recibía sesiones de quimioterapia que la debilitaban. Su delicado estado de salud la hacía "especialmente vulnerable" por lo que pedía que tuviera en cuenta que era un asesinato y, por tanto, solicitaba la pena de prisión permanente revisable.

Ya aventuraba que se intentaría, a lo largo del juicio, hacer ver que el acusado consumía drogas y bebía alcohol, y además colaboró con la investigación cuando "no hay analíticas, ni informe y la confesión es que sacó la llave para abrir la puerta cuando supo que la policía iba a abrirla a la fuerza". No hay duda, concluyó en su escrito de acusación, de que mató a su hermana.

Para la defensa, un arrebato

Por su parte, la defensa intentaba desmontar las versiones tanto del Ministerio Fiscal como de la Acusación Particular y se aventuró a señalar que la discusión entre hermanos se inició en el comedor y María siguió a su hermano hasta su habitación. Que lo ocurrido fue "una discusión acalorada, un arrebato" que tuvo Manuel y que, fruto del consumo de drogas y alcohol, "sucede algo que se le va de las manos" queriendo sembrar la duda de si era el hermano quien tenía miedo de ella y no al revés.

Reconocía la defensa de Manuel que sufría una enfermedad -epilepsia- desde pequeño, que tomaba una medicación fuerte y que se tendrá que valorar si le afectó el consumo de alcohol y drogas para concluir que su cliente "no actuó bien: mató a su hermana. Pero realmente, ¿es merecedor del castigo de prisión permanente revisable o de asesinato?" concluyó.

El autor se disculpa

Manuel declaraba en esta primera sesión del juicio y lo hacía contestando solo a las preguntas de su abogado. Explicaba que la discusión se inició por una tontería, un recibo de la luz, y que la discusión fue subiendo de tono hasta que, para no llegar a mayores, Manuel se dirigió del comedor al pasillo y de allí a su habitación "Pero ella venía detrás de mí, me perseguía y ya enfadado le dije: ¿pero tú, de qué vas? Me empujó y yo la empujé, comenzando a pegarnos los dos".

Así ha comenzado su relato de los hechos que acabaron con la muerte de su hermana, relatando que los dos forcejearon y acabaron en el suelo, tirándose de los pelos hasta caer encima de la cama y "se subió encima de mí y me hizo una llave". Añadía en su explicación que "cuando se puso encima de mí me dio con las llaves que llevaba colgando, se las quité porque me estaba estrangulando y fue cuando con mis dos manos la cogí del cuello y apreté, apreté... no hice nada más" excusándose que él no tiene mucha fuerza debido a su profesión, la de pintor, "porque solo uso rodillo, brocha y cubos de 15 kilos de pintura. Ella era más fuerte que yo, se puso encima de mí".

Recordaba Manuel que, cuando su hermana "dejó de respirar, pensaba que había quedado inconsciente", por lo que cogió las llaves y cerró la puerta de su habitación para que no saliera, "porque no quería llegar a más, y hemos llegado hasta aquí".

Guió a los agentes hasta el cadáver

Cuando la Policía Nacional se personó en la vivienda familiar, tras las llamadas vecinales al escuchar la agresión y la petición de socorro de la víctima a su amiga que estaba al teléfono, el acusado ha explicado que, se le cayó el mundo a los pies, pues les dijo a los agentes dónde estaba su hermana "porque pensaba que estaba inconsciente, lo juro por Dios. Les dije: "Está allí, está allí. Yo no sabía que había fallecido".

Manuel aprovechaba la primera sesión del juicio para pedir perdón sin olvidar que "claro que soy culpable, por esos 41 cochinos euros de la luz. "Ojalá no hubiera pasado" se lamentaba entre sollozos y mirando al Tribunal del Jurado y solicitando un pañuelo de papel para secarse las lágrimas.

La hija y sobrina conocía las discusiones

Tras su declaración, le tocó el turno a la hija de la víctima y sobrina del acusado, quien recordó que su madre vivía con su tío porque estaba mal económicamente, venía de una situación precaria, pues solo trabajaba media jornada en una empresa de limpieza y estaba de baja por las operaciones del cáncer.

Reconoció ser sabedora de las discusiones que tenían ambos, pero dijo desconocer la gravedad de las mismas. Eso sí, narraba un episodio que dejó a muchos perplejos al contar que su abuelo "dormía con un cuchillo debajo de la almohada" por temor a Manuel, pues se ponía en la puerta de la habitación a mirarlo fijamente. También que un día "casi estrangula a Javier delante de mi abuelo" en relación al carácter de su tío cuando se enfadaba.

La sesión finalizaba a primeras horas de la tarde y se reanuda este miércoles en la Audiencia de València. Sobre la mesa la petición de prisión permanente revisable, es decir, un mínimo de 25 años entre rejas por asesinato, o los 15 años por homicidio. Manuel había sido condenado por violencia doméstica y había tenido prohibido acercarse a su hermana durante seis meses, hasta que un día por una discusión de un recibo de la luz, se la apagó para siempre.

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