Tribunales
La Guardia Civil filtró un millón de números de teléfono para dar con el Mauri y los secuestradores de Montserrat
Los acusados niegan su relación con los hechos y que los teléfonos pertenecieran a ellos
La fiscal tilda de "obra de ingeniería policial" el haber localizado y relacionado los terminales

Daniel Tortajada
Unos robos en empresas de alimentación. Así arranca una investigación que aporta datos sobre otra, la del secuestro de un hombre de 45 años de edad, a quien seis personas interceptaron, secuestraron, dieron una paliza y abandonaron desnudo y maniatado.
Para llegar a este punto, fue la Policía Judicial de la Guardia Civil de Carlet la que estaba investigando esos robos en empresas de alimentación. No en balde, en la primera el botín ascendía a 80.000 euros y, en la segunda, alcanzó los 600.000 euros. Es por ello que solicitaron autorización judicial para colocar una baliza en una de las furgonetas identificadas como implicada en estos robos.
Cuando los agentes analizaban los movimientos de la baliza, vieron que habían estado circulando “por la zona caliente” donde se había cometido un secuestro y habían apalizado a una persona. Los agentes informaron a Homicidios de la Guardia Civil sobre esta curiosa coincidencia.
Los expertos de la Benemérita tiraron del hilo y comenzaron a ir reconstruyendo los pasos de la furgoneta hasta ver que había estado en los lugares donde ocurrieron los hechos. Pero no tenían nombres ni caras y mucho menos algún punto de apoyo para poder saber quién o quiénes iban a bordo de la misma.
Solicitaron a las compañías telefónicas el listado de números de móviles que habían pasado por las antenas ubicadas en distintos escenarios. Los listados llegaron y los agentes se quedaron perplejos: un millón de teléfonos se habían triangulado en las diversas antenas.
“Obra de ingeniería policial”
La fiscal del caso, Elena Llinares, ha tildado el trabajo de Homicidios de la Guardia Civil como “una obra de ingeniería policial”, pues armados de paciencia y como quien busca una aguja -o varias- en un pajar, fueron comprobando número a número y desechando los que nada tenían que ver o aportar a los hechos que denunció la víctima.
El titánico trabajo era “atribuir los teléfonos a personas reales”, recalcaba el Ministerio Fiscal, recordando que “no era una investigación prospectiva” dado que se cruzaron llamadas, números, tráfico, posicionamiento hasta, por ejemplo, uno de los acusados contactó 368 veces con su pareja de entonces y pernoctaron 14 noches en un hotel. Hasta ese límite llegó el filtro de Homicidios de la Guardia Civil tras descartar prácticamente un millón de números de teléfonos móviles.
Este lunes en una nueva sesión del juicio en la Sección Tercera de la Audiencia de València, contra Joaquín Martins -nuevo nombre de Mauricio Anglés- y cinco personas más de entre 26 y 45 años de edad, los acusados han dejado claro que nadie de ellos llevaba teléfono móvil o ese número aquel 29 de noviembre de 2021. Ese día, según la Fiscalía, secuestraron y torturaron a un conocido por una supuesta deuda, tal y como adelantó en exclusiva Levante-EMV. Durante los días que lo tuvieron retenido, le fueron rebajando la cantidad de 200.000 a 100.000 euros y luego hasta los 50.000 euros.
“Nunca he tenido ese número”
Hasta un total de 27 posicionamientos conjuntos acorralan y delatan que todos los acusados estaban juntos. Y lo estaban tanto en recorridos como en zonas de aparcamiento, vigilancias, o desplazamientos. Esa geolocalización de los teléfonos móviles la avalan las compañías telefónicas, certificando que estaban en las inmediaciones de las antenas repartidas por la zona.
Los acusados, este lunes, han declarado que nunca estuvieron en la nave-cuadra donde sucedieron los hechos y la frase más repetida ha sido “yo nunca he tenido ese número”. Las defensas de los acusados han preguntado sobre “¿cómo contactaban con usted?” respondiendo que “pues llaman a la persona que va conmigo y me localizan. Normalmente a mi mujer”.
Otro que arreglaba coches y los vendía, solía dejar tarjetas o el número de teléfono en bares y locales, tampoco reconocía el número de teléfono como suyo.
Y un tercero, no tiene teléfono desde 2019 por culpa de su adicción al juego: “por eso no llevo teléfono. Se lo pido a un amigo que me lo deje”.
Compraventa de "cochecillos" nada más
Joaquín Martins, conocido como El Mauri, reconocía que la víctima era amiga suya desde pequeño, pero que no tenían relación alguna salvo haberse visto en una despedida. Y que el vehículo que la Guardia Civil sospecha relacionado con el secuestro, un BMW X5, es propiedad de su hermano Enrique, ya fallecido. Mauri explicaba a su abogado que se dedicaba a la compraventa de "cochecillos" y de ahí la relación con algunos de los acusados. Hasta acudía con una nota simple relacionada con la historia de unos terrenos de su excuñada, así como la supuesta coartada de haber estado la tarde de los hechos en una discoteca de València donde ocurrió un apuñalamiento.
El próximo lunes 22 de julio tendrá lugar la sesión que cerrará en juicio y donde los acusados podrán hablar en su último turno de palabra.
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