Butrón en València
Un grupo de encapuchados roba 1.500 teléfonos móviles en un almacén de ventas online de Aldaia en menos de 5 minutos
Los butroneros accedieron a través del mítico restaurante El Most, hoy cerrado y cuya conversión en un centro público con escuela de hostelería incluida nunca llegó a cuajar
La Policía Nacional persiguió a los ladrones, pero los perdieron en la A3 porque utilizaron dos coches robados de gran potencia

Localización del butrón en el almacén logístico de Aldaia. / Levante-EMV

Menos de cinco minutos y un botín de un cuarto de millón de euros. Es el resultado del golpe de una banda de butroneros que el pasado fin de semana asaltó un almacén logístico para negocios de venta online en Aldaia de donde se llevaron 1.500 teléfonos móviles que, probablemente, ya hayan sido vendidos al mejor postor en el mercado negro. La Policía Nacional ha abierto una investigación para poder identificar y detener a los ladrones, que escaparon en dos vehículos de gran cilindrada, por supuesto, robados. La rápida respuesta policial estuvo a punto de dar sus frutos, aunque la diferencia de potencia entre los coches patrulla y los de los asaltantes les dio a estos la suficiente ventaja como para poner kilómetros de por medio y escapar por la autovía A3 en dirección a Madrid tras una breve persecución.
El asalto se produjo exactamente a las tres de la madrugada del pasado domingo, 12 de julio. La precisión en la hora la dieron la alarma, primero, y las grabaciones de la cámara de seguridad del almacén, después. Por la misma razón, los especialistas del grupo de Robos de la Brigada Provincial de Policía Judicial, el equipo que se ha hecho cargo de las investigaciones, saben que el robo lo cometieron entre cuatro y seis hombres encapuchados, que hicieron uso de guantes y que actuaron con gran rapidez, lo que alimenta la sospecha de que contaban con información previa de por dónde atacar y en qué lugar exacto del amplio recinto debían buscar el codiciado botín: 1.500 teléfonos móviles tasados en un valor de más de 250.000 euros.
Nada más saltar la alarma, la comisaría de Policía Nacional de Xirivella, a la que pertenece Aldaia, envió coches patrulla al lugar, justo a tiempo de ver a los delincuentes salir huyendo en dos vehículos de gama alta por la calle Polígono, en el recinto industrial de La Lloma, a solo dos kilómetros -y dos rotondas- de la incorporación a la autovía A-3 en dirección hacia Madrid, su objetivo. Los vehículos policiales salieron tras ellos, pero tras recorrer unos cuantos kilómetros de esa vía rápida, los delincuentes tomaron la suficiente distancia como para perderse definitivamente.

Los ladrones contaban con información precisa de la ubicación de los teléfonos dentro del almacén de Aldaia. / Teresa Domínguez
A través de El Most
Los autores de este nuevo golpe en València contaban con información precisa y elaborada. Una vez que supieron lo que podían obtener, trabajaron el cómo. La Policía sospecha que vigilaron el lugar durante un tiempo y que, posiblemente, planificaron el butrón valiéndose de mapas como el de Google. Con las vigilancias in situ -o la información facilitada por alguien que conoce bien ese tramo del polígono La Lloma de Aldaia- supieron que el punto más vulnerable desde el que poder acceder sin riesgos era El Most, un antiguo restaurante de bodas, bautizos y comuniones que fue todo un referente no solo en Aldaia sino en buena parte de l'Horta Sud para la celebración de eventos familiares o comidas y cenas de empresa.
El Most, un negocio familiar que abrió sus puertas en 1958, bajó la persiana en 2021 y, desde entonces, ha estado a la venta. Dos años después del cierre, y visto que nadie pagaba los 1,3 millones que pedían sus propietarios, Compromís llegó a plantear la posibilidad de que el consistorio comprase el inmueble para convertirlo en un edificio público para uso de asociaciones festivas, deportivas y culturales locales, que albergase incluso una escuela de cocina y hostelería, pero la idea no triunfó.

Al fondo, el butrón, ya reparado, dentro del recinto del antiguo restaurante. / Teresa Domínguez
El momento perfecto
Hace apenas unos meses, el recinto ha sido adquirido por un nuevo propietario particular que pretende abrir el mismo tipo de negocio, un restaurante, probablemente este otoño. Y ha sido justo en este intervalo cuando los ladrones han aprovechado para entrar en la parcela de El Most, pese a los insistentes anuncios de estar conectado a una conocida central de alarmas, y abrir un boquete en su muro trasero que les dio acceso directo a la pared del fondo del almacén logístico, su objetivo final.
Una vez dentro, ya solo tuvieron que dirigirse hacia el sector donde la empresa almacena la paquetería con productos electrónicos y arramblar con los 1.500 terminales de telefonía móvil, y salir por donde habían entrado.
La venta de El Most y la próxima apertura de un nuevo restaurante, que habría dado al traste con las pretensiones de los butroneros, no era un secreto. De hecho, muchos de los empleados de las fábricas y almacenes de toda la manzana conocen ese hecho, así que esa misma información debió llegar a los ladrones, que agilizaron el plan para evitar lo que, sin duda, habría sido un importante contratiempo.
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